Artritis

Puede afectar desde las manos, codos, rodillas, caderas, entre otras articulaciones. >Suministrada

Poco más del 15% de la población de Estados Unidos padece de artritis, por lo que la cantidad de pacientes en Puerto Rico podría superar ese porciento, debido a que es una enfermedad que afecta, principalmente, a envejecientes, y según datos del Censo 2020, un 20% de la población de la Isla es mayor de 60 años.

Según la reumatóloga Ariana González, la artritis es una “hinchazón o sensibilidad en una o más articulaciones”. La artritis puede afectar desde las manos, codos, rodillas, caderas, entre otras articulaciones, que mientras más pasan los años suelen “gastarse”.

González explicó que la condición se divide en dos tipos: la inflamatoria y no inflamatoria, siendo la no inflamatoria o degenerativa, como se le conoce, la más común en la población a nivel mundial.

“Esta (artritis degenerativa) es la artritis más prevalente. Es básicamente una degeneración del cartílago que recubre el hueso, la coyuntura, que al pasar del tiempo se va desgastando. Este espacio que hay entre los dos huesos que componen la coyuntura se degenera con el tiempo y el paciente empieza a experimentar los síntomas”, explicó la también catedrática auxiliar del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.

Síntomas y diagnóstico

Los principales síntomas de esta condición suelen ser dolor en las coyunturas, rigidez en la mañana, un poco de inflamación, enrojecimiento o aumento de la temperatura en el área afectada, según explicó la doctora.

Para diagnosticar la artritis degenerativa se utilizan exámenes físicos o rayos x.

“No hay pruebas particulares cuando hablamos de artritis degenerativa, pero usualmente también utilizamos lo que son las imágenes, los rayos X, mayormente porque es la imagen más simple y por excelencia donde podemos ver la anatomía del hueso. Y nos permite entonces ver si hay degeneración del espacio o si hay otros hallazgos, como lo que son osteofitos (protuberancias que aparecen en los bordes del hueso). Esa es la manera que diagnosticamos”, sostuvo González.

Sobre la artritis reumatoidea y la psoriásica

En tanto, la artritis inflamatoria se diagnostica de la misma manera (examen físico y el historial), pero hay unas pruebas específicas, “que en su mayoría son laboratorios en sangre para evaluar o descartar esas artritis inflamatorias”. Entre las artritis inflamatorias más comunes, se encuentra la artritis reumatoidea y la psoriásica.

“Este tipo de artritis no es sencillamente que el paciente tenga dolor en las articulaciones, también puede haber daños a diferentes órganos”, especificó la experta.

“El paciente llega a nuestra oficina y nosotros vamos a hacerle varias preguntas que son lo que llamamos el historial, el examen físico, que para nosotros es lo más importante. Porque muchas de estas artritis cuentan deformidades, verdad que son particulares de ellas y así uno clínicamente las puede diagnosticar. Los rayos X nos proveen un poco más de información para realizar ese diagnóstico”, abundó la reumatóloga a EL VOCERO.

Prevención

Mientras que la artritis degenerativa afecta a hombres y mujeres por igual. Los factores de riesgo principales suelen ser la edad y el sobrepeso.

“Si hablamos de caderas, rodillas, tobillos, que son no como nosotros le decimos en inglés ‘weight-bearing joint’, porque aguantan el peso de una persona, pues ahí el factor de del peso del paciente juega un rol importante. Porque provoca que esas coyunturas degeneren más rápido”, indicó González.

La mayoría de los pacientes con artritis tienen una disposición genética para padecer la enfermedad. Sin embargo, hay maneras de prevenirla y evitar que el dolor en las coyunturas aparezca muy rápido en la vejez.

“Lo más importante para que el público en general sepa, es que deben mantener una vida activa en términos de actividad física y una alimentación adecuada para mantener un peso adecuado, dependiendo de la estatura de cada paciente”, señaló la reumatóloga.

Manejo del dolor como tratamiento

La artritis no tiene cura, por lo que su tratamiento actualmente es el manejo del dolor, según dijo González.

“Los reumatólogos, los fisiatras o los ortopedas lo que hacemos es ayudar al paciente a manejar el dolor y a mantenerse físicamente activo para que no pierdan la vida, no disminuya su capacidad funcional”, explicó.

La doctora recomienda ejercicios para fortalecer los músculos y así “proteger indirectamente” a la coyuntura afectada.

“En casos donde, por ejemplo, el dolor es muy severo o el daño en la coyuntura es muy grave, pues usualmente los pacientes se refieren a ortopedia para reemplazo de esa coyuntura, ya sea rodillas o cadera, que son las más comunes”, añadió González.

En tanto, aunque no hay un tratamiento más allá de calmar el dolor. La ciencia investiga tratamientos más específicos, que quizás ayuden a encontrar la cura de la enfermedad.

“Hay estudios de células madre, medicamentos biológicos, regeneración de cartílago. Son muchos estudios, que al momento se están llevando a cabo para ver si hay algún medicamento que pueda regenerar ese cartílago y el paciente no sufra de verdad. Pero todo eso está en investigación”, indicó la doctora.

Como experta que atiende a pacientes de artritis en el Hospital Auxilio Mutuo, recomendó a quienes experimenten mucho dolor y hayan perdido la habilidad de realizar actividades físicas, a buscar evaluación de su médico primero para que los puedan referir a un reumatólogo.

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