Oxana Isabel Rivera Álvarez Miss Dorado

La beldad habla sobre las comparaciones con Madison Anderson, primera finalista en Miss Universe 2019. >Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

Durante ocho años vivió junto a su hermano gemelo en un orfanato en Rusia, hasta ser adoptados a los 13 años por un matrimonio puertorriqueño. Esta es parte de la historia de Miss Dorado, Oxana Isabel Rivera Álvarez, quien compite por la corona de Miss Universe Puerto Rico (MUPR) 2021, con el deseo de inspirar y contribuir a cambiar el destino de niños alrededor del mundo.

Cuando su padre biológico murió y su madre no pudo mantener a sus cinco hijos, “el gobierno le quitó los derechos de ser mamá”. Entonces, fue enviada a un orfanato desde sus cinco años. Sus dos hermanos mayores residen en Rusia y la menor en Estados Unidos, porque fue adoptada a los cuatro años. Con todos mantiene contacto.

Cuando surge el interés de ser acogidos por Laura Álvarez y su esposo Ramón Rivera Schneider, Oxana y su mellizo Vasyl podían aceptar o declinar a sus futuros padres porque tenían 12 años.

“Queríamos estar juntos y decidimos que era lo mejor ir a vivir con una familia con la que nos sentimos identificados. Vimos su felicidad, ternura y detalles, siempre estaban pendientes de nosotros desde Puerto Rico. Eso nos hizo sentir parte de la familia viviendo en el orfanato. Cuando llegamos a Puerto Rico, el amor que hemos recibido ha sido increíble y opuesto a lo que teníamos en Rusia”, recalcó Oxana a EL VOCERO.

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Laura Álvarez y su esposo Ramón Rivera Schneider, adoptaron en Rusia a Oxana y su mellizo Vasyl. >Suministrada

Álvarez deseaba adoptar desde niña por el ejemplo que tuvo de su madre, quien así lo hizo aun teniendo tres hijas biológicas.

“Mi hermano (José) llegó a casa a los nueve meses y también se convirtió en mi bebé. Después de esa experiencia quería adoptar. Uno de mis sueños más grandes era ser mamá. Cuando me casé no quedé embarazada y apareció la oportunidad de adoptar. Exploré la idea de hacerlo en Puerto Rico, pero me preocupaba porque mi mamá pasó mucho trabajo”, relató Álvarez.

Entonces, vio una alternativa de adopción en Rusia.

“Cuando miré todas mis opciones, Rusia me abría las puertas y ahí adoptamos a Anton, que tenía siete meses. Mientras estábamos en el proceso conocimos a Sebastian, de seis meses y lo adoptamos a los diez meses. Ellos estaban en el mismo hospital”, expuso Laura, quien en ese momento tenía 34 años.

Con el pasar del tiempo persistía la inquietud de tener una niña y recibió una foto de los gemelos.

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La familia continúá unida en la actualidad.>Suministrada

Así llegó a su vida Oxana junto a su hermano.

“Uno no decide dónde nacer. Mi pasado es de Rusia y mi presente es Puerto Rico. He crecido aquí en una familia boricua, con valores puertorriqueños y hasta mi idioma principal es el español, no es ruso”, explicó la joven de 27 años y quien vive en la Isla desde los 13.

Sobre las críticas

En torno a algunos cuestionamientos a su aspiración en representar a Puerto Rico, precisó “no lo cojo personal porque sé de dónde vengo y como me siento. Cada uno tendrá sus opiniones y las respeto. Me siento de Puerto Rico y no lo cambiaré porque amo a Puerto Rico que me lo dio todo”.

Su motivación mayor para competir es contar su historia y motivar a otros.

“Nuestra historia puede inspirar a muchos. El mensaje que queremos llevar al mundo es que todos somos uno, una familia, la importancia de los valores y el orgullo de crecer donde creciste. Quiero inspirar a quienes pasaron lo mismo que yo, a otros niños y personas. Mi mensaje es que no importa de dónde vienes, lo más importante es a dónde vas”, puntualizó la representante de Dorado.

En 2010 regresó a Rusia con toda su familia, visitaron el orfanato, amigos, hermanos y a la mujer que le dio la vida.

“Mi mamá biológica se quedó súper tranquila porque estamos en buenas manos”, apuntó Oxana.

Laura confía en la preparación de su hija para afrontar los retos en el certamen, tal cual sucedió con Madison Anderson Berríos, MUPR 2019, quien nació en Estados Unidos de madre boricua.

“Está lista para las críticas y todo lo que va a vivir. He preparado a mis hijos a sentirse muy orgullosos de sus raíces, de lo bella que es la adopción y que el amor todo lo transforma”, abundó.

Por su parte, Oxana agregó sobre las comparaciones con la también primera finalista de Miss Universe 2019, “dicen que Madison y yo nos parecemos, pero diría que no, porque la gente mira el color de pelo rubio y los ojos azules. Es mucho más que eso porque he crecido en Puerto Rico con valores puertorriqueños y para mí la belleza exterior tiene poco que ver con la interior. Somos completamente diferentes”.

Al presente se enfoca en conquistar la corona que ostena Estefanía Soto, en el certamen local que se llevará a cabo el 30 de septiembre y se transmitirá por Wapa. De lograrlo, representará a la Isla en Miss Universe, en diciembre en Israel.

“Para mí ni el color ni la raza es lo más importante, sino la mujer que represente los valores puertorriqueños y esté súper orgullosa de representar a Puerto Rico y eso lo tengo”, manifestó quien estudió mercadeo y habla ruso e inglés.

Con un proyecto especial

De otro lado, tiene un proyecto especializado en trabajar con niños que deseen ser adoptados.

“Sé que es mucho más difícil ser adoptado cuando estás grande porque quieren a los pequeñitos usualmente. Quiero ayudar a los adolescentes porque, ya que vienen con sus mochilas y problemas, la gente se asusta un poquito. Pero queremos quitar ese miedo porque soy el ejemplo perfecto y salí súper bien”, explicó.

Sus años en el orfanato, los describe como sumamente difíciles.

“Íbamos a una escuela regular y había mucho ‘bullying’ contra nosotros porque no teníamos familia, ni dinero. Pero de todo se aprende y si no hubiera pasado esto, no sería la persona que soy hoy. No cambiaría nada”, recalcó quien vive orgullosa de haber nacido en Rusia, pero se siente boricua.