Marianne Ramírez

Marianne Ramírez, directora y curadora en jefe del Museo de Arte Contemporáneo, destaca el atractivo de la nueva propuesta El momento del yagrumo, que incluye obras de 19 artistas. >Archivo/EL VOCERO

Segundo de una serie

El Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Puerto Rico, proyecta un mensaje de modernidad desde un espacio de reflexión y dialéctica, ensanchando sus visiones estéticas de la contemporaneidad, no solo desde el mundo pictórico que abarca, sino sus misiones, objetivos históricos, sociales, geográficos y en comunicación con su público.

“Lo contemporáneo implica una nueva forma de pensar y ese cometido de crear un modelo alterno de museo es parte de lo que ha guiado mi gestión como directora ejecutiva y curadora en jefe del MAC durante los pasados 12 años”, destacó de entrada Marianne Ramírez, directora ejecutiva y curadora en jefe del MAC.

Bajo la dirección de ese ensanchamiento sinuoso e inspiracional, evoca una convocatoria continua sincrónica y actual hacia esa búsqueda de la perspectiva de lo moderno.

Se puede tener una exposición del surrealista Arnaldo Roche, provocando con igual valor la visita de un museo mínimo de memorabilias del Sonero mayor Ismael Rivera en Villa Palmeras, enfrentando lo futuro con lo pasado, así como una propuesta feminista de gran empuje y testimonio vanguardista, como en la exposición Anarquía y dialéctica en el deseo: géneros y marginalidad en Puerto Rico.

Engel Leonardo

Engel Leonardo, Baní, República Dominicana, 1977. >Suministrada

Actualmente, exhibe El momento del yagrumo, curada por Marina Reyes Franco, donde se aborda la relación con la naturaleza a través de tres temas centrales: los derechos de esta; los reclamos de soberanía y resistencia; y la recuperación de conocimiento mediante procesos artesanales incorporados a las prácticas del arte contemporáneo.

En la selección de obras de 19 artistas y colectivos situados en el Caribe y las Américas, según apunta Ramírez, cada exponente aborda su práctica de manera amplia a través de múltiples cruces de conocimiento que oscilan desde la experiencia personal, la arqueología, la agricultura, la astronomía, hasta los estudios minerales o etnobotánicos.

“El momento del yagrumo, plantea reflexiones sobre los efectos sociales y culturales relacionados a la manera en que nos acercamos a explorar el mundo y su trascendencia en el universo. Luego del paso de una tormenta devastadora, donde los árboles más fuertes del bosque tropical caen, el yagrumo germina con mayor facilidad, dando la impresión de verdura y recuperación, pero estos caerán con más facilidad en tormentas futuras”, explicó Ramírez.

El título sugiere una metáfora del tiempo presente en que se desarrolla la recuperación poshuracán, pero también la urgencia y necesidad de cambios radicales del humano ante el calentamiento global. “Lo que nos lleva a conceptualizar al MAC como un centro de investigación de la cultura contemporánea y un centro de trabajo y laboratorio creativo para los artistas, no tan solo de exhibición y conservación”, remarcó la directora en entrevista con EL VOCERO.

“Si algo ha desarrollado esta entidad —cual rueda de producción con el grupo que la integra— es su programa educativo sumamente abarcador para abordar temas alrededor de las realidades de ser artista en Puerto Rico. El MAC propone esta coyuntura para permitir que el impacto de sus muestras se multipliquen en tiempo y espacio, asegurando la participación de un público diverso e intergeneracional. Más allá de buscar y obtener justicia histórica, las muestras marcan un punto de no retorno, porque realmente proponen una mirada inclusiva y solidaria hacia el futuro, destacando el trabajo de grupos que también han sido invisibilizados y marginados”, precisó la directora.

Diversidad de programas

El MAC mantiene los siguientes programas que atienden diversos públicos: Colección permanente, exhibiciones y programas de residencias artísticas (Taller Vivo) con un impacto hacia la comunidad artística y académica local e internacional. Mientras que MAC en el barrio, que constituye el encontronazo con el público general y los habitantes de Santurce, Río Piedras, Guaynabo, Cataño, Loíza, Ponce y otros municipios de la región suroeste de la isla, muchos de los cuales viven bajo nivel de pobreza con un alto por ciento de afrodescendencia e inmigrantes. También están los programas educativos dirigidos al público escolar y familiar con una programación complementaria, y los educativos sabatinos dirigidos a un público adulto y especializado.

Se encuentran además en este ámbito: el Club de Maestros MAC, para enriquecer la práctica docente de maestros ‘in situ’; el programa Enlace Museo/Escuela —Pre-Kinder a 12 y centros de educación que atienden niños y jóvenes con diversidad funcional—; Arte joven para líderes: Acción artística para la comunidad —jóvenes de 13 a 16 años—; y el Programa de Estudios independientes en arte contemporáneo, investigación y comunidad, para estudiantes universitarios avanzados y artistas profesionales.

“En su fase creativa, el museo genera nuevos espacios estéticos y teóricos mediante sus acciones curatoriales, y forma una base documental y una colección desde la cual crea conocimiento. La colección permanente del MAC de unas 1,400 obras de arte puertorriqueño, caribeño y latinoamericano, es única en su clase y es uno de los recursos principales que posee la institución para educar sobre la contemporaneidad. Su perfil, situado conceptualmente en el empalme y la ambivalencia de lo local y lo global y de lo histórico y del arte ‘más nuevo’, incita a que la experiencia que ofrece el MAC sea una diversa y rica en contenido”, apreció Ramírez.

El MAC nació en 1984, producto de la voluntad de artistas boricuas y de la comunidad cultural. Está abierto al público de viernes a domingo, de 11:00 a.m. a 5:00 p.m.