Alzheimer
La enfermedad deteriora el sistema nervioso central y el periférico y se evidencia usualmente a través de la pérdida de memoria. >Suministrada

 

Esta semana se celebra el Día Mundial contra el Alzheimer, una enfermedad que deteriora el sistema nervioso central y el periférico, con signos hasta 20 y 30 años antes de manifestarse. Son síntomas que pasan desapercibidos hasta que llega la falta de memoria y el deterioro en la conducta y el carácter.

Se ha hablado de múltiples causas del Alzheimer. Forma parte del grupo de Enfermedades de Deterioro Cognitivo (EDC), al igual que la demencia senil simple, la demencia por accidentes circulatorios cerebrales, como trombosis y derrames, tumores o metástasis, el Parkinson y otras.

El Alzheimer se manifiesta por pérdidas focales de memoria reiteradas: no recordar nombres de personas conocidas o lugares habituales; lentitud en el habla con reiteración de frases ya antes dichas; irritabilidad exagerada o cambios de carácter sin justificación real; insomnio o dificultad para mantenerse alerta durante el día; dificultad para planificar y resolver problemas o pérdida de apetito e interés por alimentos que antes gustaban mucho.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo?

El primero, los hábitos tóxicos: el alcohol, el tabaco y las drogas intoxican y envenenan las neuronas, haciendo que mueran tempranamente. Hay que controlar el consumo de azúcar y los jarabes para endulzar, ya que una diabetes podría ser causante de Alzheimer.

Durante el sueño se realizan las funciones de desintoxicación y limpieza orgánica, además de los procesos de reparación. Entonces, un sueño incorrecto se considera factor de riesgo de crucial importancia.

La comida rica en grasas saturadas endurece las arterias y hace que no lleguen los suministros de oxígeno y materia prima para las funciones neuronales.

Y, por último, el más importante de todos: la presión arterial. Cifras de más de 140/90, mantenidas en el tiempo y a veces asintomáticas, son las verdaderas culpables del aumento en la incidencia de esta enfermedad.

La hipertensión provoca un deterioro directo en las neuronas por dos mecanismos distintos. Ya sea por un flujo exagerado de sangre, que rompe las delicadas membranas de las neuronas, o por un derrame que ahoga las neuronas en un pozo de sangre cargada de CO2 y otros desechos.

Solo nos damos cuenta cuando puede captarse esta imagen en una tomografía o resonancia, pero es algo que va ocurriendo una y otra vez a nivel celular y no lo podemos ver. Nos gana terreno y se hace evidente cuando ya está instalado el daño.

La suplementación puede mejorar la oxigenación y la actividad neuronal. ¿Qué podemos usar en casa? Ginseng coreano, té verde, Ginkgo biloba, grosella negra, aceite de oliva, grosella asiática, resveratrol y ácidos grasos omega 3. Debe elegirse solo de estos elementos, probar por dos meses y así valorar las mejorías, siempre bajo el criterio médico y la vigilancia de la tensión arterial.