Rafael Irizarry OSPR

Rafael Enrique Irizarry dirigirá el concierto el sábado, en la Sala Sinfónica. >Suministrada

Con toda una vida musical dedicada a lograr momentos de perfección y belleza, que acredita a sus colegas de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico (OSPR) como su director asociado y a sus alumnos del Conservatorio de Música (CMPR), el maestro catedrático e instrumentista Rafael Enrique Irizarry, ha mantenido su carrera ascendente, consciente que le falta mucho por hacer.

Bajo el auspicio de la Asociación Pro Orquesta Sinfónica (Apos), Irizarry dirigirá el concierto Gran Fiesta Iberoamericana, mañana sábado 12 de octubre, a las 7:00 p.m., en la Sala Sinfónica Pablo Casals del Centro de Bellas Artes (CBA) en Santurce. Con un repertorio de música popular este incluye hasta merengues dominicanos con arreglos sinfónicos, así como danzas puertorriqueñas, joropos, boleros y la Obertura Cubana de George Gershwin, que el maestro adelanta se constituirá en una cornucopia de deleites de gran gusto.

“Todas estas melodías las conocemos sobremanera y aunque la idea del concierto vino cocinándose un tiempo, el obstáculo que enfrentamos fue la gran cantidad de música relacionada. Se abrió la puerta llegado el momento de selección y tuvimos con que el maestro José Antonio Molina, director de la Orquesta Nacional de Santo Domingo, había hecho los arreglos de las tonadas del merengue y nos los proveyó libre de costos. A todos los números escogidos les distingue su elegancia”, precisó Irizarry en entrevista con EL VOCERO.

Durante su trayectoria, que inicia en 1976, ha tenido el privilegio de contar con grandes maestros como los directores de la OSPR: Karl Sollack, Eugene Kohn, Guillermo Figueroa y Maximiano Valdés, entre otros. Luego que ingresa al ámbito de la docencia se admira de cuántos se convierten en sus colegas y otros despuntan como músicos internacionales. Sirvió durante 15 años con el Coro de Niños de San Juan para constatar la diversidad de esos caminos. También experimentó el relevo generacional de los primeros maestros de la OSPR con los actuales, quienes vivieron puntos de vistas musicales diferentes.

“Guillermo fue nuestro primer director titular puertorriqueño. El era un violinista internacional y llegó con una visión donde quería mover a la orquesta con un calibraje técnico hacia un proceso de mayor virtuosismo. Los directores, también con Valdés, advienen como líderes de la Orquesta para guiarnos hacia el sonido de su imaginación, imprimir aspectos de su personalidad sonora y su repertorio sinfónico. Valdés con 12 años entre nosotros, ha podido timonear nuestro sonido y con los directores invitados adquirimos versatilidad”, precisó.

La trayectoria de la OSPR no ha estado libre de conflictos al mencionar que tuvo una huelga, y se canceló algún concierto del Festival Casals. Aplaude, no obstante, el dramático cambio ocurrido tras instalarse en su Sala Sinfónica Casals. Asiste además desde 2009 al maestro Maximiano Valdés. Sus trabajos recorren América y Europa recibiendo aclamación pública y elogio crítico; y el próximo año, estará por tercera ocasión en el Carnegie Hall, en Nueva York.

El 19 de octubre dirigirá la música completa del filme Luces de la ciudad (1931), con actuación, dirección y guion de Charles Chaplin y música de José Padilla, Arthur Johnson, Alfred Newman y Chaplin. El evento, en la Sala Sinfónica Pablo Casals, forma parte de la conmemoración de los 130 años de Chaplin.

“Creo que las partituras del cine mudo ofrecen la diversidad y la genialidad del arreglista que pueden marcar imágenes y fuerza coherente. Es una alegría dirigir esta abultada banda”, finiquitó el artista.

Los recaudos de la Gran Fiesta Iberoamericana serán destinados a las becas que otorga Apos a los músicos de la Orquesta Sinfónica y a la labor educativa voluntaria que realiza.