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Arte en las calles adoquinadas de Viejo San Juan

Artesanos participan en diferentes áreas durante las Fiestas de la Calle San Sebastián

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Artesanía SanSe

Reinas magas talladas en madera, obra del artesano Javier Vélez.

Tallas de madera, instrumentos musicales, carteras, obras de arte, camisetas, esculturas de barro, piezas modernas en higüera, dulces típicos, accesorios, serigrafías y artículos para mascotas están disponibles en la 50 edición de las Fiestas de la Calle San Sebastián, que hoy entran en su tercer día de cara a su cierre mañana en el Viejo San Juan.

Ante los terremotos y réplicas que han afectado al suroeste del País, y la controversia de si debían o no cancelarse las fiestas, el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) pospuso el pasado lunes su Fiestón Cultural para el 27 y 28 de febrero y el 1ro. de marzo.

Como consecuencia, los más de 400 artesanos convocados por el ICP que expondrían sus trabajos en el Cuartel de Ballajá quedaron fuera. No obstante, en los pasillos de este edificio histórico hay 50 de estos artistas que fueron gestionados por comerciantes de este espacio.

Artesanía SanSe

El mayagüezano Javier Vélez talla una yegua en madera.

Aunque en menor cantidad, hay artesanos en distintos puntos de la ciudad amurallada, entiéndase en las aceras de la Calle San Sebastián, en el Paseo de la Princesa, en la Plaza de la Beneficencia y a las afueras de la Liga de Arte y de Ballajá.

Diversidad artística

Entre los artesanos que presentarían en el interior de Ballajá y que consiguió a través del Municipio de San Juan un espacio fuera de este recinto figura Verónica López, dedicada al arte de camisetas y pirograbados mayormente de animales, cuyas fotos transfiere en madera.

“Estuve como tres meses tratando de ahorrar, pero no pagué dos hipotecas ni mi vehículo, y compré camisas. Pero mi problema es que mis camisas tienen fecha. ¿Qué iba hacer si no podía presentarlas porque para la actividad del ICP ha pasado la SanSe?”, preguntó López, quien estaba vendiendo muy bien desde el primer día.

A pocos pasos, la joven tejedora Liz Mora ofrece carteras confeccionadas con trapillo, pantallas y hebillas en croché.

Artesanía SanSe

Liz Mora muestra una de sus carteras creadas con trapillo.

“El trapillo es camiseta reciclada. Es un desecho textil de las fábricas de ropa. Decidí hacer carteras porque las chicas somos muy coquetas, y es una manera no solo de salvar el ambiente, sino de hacer algo bonito”, expresó Mora, quien de vender todo antes de finalizar las fiestas cederá su lugar a otro artesano “porque hay que ser solidario entre compañeros”.

Justo a su lado, Paula Moragón presenta sus máscaras y esculturas en barro.

“Trabajo mayormente máscaras, no del tipo convencional de vejigantes, sino que hago las mías propias. Necesitamos el apoyo de la gente que ha venido (a comprar) para nosotros ayudar económicamente a los refugiados del suroeste”, mencionó Moragón.

Por su parte, Wanda Ramos, de Creaciones Santa Fe, trabaja piezas en higüera pintadas a mano.

“Me gusta la higüera porque es algo que se había olvidado y el arte, al llevarlo de otra forma en joyería y cuadros, cambia la perspectiva de la gente sobre la higüera, que era como algo ínfimo. Me gusta mucho el arte religioso, el estilo bizantino; tengo paisajes de la Isla y cosas que han pasado al olvido”, expresó Ramos, residente en San Sebastián.

Artesanía SanSe

Eduardo Javier Vázquez, artesano de esculturas en barro, es uno de los 50 artistas que exhibe en el Cuartel de Ballajá.

Para Ramos, es un logro y un orgullo participar en esta jornada —como lo ha hecho desde hace una década— porque “aquí muchos turistas conocen lo que es Puerto Rico y la artesanía puertorriqueña por primera vez. Es una de las ferias donde más beneficios tenemos”. Respecto a si tiene temor ante la posibilidad de un temblor en las calles adoquinadas, puntualizó que “podría temblar en cualquier lugar, eso no depende de nosotros. No creo que el lugar haga la diferencia, sino la forma en que estemos preparados para asumir ese momento”.

Mientras, desde Mayagüez arribó Javier Vélez, de Artesanías Kaobo, con sus tallas de madera.

“Me vengo preparando desde hace meses. Esto es mucho sacrificio, como dejar de ir a pequeñas ferias y dedicarle todo el tiempo a la preparación para este evento. Si no hubiese llegado aquí, hubiese sido fuerte porque la economía no está muy buena y uno viene para tener un poco de alivio”, expuso Vélez, quien arribó el martes a la capital buscando lugar en las fiestas y empezó a vender desde el miércoles, mayormente a turistas de cruceros.

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