Profile Pic Antillano.jpg

Toda la obra del pintor Juan Carlos Amador está inspirada en la naturaleza. >Suministradas

El artista plástico puertorriqueño Juan Carlos Amador finiquita su más reciente muestra pictórica en la galería internacional 81C, de Charlotte Amalie, capital de la isla de St. Thomas, titulada Antillano, este próximo 15 de abril.

Se trata de una muestra diversa de utilización de medios, que van desde el óleo al aerosol, medios mixtos, manchas, frottages y transparencias.

“La he llamado Antillano porque surge de esta oportunidad que me aparece de exhibir en St. Thomas. Al buscar un título para unirnos en la cultura de la afrodescendencia, el trópico de los colores, la fauna y la naturaleza que ofrece el Caribe y ese mar Atlántico, vecinos del archipiélago de las Antillas, entonces surge la referencia geográfica donde se crea esta propuesta desde mi estudio de Río Piedras”, declara el pintor.

Antillano VII.jpg

Antillano VII

Inspirado en una naturaleza compartida y en su entorno, el artista había creado esta colección de 30 obras desde antes de la pandemia, a principios de 2020, hasta la última pieza realizada en marzo de este año. Con un contenido basado en la presencia de sistemas orgánicos, este describe la muestra como una pletórica de colores cálidos caribeños, produciendo un eslabón compartido.

“Soy egresado de Bellas Artes de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras en 2002, y he tenido el privilegio de ser alumno de grandes maestros como Rafael Rivera Rosa, Martín García y Néstor Millán, quienes me enseñaron unas bases universales. Siempre estuve aliado a la fotografía digital con un proyecto que titulé Artecorreo, el cual comencé con unas postales que heredé de mis abuelos paternos de los años 50 y 60 cuando viajaban. Tenían un armario con álbumes desde América del norte al Sur y de Europa, y las intervengo con pinturas y distintos materiales. Las envío a través del sistema postal a colegas, artistas, amigos, familiares, gente dentro de la industria del arte y comienzo un diálogo. Ellos las intervienen también y se trata más bien de un trabajo en progreso”, agrega Amador.

Su afición con la pintura abstracta dio inicio con la colección Colorama, que se exhibió en el Recinto Cerra en 2018 con Jaime Crespo, luego de María. Encontró con la pintura una forma de sanar dentro de un proceso de separación personal; y se puso a experimentar en el taller de Nicole Bueso, en 2006.

Antillano XXIV.jpg

Antillano XXIV

“Ella me enseñó muchas de las técnicas de su fenecido padre, el maestro Andy Bueso, que a su vez fue discípulo de Augusto Marín, con distintos medios del arte pictórico, despertándome otras posibilidades. Por un periodo tuve que hacer otras cosas para poder subsistir, como bienes raíces y empresarismo. Con Artecorreo hice una exposición individual y también en la calle Condado, en Artlab. La Dra. Irene Esteves Amador me escribió el ensayo curatorial de Colorama y me introdujo a ese proceso documental y creativo con el estudio de mis obras. También tuve la oportunidad de exhibir EnTrópico en El Bastión, en 2019, con otras 30 obras desempeñándome en un trabajo un poco más maduro”, apunta.

Desde Colorama, admite, labora varios estilos y le gusta reciclar el material. Destaca que bien atrás salieron del estudio de Nicole Bueso obras puntillistas, que se constituían en la repetición de la aplicación de colores, lo mismo desde la paleta que con pincel.

“Es una técnica que lleva un ritmo con una variación de tonalidad, desde la misma paleta buscando profundidad. Lo bueno del puntillismo es que se resalta la pintura bidimensional y se adentra en una perspectiva tridimensional de colores pasteles y cálidos representativos del Caribe. Casi todas son óleos, medios mixtos y el medio gel, me dan oportunidad de aumentar la transparencia y la viscosidad del acrílico. Creo estas gamas de colores en las que sobrepongo capas de color cancelando colores y resurgiendo otros nuevos”, subraya a EL VOCERO.

Detalle EnTropico XV, 2019.jpg

Detalle EnTropico XV, 2019

Su producto final se constituye en una pintura alegre, como describe, que invita a la contemplación al no ser figurativa y es más fácil mirarla completa yendo por partes buscando distintas historias. Es como la música con un crescendo, un allegro y crea una armonía con la barra de óleo directo del tubo, el carboncillo, haciendo también frottage fabricando como hojas o gotas sobre el lienzo.

“Toda mi obra está inspirada en la naturaleza. Estas puestas nuestras de sol, los azules turquesas del cielo y el agua de colores, las cargas en tu subconsciente y me da para disfrutar la reacción de las personas”, agrega.

En septiembre, Amador inaugura la exposición Amor y Fuego en Tras Talleres.

Locations