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Las autoridades de Estados Unidos han aprobado un plan que contempla reducir la pesca de salmón no tribal en la costa occidental cuando los peces sean necesarios para ayudar a las orcas que habitan las aguas del noroeste del país.

El Servicio de Pesca de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica adoptó el martes el plan recomendado por el Consejo de Gestión Pesquera del Pacífico. El plan prevé restringir la pesca comercial y recreativa del salmón cuando el número de salmones chinook sea especialmente bajo.

Es una de las primeras veces que una agencia federal restringe la caza o la pesca de una especie para beneficiar a un depredador que se alimenta de ella.

Las orcas residentes del sur —una comunidad en peligro de extinción que pasa gran parte de su tiempo en las aguas entre el estado de Washington y la Columbia Británica— dependen en gran medida de las migraciones del salmón chinook. Investigaciones recientes han confirmado la importancia del chinook para las ballenas durante todo el año, cuando recorren la costa exterior, y no sólo cuando se alimentan en las aguas interiores de Washington en verano.

Las restricciones a la pesca se extenderían desde el estrecho de Puget, en Washington, hasta la bahía de Monterey, en el centro de California, y se activarían cuando se prevea que menos de 966,000 chinooks regresarán a los ríos del noroeste. La última vez que el número previsto de salmones fue así de bajo fue en 2007.

Las restricciones incluirían reducir las cuotas de pesca al norte de Cape Falcon en Oregon; retrasar el inicio de la pesca comercial de curricán en el océano entre Cape Falcon y la bahía de Monterey; y cerrar partes del río Columbia y Grays Harbor, en Washington, y del río Klamath y la bahía de Monterey a la pesca durante gran parte del año.

Hay 74 orcas en los tres grupos que componen la población de orcas residentes del sur. Tres de ellas están preñadas y, dado el alto índice de embarazos fallidos en la población, los funcionarios del estado de Washington instaron esta semana a los navegantes a respetar las leyes estatales sobre la distancia que deben mantener con las ballenas para darles espacio para alimentarse y socializar.

En los últimos años, el número de ballenas es el más bajo desde la década de 1970, cuando se capturaron cientos de ellas —y se mantuvieron docenas— para su exhibición en acuarios. Los científicos advierten que la población está al borde de la extinción.