Bryan Arias

Bryan Arias, oriundo de Ponce, ha trabajado en Holanda, Alemania, Suiza, Rusia y Estados Unidos. >Joao Canziani/Suministrada

Han pasado 245 años desde que se fundara la compañía número uno del ballet clásico del mundo, el Ballet Bolshoi, para que fuera dirigida por el bailarín puertorriqueño de ballet moderno y coreógrafo, Bryan Arias.

“Al momento siento una gran libertad porque he podido lograr mucho en mi carrera al pasar por tantas etapas y la seguridad de tener las oportunidades de probar la coreografía intensamente. Como bailarín, he trabajado con maestros famosos y todo ello me ha llevado a tener mi propia voz. Es probar y hacer, y para eso necesitas la bendición de tener no solo un tiempo en Europa y América, sino representar para distintos públicos”, estableció Arias en entrevista con EL VOCERO.

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La Novena Ola, original y coreografia de Arias, se presentó en la sede del ballet en Moscú. >Suministrada

El boricua dirigió en septiembre la obra La Novena Ola, en la sede del Ballet Bolshoi, de Moscú. Ideado por su director Makhar Vaziev, el programa se tituló Cuatro personajes en busca de una trama.

Ha coreografiado como comisiones los ballets Mira (Watch), con el Netherlands Dance Theater de Holanda; Epoca con el Theater Eisenach de Alemania. En Estados Unidos hizo Your First Memory con el Aspen Santa Fe Ballet, Passion Samples con el Charlotte Ballet, When Breath Becomes Air comisionada por la Paul Taylor Company, y también en The Julliard School, hizo The Beauty in Gray. Con el Ballet Basel coreografió El cielo visto desde la luna y This is Everything con el Luzern Tanz Theater, ambos de Suiza, entre otros. Dejó la danza al cumplir sus 25 años y coreografía exclusivamente hace una década.

“Las cosas pasan tan rápido que trato de vivir en el momento. Además que cuando viajas y viajas, llega un momento que todo se siente un poco borroso. Hacer una obra no es solo hacer los pasos, sino tener un buen equipo y colaboradores que se conviertan en una extensión de tus ideas e imaginación. Todo te exige otra decisión de ti mismo: dirigir el espacio, organizar las luces y crear una familia artística que esté conmigo para hacer mi arte más eficiente. Eso me ha hecho estar listo para las experiencias que me llegaron como ser el único boricua en coreografiar para el Bolshoi”, precisó.

Un arte que viaja el mundo

Y agrega que es impresionante llegar hasta ese momento, bailando y saltando por todo el mundo. Que de paso, llegó hasta Moscú desde París en medio de la pandemia.

“Era imposible pensar que esto iba a pasar estando ahí confiado, en un proceso de una creación para compañías. De hecho, me dije que podía hacerles un paso de salsa en mi obra, y si lo bailan los del ballet moderno, lo pueden copiar en el Bolshoi los clásicos. Me dio igual hacer un pas de deux al paso de salsa, ya que son unas formas de girar y nos reíamos y nos gustaba y lo pasamos bien”, contó.

Detalló que “encuentro la escuela rusa cuando estoy en el estudio con los bailarines, con la confianza que pueden traer al espacio y encontrar para hacer y probar entre medio. Podemos decir que es nuevo eso, pero para mí es probar los estilos que tengo esto de la salsa y el hip hop. No sentí ningún miedo. Para ellos fue muy importante porque en el estreno salieron de su cuarentena. Tenían hambre de bailar y subirse al escenario. En su temporada montan un ballet tras otro. Solo uno se sintió mal y se quedó en su casa”, apuntó.

Se daban las manos con cuidado para evitar cualquier transmisión. Arias tampoco podía dejar atrás la amistad y su libertad innata de ser de una isla, con el aire fresco que siempre transmite en sus obras, sentir el mar y su espacio. Pudo hacer La Novena Ola cuando vio las pinturas marinas del pintor ruso Ivan Aivazovsky, quien vivía recluido en el Mar Negro. Con ese imaginario del rico mar en posibilidades, despegó su ballet y con la música de Mikhail Glinka y Nikolai Rimsky-Korsakov con músicos en vivo.

“Los públicos distintos te proveen mucha información y lo que quieres decir, al final te ayuda a reflejarte desde una perspectiva única. Me siento afortunado, relajado y liberado de poder trabajar y de tomar riesgos. Estoy consciente y al tomarlos, me trae felicidad y la alegría de tener control”, recalcó el artista ponceño criado en El Barrio, Nueva York.

Nueva obra en puerta

Arias no se detiene. “Tengo una nueva obra que haré en Nueva York, pero aun no tiene título. Espero regresar a Moscú en el futuro, porque tuve un buen contacto con el director. Están interesados en mi obra, y si se logra, empezaré con unas charlas para enseñarles de dónde soy. A ellos, yo les llamaba mucho la atención y como he sido bailarín, les transmitía a través de las coreografías de dónde vengo, nuestra energía y esa misma emoción que compartimos”, subrayó.

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