Blanca Lissette Cruz

La histrión interpreta a Martirio, en la propuesta que se presenta mañana a las 8:00 p.m. >Suministrada

Una de las tragedias más apasionantes del teatro del siglo pasado, La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, y que sube a escena mañana, a las 8:00 pm. en el Teatro Arriví de Santurce, toma forma de prisión donde una madre con mano férrea y despótica, ha decidido regir la vida de sus hijas como una dictadura. Tanto, que dentro de su corrompida visión del poder genera la muerte de las de su propia sangre.

Esta fue la última obra escrita por García Lorca en 1936, año en que fue secuestrado y desaparecido por el gobierno español de Francisco Franco. Desde entonces, La casa de Bernarda Alba se ha convertido en un clásico de la escena internacional como alegoría del fascismo generado en España, en medio de su cruenta guerra civil. Esas mismas fuerzas destructivas han surgido cíclicamente en la Europa de hoy.

La obra es protagonizada por Maribel Quiñones como Bernarda Alba, Blanca Lissette Cruz como Martirio, y Noelia Castellar como Adela, secundadas por María Bertólez como Amelia, Julián Gilormini como Magdalena, Edna Lee Figueroa como Angustias, Glerysbet Pagán como la criada, Carlos A. Camacho como La Poncia, Maddy Rivera como Prudencia y Viviana Falcón interpretará a María Josefa, madre de Bernarda Alba.

“Ese encierro está revestido en la apariencia, en la cual todo está bien. Ese es el mundo interno de Martirio que quiere ser libre. Ha leído y ha pensado en la locura y la maldad. Ella es consecuencia de la impotencia frente al poder. Ella quiere ser alguien, pero realmente desea no cumplir con nadie. Adela es el polo opuesto, capaz de enfrentar a Bernarda. Adela va a liberarse mientras Martirio es toda inseguridad y debilidad. No tiene el empuje de Adela y termina como una Bernarda”, explicó Cruz en entrevista con EL VOCERO.

Ha observado el director Dean M. Zayas que mientras García Lorca construía el drama, iba leyendo a Henrik Ibsen —el autor de Casa de muñecas— y es por ello que como drama convencional, esta obra refleja una nueva forma de relaciones entre los individuos y donde el medio ambiente actúa sobre los personajes. Apuntaba que la casa llena de mujeres representa un pueblo y una de ellas se rebela.

“Ya había hecho a Martirio en la Universidad de Puerto Rico de Arecibo con David Muñoz… Lo que una va aprendiendo en el camino, recordar aquel momento y cómo una analiza el libreto ha sido muy divertido y retante. La casa de Bernarda Alba es un trabajo que no tiene línea intermedia. Bernarda las encierra para siempre. Cualquier encierro es una gran desventaja por ser este, un mundo creado por los hombres y para los hombres”, elaboró la actriz.

Cruz cree firmemente en la realización de este tipo de obra, aunque reconoce que el teatro en Puerto Rico atraviesa un momento retante.

“Ya ni las comedias llenan los fines de semana. Resultan flojas los viernes y es una sorpresa el sábado y el domingo. Pensar montar en un fin de semana está difícil a menos que tengas acceso a la televisión, la radio y cuentes con una gran promoción. Todo está cuesta arriba. Hubo un tiempo para solo hacer teatro para escuelas, pero la gente va para ver una función. Yo soy productora y ahora con los temblores, hay una incertidumbre tipo María. Este será un semestre incierto”, terminó diciendo.

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