Wolf Like Me
Los histriones protagonizan la nueva propuesta de Peacock, una comedia bufonesca mezclada con un drama adulto, con la que alteran la percepción usual que tienen ante el público. >Suministrada

 

NUEVA YORK — El personaje de Isla Fisher en la nueva serie Wolf Like Me es un buen prospecto romántico. Bueno, más o menos.

Habla cuatro idiomas, hace queso y cerámica, y es buena para la magia. Por otro lado, puede ser distante y absolutamente bestial. Oh, eso nos recuerda: tiene un gran secreto personal.

“Soy una persona complicada”, le dice a su posible pareja en la pantalla, un hombre interpretado por Josh Gad, en el primer episodio. “Tengo una vida realmente complicada”.

El personaje de Gad lo entiende perfectamente: también es un desastre emocional desde la muerte de su esposa, y está tratando infructuosamente de conectarse con su hija preadolescente.

Así inicia la nueva y ambiciosa serie de seis episodios de Peacock, estrenada el pasado jueves y que mezcla comedia bufonesca, drama adulto y trauma desgarrador. Es la historia de dos personas con cicatrices que aprenden a ser vulnerables de nuevo.

“El amor da miedo… Creo que lo mires como lo mires, todos tenemos secretos. Todos tenemos bagaje. Y uno no sabe lo que obtiene hasta que está metido en él. Luego, una vez que estás adentro, es demasiado tarde”, elaboró Gad.

Wolf Like Me fue creada, escrita y dirigida por Abe Forsythe, quien anteriormente escribió y dirigió la película de comedia, terror y ciencia ficción Little Monsters, protagonizada por Lupita Nyong’o y Gad. Al igual que ese filme, Wolf Like Me mezcla géneros —esta vez comedia romántica y terror— para ir al absurdo y volver con algo dulce y dramático.

“Me atrajo contar una historia atemporal de una manera tan única. Abe es un cuidador brillante cuando se trata de desafiar a sus artistas a abordar diferentes tonos y géneros y hacer ese acto de malabarismo que se siente tan extraño e imposible”, abundó Gad.

Más allá de Olaf, de Frozen

Al público le espera un gran viaje desde el principio, a decir por la ambientación de la serie en los inesperados suburbios australianos y la selección de Gad y Fisher como protagonistas. Él es más conocido como el tierno muñeco de nieve Olaf, en Frozen, mientras que ella interpretó a una chica cómicamente desquiciada en Wedding Crashers.

“Elegir a Josh y a Isla fue un gran paso para articular uno de los temas principales de esta serie, que es no juzgar un libro por su portada”, advirtió Forsythe. “Esta no es la manera habitual en que los he visto, que es lo que le pido a la audiencia que haga con los personajes”, apuntó.

Fisher y Gad nunca habían trabajado juntos, pero eran amigos y estaban listos para un poco de diversión subversiva.

“Sabía que tenía una compañera de escena que iba a dar este salto conmigo. Se sintió como una oportunidad para romper el molde que el público tiene de nosotros en términos de percepción”, añadió el actor.

Forsythe, un padre soltero de 40 años, se basó en su propia vida para el guión, confrontando su bagaje emocional y explorando las presiones de tratar de asegurarle a su hijo que nada es perfecto y permanente.

Fisher recita un hermoso diálogo a su posible amante: “Complicado es bueno. Ábrete. Así es como entra la luz”. La actriz dice que sintió que la serie era un riesgo y que le encantó el desafío: “Al igual que con todos los riesgos, si da buenos resultados, entonces vale la pena”, afirmó.

Fisher dice que ella y Gad confiaron en Forsythe y en los personajes.

“Nos rendimos a Abe y era su historia. Es una historia personal para él. Creo que estábamos en manos de un capitán que tiene mucha seguridad y es increíblemente apasionado por esta historia”, agregó. “Confiamos en la autenticidad de los personajes, a pesar de que las circunstancias son ridículas”, explicó.

Sobre las partes más terroríficas de la serie, Forsythe dice que son una metáfora que le permite a la audiencia aportar su propia experiencia y “alcanzar un nivel de catarsis”.

“Por primera vez tuve el tiempo y los recursos para poder contar una historia correctamente”, señala el realizador. “Los recursos coincidieron con la ambición de lo que quería decir con este programa”.