Alejandra Martorell

La bailarina forma parte de una residencia del Puerto Rican Arts Initiative, con el objetivo de realizar un plano en torno a la danza experimental en Puerto Rico. >Suministrada

Un diálogo dancístico entre el performance de Alejandra Martorell, con su pieza Desuna nadies nada; y la imalabra e instalación que brota de su padre, Antonio Martorell; con las piezas La ducha y La bañera, de su exposición Retorno al hogar (Labrando), será representado hoy, a partir de las 7:00 p.m., en el patio interior del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Santurce.

El inusitado encuentro poseedor de innumerables lecturas, instaura una relación desde el lugar que como bailarina Alejandra emprende y su intención interpersonal íntima, cara a los objetos monumentales de aseo instalados y sus antítesis. La ducha lee por sus laterales plásticos la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), mientras la bañera, reproduce por sus bordes y una alfombra, un capítulo de la autobiografía de Toño Martorell, La piel de la memoria.

“Aparentan ser discordes con la internacionalización de frente al personalísimo acto de asearse y reflexionar en la bañera. Están lo estratosféricamente global político, como estas escenas tan lejanas una de otra y cómo hago jugando con esos objetos desde mi cuerpo”, señaló la artista.

La bailarina explicó que la presentación surge de “una invitación que me hizo mi padre para intervenir y crear algo a partir de estas piezas del patio de la Labra. Quería que el espacio fuera habitado por el acompañamiento sonoro y que, si surgía, tuviera la posibilidad de performear junto a mí, como lo hace el artista de sonido Cristian Martínez Perales en su desarrollo del paisaje acústico que acompañan mis movimientos. Él trabaja con cosas encontradas y yo quería crear toda una ambientación que envolviera el proceso”, expresó la artista a EL VOCERO.

La exposición Retorno al hogar (Labrando) incluye obra gráfica, dibujo, instalación y performance de obras realizadas en los pasados dos años, antologizadas por el curador Humberto Figueroa. Alejandra describe la ducha como si fuera un andamio con los lados en plástico grueso en blanco transparente, donde se encuentra el preámbulo del documento de la ONU en rojo y negro con los textos chorreados.

“Otra colección de piezas son tituladas como FaceText (algo así como Facebook) que son una serie de retratos en carbón acuarelable color sepia/rojo en papel como de libreta de escuelita con margen y líneas. El retrato de la ducha recoge esa pauta de la línea y el texto que se lee con letras medio deshechas. La bañera es más grande que la normal, blanca como si fuera porcelana, aunque es de madera con dos textos en la alfombra y en los bordes, textos acerca de la muerte”, dilucida.

Persiste en la investigación histórica

Martorell invitó a codirigir este performance a la veterana maestra de danza Petra Bravo y proveer retroalimentación de todo lo que estuviera saliendo en términos creativos. Alejandra trabaja además con Bravo en su proyecto Mapa, una residencia del Puerto Rican Arts Initiative con el objetivo de realizar un plano en torno a la danza experimental en Puerto Rico, un ejercicio de investigación histórica.

Como apunta el curador Figueroa, al referirse a Retorno al hogar (Labrando), que esta constituye la construcción de un pueblo que aspira a rebasar los límites en su exploración lúdica hacia la epifanía de los estados de libertad que el arte propicia. Desuna nadies nada, de Martorell lo hace así también.

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