NACIONES UNIDAS — El presidente de la Asamblea General de la ONU inauguró el jueves la primera sesión especial del organismo dedicada al Covid-19, que calificó de momento histórico para forjar un camino hacia la salida de la pandemia, garantizando que todos en el mundo tengan acceso a vacunas y se movilicen los recursos financieros para "una recuperación inclusiva y resistente".

Volkan Bozkir dijo que el mundo requiere de la ONU liderazgo y medidas frente "al mayor desafío que enfrenta nuestro mundo hoy".

"Este no es el momento hacer acusaciones", dijo. "Nos hemos reunido aquí para forjar un camino hacia adelante y poner fin al sufrimiento de los pueblos a los que servimos".

Un centenar de jefes de estado o gobierno y varias decenas de ministros prevén hablar durante la sesión especial, que será principalmente virtual. Para empezar, Bozkir pidió a los embajadores y diplomáticos de los 193 países miembros, todos con mascarilla, que se pusieran de pie en silencioso homenaje a las 1.5 millones de personas que han muerto de Covid-19.

Dijo que la sesión es "una prueba para el multilateralismo" y que está claro lo que el mundo debe hacer: garantizar el acceso justo y equitativo a las vacunas contra el Covid-19, colaborar "para proteger los países más vulnerables", garantizar recursos suficientes para una recuperación económica que supere los niveles prepandemia y asegurar que las medidas respeten los derechos humanos y no socaven las instituciones democráticas.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo que desde el comienzo de la crisis del Covid-19 a principios de año la Organización Mundial de la Salud proporcionó información y recomendaciones que deberían haber servido de base para una respuesta global coordinada. Desgraciadamente, no se aplicaron muchas de las recomendaciones y algunos países ignoraron o rechazaron la orientación.

"Y cuando los países siguen su propia dirección, el virus se va en todas las direcciones", reiteró.

"Tras casi un año de iniciada la pandemia, enfrentamos una tragedia humana y una emergencia de salud pública, humanitaria y de desarrollo", dijo Guterres. "Por primera vez desde 1945, el mundo entero enfrenta una amenaza común, independientemente de la nacionalidad, la etnicidad o la fe... El impacto social y económico de la pandemia es enorme y está creciendo".

Si bien las vacunas estarían disponibles en las próximas semanas o meses, "una vacuna no puede deshacer el daño que se extenderá por años, incluso décadas", enfatizó.

Mencionó el número creciente de personas que caen en la pobreza extrema, la amenaza de una hambruna inminente y la perspectiva de "la mayor recesión global en ocho décadas".