Edgar Abraham

Miroslav Musikant y Edgar Abraham se conocieron hace una década a través de Internet, pero es la primera vez que unen sus talentos en directo. >Suministrada

Lo menos que pasó al conocerse personalmente Edgar Abraham y Miroslav Musikant fue darse un gran abrazo como hermanos músicos, en el aeropuerto Luis Muñoz Marín, después de descubrirse a través de las redes sociales como maestros del jazz.

Las distancias en ese momento, entre Puerto Rico en el Caribe, y Polonia en Europa, se estrecharon. Mas, ese producto se atestiguará este viernes, a las 8:00 p.m., en El Bastión, en la histórica residencia de Casa Blanca, casa de Juan Ponce de León, en el Viejo San Juan, en el encuentro jazzístico titulado, De Polonia a Puerto Rico.

“Es una sesión a dúo, yo tocando teclados, saxo y bajo; y Miroslav percusión y batería. La música será de influencias europeas donde fusionamos lo clásico en Bach, Tchaikovsky y Vivaldi con música electrónica. Él es un especialista en polirritmia y utilizará alrededor de seis tambores, una cantidad indefinible de platillos para mí, además que utiliza en la grabación hasta siete pedales. Tiene influencia de la música de la India, le encanta la del Caribe; y con este proyecto iniciamos una punta de lanzamiento para una gira en el verano 2020 por Polonia, Alemania y Francia”, expresó Abraham en entrevista con EL VOCERO.

Desde lados opuestos del planeta, se conocieron por Internet hace una década, y al fin unirán sus talentos para crear juntos el concepto que evidencia que el arte es más grande que los contrastes culturales y la distancia. Ambos caracterizan esta historia de amistad, para reinterpretar la producción discográfica Latinoamérica Jazz Suite de Abraham, al coincidir en que salieron de la academia de música sinfónica, pero para estudiar y nutrirse de las grandes tendencias del Jazz.

“Cuando advertí la música de Edgar por Internet, me asombró su técnica, sonido único, sus sofisticadas composiciones, elaboradas y simples, que conectan estilos y parecen desafiar el tiempo. Entonces, decidí grabar la batería de algunas de sus piezas; al punto que no pude resistir visitar Puerto Rico y conocer a este genio musical. También he trabajado con Chick Corea y con Edgar, ensayamos algo nuevo que me inspira. Para mí, él es una plataforma importante”, dijo por su parte el polaco.

“Estamos ensayando para la grabación de la obra Latinoamerica Jazz Suite, que hice con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, pero ahora con 50 músicos que vengo grabando desde verano con las partes individuales. Miroslav vino para grabar su parte. Otra pieza mía es El barranco, un latin jazz en formato de sonata. El saxofón con amplificación crea distintos efectos especiales sonoros que suenan como varios saxofones simultáneos. Grabé otra que hice con Dave Valentín, Focus, del disco de 2005 de nombre Wine Sax, cuyo enfoque es la vida, el arte y la música. Este número apela mucho al ritmo caribeño que queremos resaltar”, agregó el saxofonista.

En su experimentación, ambos músicos se han entregado a 12 horas de ensayos diarios, para crear una arquitectura musical con un sonido más amplio al utilizar elementos sinfónicos y clásicos, entre dos personas con instrumentos de percusión y viento. Abraham incorpora los teclados para dar esa amplitud en diez piezas; pero advierte, que la creatividad puede que se despliegue.

“El elemento de la libertad en el jazz, te permite construir en el momento un opus y como para mí también Chick Corea es una de mis influencias, tanto como Munir Hosson quien crea un indígena-jazz, se puede todo expandir y hasta salir otra obra. Del Caribe, traigo Olokum, que grabé junto a Joe Ramírez, conocedor de los tambores batá y es babalao, e hicimos una fusión de las armonías del tambor. Esta obra, Miroslav la transporta al sonido de la batería”, agregó el boricua.