Ivonne Coll

La boricua posee una destacada trayectoria en cine, teatro y televisión. >Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

Ivonne Coll, que en los años 70 explotó en Hollywood –como una Rita Hayworth en Gilda 1946– y que incluso Francis Ford Coppolla reclutó para The Godfather II con gran éxito como la pelirroja cubana Yolanda, confiesa que su ida de Puerto Rico siempre tuvo fecha de regreso, mas no de retiro.

“Cuando me fui a Estados Unidos no fue para quedarme, sino para estudiar. He vivido más en Norteamérica que en Puerto Rico. Me fui de 27 y ahora regreso de 72, con los números invertidos”, resume la primera actriz sin pesar sobre ese casi medio siglo.

Incontenible e infatigable, y aun a la espera de la mudanza desde Los Ángeles, tiene entre sus planes próximos en la Isla, la realización de historias puertorriqueñas para el cine en el español.

“Es en jíbaro puertorriqueño que es ladino, zefardita español que hemos heredado. Lo escribe José Rivera, nominado al Oscar con Diarios de motocicleta, hace 15 años atrás, pero realista, de ahora y se desarrolla en medio de un plebiscito. Es una vieja de más de 100 años que duerme con su espíritu, que yo voy a hacer”, reveló sobre el proyecto cinematográfico.

Mientras que al mirar al pasado, repasa con satisfacción lo logrado.

“Esta jornada que me ha tocado vivir ha sido bien fascinante. He tenido experiencias que nunca imaginé, ni las soñé, ni las pensé. Cuando hacía (el programa de Teleonce) La chica llamada Ivonne Coll, que el músico Jorge Córdoba me creó, yo no sabía qué era un personaje. En vez de cantar actuaba las canciones, no interpretaba vocalmente; porque era un performance lo que hacía, un espectáculo”, rememoró Coll en entrevista con EL VOCERO para ilustrar su pasión por la interpretación.

Durante este periplo, la actriz logró no solo el respeto que como actriz irradiaba entre el público internacional en la serie Jane the Virgin, en la cual grabó 100 episodios como la abuela bilingüe Alba durante cinco años de esta década, sino que profundizó en el arte de caracterizar dentro de la actuación, ofreciendo trabajos cual si fueran partituras en televisión, teatro y cine.

“Ha sido un viaje hacia el conocimiento profundo de la caracterización. Ha sido tan diverso y tan distintivo que me ha equipado. Antes no lo sabía. No conocía nada de Marlene Dietrich de lo que Jorge (Córdoba) me hablaba. El creó la personalidad de Sylvia del Villard, sus canciones, poesía, vestuario. Mi primer maestro fue Walter Mercado a los siete años y después, en aquel tiempo actuaba como Isadora Duncan sin zapatos y volaba. Del caféteatro La Tea salté al Ocho Puertas y de ahí al Canal 11, donde me ofrecieron un programa de televisión y lo cogí”, apuntó la también Miss Universe Puerto Rico 1967.

Fue a principio de la década del 70 del siglo pasado, cuando Copolla llegó a la Isla en busca de escenarios para recrear en Puerto Rico escenas de La Habana para The Godfather II.

“Ellos me entrevistaron en un carro y les dije que cantaba canciones de los 50 y cubanas. (Vicky) Cortés me dice que Coppola escribió el personaje de Yolanda con mi personalidad para que tuviera crédito en la película en el acto de night club. Me dijo durante la filmación que lo hizo para que yo fuera yo. El traje rojo me lo diseñó el escritor Manuel Ramos Otero y Mojena lo hizo”, recordó.

Cabe destacar que la segunda parte de The Godfather, ganó seis de los 11 premios Oscar a los que aspiraba, incluyendo mejor película, mejor director para Coppola y mejor actor de reparto para Robert De Niro, por mencionar solo algunos.

Tras esta experiencia, Coll se trasladó a Los Ángeles y estudió en la Academy of Stage and Cinema Arts. Luego fue a Nueva York en 1979, donde trabajó con Miriam Colón (1936-2017) en Spain 1980, Orinoco, The Masses Are Asses, e hizo otras producciones shakespereanas como As You Like It, Romeo and Juliet y Macbeth. Todo fue viento en popa y logró matricularse en H.B. Studios y el Lee Strasberg Institute Actors Studio, las escuelas más exigentes del teatro.

En Puerto Rico actuó en La verdadera historia de Pedro Navaja, Flores de papel y nuevamente en Orinoco con Colón, dirigida por Vicente Castro. En cine trabajó en La gran fiesta y en televisión protagonizó Cuqui por Wapa. En la pantalla chica estadounidense tuvo apariciones en Pacific Blue, Crisis Center, An American Family, The Bold and the Beautiful, Chicago Hope, Malibu Shores, NYPD Blue, L.A. Law and Under Cover, entre otras.

Sin embargo, su nuevo gran golpe artístico lo constituyó Jane the Virgin, como abuela del personaje central, interpretado por Gina Rodríguez.

“Cuando surgió, me iba a retirar. Fui a una cita a CBS Studios llena de productores, después a una de ejecutivos, donde me enseñaron el tape que hice y me dieron el papel. Fue el único piloto que hice para televisión que se convirtió en serie. La bendición fue de Dios porque me cayó a mí. Teníamos un contrato de seis años, pero la autora principal estaba cansada. Creó el concepto, supervisaba a ocho escritores, hasta 12 de la serie y nos dijo que si seguía la historia estaría repitiendo fórmulas, pero hasta ahí le llegó la gasolina”, explicó.

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