R Kelly

ARCHIVO – En esta fotografía del 17 de septiembre de 2019, R. Kelly durante una audiencia en el tribunal penal de Leighton en Chicago. El juicio de R. Kelly, quien por años evadió acusaciones por abusos contra mujeres y menores de edad está a un paso de comenzar. 

NUEVA YORK- Abuso sexual, privación de la libertad, amenazas, agresiones y alegatos de paranoia han sido algunas de las escandalosas acciones que se le han atribuido al músico estadounidense R. Kelly durante su juicio por tráfico sexual.

Tras varios retrasos a consecuencia de la pandemia del coronavirus y un cambio en la defensa de Kelly el proceso comenzó en agosto de 2021, casi dos años después de que el músico fuera acusado de abusar de mujeres y menores de edad por casi dos décadas.

Uno de los testimonios más impactantes en lo que va del caso tuvo lugar el 19 de agosto cuando Jerhonda Pace declaró que el intérprete del tema I Believe I Can Fly a menudo grababa en video sus encuentros sexuales.

La mujer indicó que el artista le exigía que se vistiera como una niña exploradora durante una relación que comenzó cuando ella era una virgen de 16 años y miembro del club de fans de Kelly.

Pace dijo que era una virgen de 16 años y miembro del club de fans de Kelly cuando éste la invitó a su mansión en 2010. Mientras estaba allí, declaró, le dijeron que siguiera las “reglas de Rob”, una serie de edictos que restringen cómo podía vestirse, con quién podía hablar y cuándo podía ir al baño.

La mujer agregó que Kelly, cuyo nombre completo es Robert Sylvester Kelly, a veces le exigía que usara coletas y se “vistiera como una niña escucha” durante los encuentros sexuales que a menudo grababa.

Durante el interrogatorio, el abogado defensor Deveraux Cannick trató de demostrar que la mujer confundió las fechas sobre cuándo interactuó con Kelly y que le mintió al principio sobre ella misma.

“De hecho lo estabas acosando, ¿verdad?”, preguntó Cannick.

“Eso no es correcto”, respondió ella.

Jerhonda Pace formó parte de las personas que aparecieron en el documental Lifetime: Surviving R. Kelly.

Otro testimonio de impacto ocurrió en corte el 20 de agosto, cuando Anthony Navarro, un exempleado del artista, aseguró que Kelly vivía en una “dimensión desconocida” en la que controlaba todo a su alrededor, incluyendo si las visitantes de su mansión en el área de Chicago podían marcharse o encargar comida.

Este testimonio reforzó la afirmación de que Kelly controlaba todo lo que lo rodeaba y que creó un entorno en el que las niñas y mujeres que ingresaban al lugar enfrentaban reglas estrictas que no les dejaban más opción que someterse a los caprichos sexuales de la cantante.

Estar en la mansión “era casi como ‘The Twilight Zone’”, dijo Navarro.

R Kelly

Periodistas y espectadores esperan afuera de un tribunal federal en Brooklyn el inicio del juicio del cantante R. Kelly por acusaciones de abuso sexual de mujeres y niñas, el miércoles 18 de agosto de 2021 en Nueva York. 

Entretanto, el 23 de agosto otra acusadora declaró que el astro R&B abusó sexualmente de ella en el autobús de su gira musical y en habitaciones de hoteles cuando era estudiante de bachillerato y aspirante a cantante.

La mujer, identificada con el nombre genérico de “Jane Doe”, dijo que Kelly la golpeó una vez con un zapato. La testigo también lloró en corte cuando dijo que contrajo herpes después de tener sexo con Kelly, quien no le había revelado que tenía una enfermedad de transmisión sexual.

“Este hombre me contagió apropósito de algo que sabía que tenía”, dijo. “Pudo haber controlado la situación”.

Un fiscal en la corte federal de Brooklyn donde se realiza el juicio preguntó en repetidas ocasiones a la testigo cuántos años tenía cuando ocurrieron los supuestos abusos en 2015.

“Tenía 17 años”, respondió cada vez.

La primera señal de peligro surgió cuando Kelly le ofreció una audición, pero dijo que necesitaba eyacular antes de que ocurriera, dijo. Pronto tenían relaciones sexuales regulares y Kelly casi siempre grababa los encuentros, agregó.

En otra ocasión él se enfureció porque ella le escribió a un amigo sobre Kelly, señaló. Tomó un zapato y la atacó, dijo.

“Me golpeó por todas partes”, dijo.

Cuando finalmente reveló que era menor de edad, Kelly la abofeteó, pero la mantuvo cerca, dijo.

En cambio un hombre testificó el 30 de agosto que el cantante le preguntó “qué estaba dispuesto a hacer por la música”.

El testigo, quien en ese momento tenía 17 años, respondió: “Llevaré tus maletas... Cualquier cosa que necesites estaré dispuesto a hacer”.

“No es eso. No es eso”, dijo, al tiempo que agregó que Kelly luego le preguntó si alguna vez fantaseó con tener sexo con hombres. Acto seguido, el hombre describió cómo el músico  “se puso de rodillas y procedió a darme sexo oral” a pesar de que “no me gustaba”.

Después de eso, declaró, “me dijo que lo mantuviera entre él y yo”.

En un incidente posterior, Kelly “chasqueó los dedos tres veces” para convocar a una chica desnuda escondida debajo de un ring de boxeo para que les diera sexo oral a Kelly y al testigo, dijo el hombre al jurado.

Este testigo en particular declaró como parte de un acuerdo de cooperación al declararse culpable en un caso separado según el cual participó en un plan fallido para sobornar a una mujer a que no testificara contra Kelly.

Durante el transcurso del juicio, continuaron las escandalosas declaraciones en contra del intérprete de música R&B, inluyendo otra fémina que el 1 de septiembre manifestó que Kelly tenía un arma a su lado mientras la reprendía como preludio para obligarla a darle sexo oral en un estudio de música de Los Ángeles.

"Él tenía un arma, así que no iba a desobedecerlo”, dijo la testigo mientras relataba el episodio de 2018 en el juicio por tráfico sexual.

La mujer indicó que Kelly le ordenó que no mirara la pistola y le preguntó cuántos hombres había visto desnudos. También le ordenó que actuara “emocionada como un cachorro” cada vez que lo viera a él.

Dijo que la última vez que vio a Kelly en la suite de un hotel en Nueva York, se resistió a tener relaciones sexuales con él y que él le advirtió que no lo desafiara, diciendo: “Soy una maldita leyenda”.

La mujer testificó usando solo su nombre de pila para proteger su privacidad.

Dos días después salió a relucir en el juicio que el artista pagó $200,000 para resolver una demanda presentada por una mujer que lo acusó de contagiarle herpes.

La mujer dijo a un jurado que tenía 27 años cuando conoció a Kelly por un amigo en común en 2001. Cuando comenzaron a tener relaciones sexuales, continuó, ella le dijo que le preocupaban las enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el sida.

Cuando ella le pidió que usara protección, “él simplemente dijo que no”, declaró.

Más adelante en el juicio otra mujer, quien al momento de conocer a Kelly en 2003 realizaba una práctica en una estación de radio, dijo que el cantante la mantuvo encerrada en una habitación oscura por días cuando buscó lo que, pensó, sería una entrevista que cambiaría su carrera.

La mujer dijo que todavía vive convencida de que fue drogada y violada por Kelly mientras estaba inconsciente.

“Fui abusada sexualmente”, aseguró la testigo, que declaró sin revelar su verdadero nombre.

Ayer, lunes, subió al estrado Diana Copeland, quien fungió por varios años como asistente de Kelly.

Copeland relató varios episodios en los que el cantante demostró una conducta paranoica, a tal punto que le solicitó en un momento que se quitara la ropa y se pusiera una bata para comprobar que no llevaba puesto un micrófono oculto.

Kelly, de 54 años, ha negado que se aprovechó de la víctimas durante una carrera de 30 años propulsada por su éxito I Believe I Can Fly, una canción de 1996 que se convirtió en un himno inspirador tocado en graduaciones, bodas, anuncios publicitarios y otros.

El juicio llega más de una década después de que el cantante fue absuelto en un caso de pornografía infantil en 2008 en Chicago. Gracias a ese veredicto, su carrera musical pudo continuar hasta la era de #MeToo, cuando las presuntas víctimas se animaron a pronunciarse.

Las historias de las mujeres fueron ampliamente expuestas en el documental de Lifetime Surviving R. Kelly. La serie exploró cómo un séquito de simpatizantes protegió al cantante y silenció a sus víctimas durante décadas, presagiando un caso federal de asociación ilícita que terminó con el encarcelamiento de Kelly en 2019.

El juicio se realiza ante un jurado anónimo compuesto por siete hombres y cinco mujeres. Tras varias demoras principalmente debido a la pandemia, se desarrolla bajo precauciones del coronavirus que restringen la cantidad de prensa y público en la sala.

El caso de Nueva York es sólo parte de los problemas legales que enfrenta el cantante. También se declaró inocente de cargos relacionados con sexo en Illinois y Minnesota.