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Laura Virella cautivó con su interpretación de la icónica pintora.

A la mezzo soprano puertorriqueña Laura Virella, no ha podido venirle mejor a su horma la ópera de la pintora mexicana ‘Frida’, de Robert Xavier Rodríguez, en una trama biográfica de dolor, pasión, tragedia, engaños y muerte.

Antes, interpretó con gran éxito en Madrid el personaje de la gitana ‘Carmen’, de Bizet, una mujer de espíritu libre, con el amor de quien quisiera y que no se deja doblegar por nadie dentro de una historia de celos y crimen.

“‘Carmen’ y ‘Frida’ se parecen tanto y tanto, ambas con una relación muy cercana con la muerte y el sino. Pero, ‘Carmen’ no sufrió de niña como ‘Frida’. ‘Carmen’ representa muchas mujeres que han pasado vidas similares. Pero, ‘Frida’ es ‘Frida’ desde el punto de vista de una mujer fuerte, con ese lado oscuro; y este juego constante con la muerte”, expresó a EL VOCERO Virella, quien acaba de conquistar al público de Los Ángeles, al interpretar esta ópera con un éxito rotundo.

Escenificada en inglés y español en el Museo de Arte Latinoamericano (MoLaa) de Long Beach –que dirige la Dra. Lourdes Ramos, otrora directora del Museo de Arte de Puerto Rico– con libreto de Hilary Blecher y monólogos de Migdalia Cruz, la producción fue exaltada en todos sus méritos.

De Virella escribió Culture Spot que su actuación fue excepcional y que como ópera, su magia y colorido en torno a una persona de la vida real, con una escenografía breve, pero con escenas hipnóticas, a cargo del director Andreas Mitisek, el registro de la música y sus cantantes fueron su gran triunfo. Las actuaciones centrales del barítono venezolano Bernardo Bermúdez, en el papel de ‘Diego Rivera’ y la mezzo soprano Virella, fueron descritas como extraordinarias, crítica teatral tras crítica.

The Washington Post describió a la boricua como una ‘romántica dramática; Los Ángeles Times la encontró ‘abarcando todo el sentido del humor del compositor’; Gazettes dijo que se constituía en una brillante y luminosa mezzo, que simultáneamente cargaba con la pasión y el dolor que poseía ‘Frida’, por mencionar solo algunos.

“Firmar el contrato fue como una montaña rusa porque todo se hizo por ‘e-mail’ hasta las pruebas. Me gustó lo que leí, estaba bien hecho. Es una ópera no sobre la figura pública que todo el mundo conoce, sino que se concentra en ella como persona. Yo quería hacer la obra y cuando llegué conocí el elenco entero, tremendos cantantes, actores y seres humanos”, observó quien reside entre Nueva York y Alemania.

Con más de 18 óperas y zarzuelas en su repertorio y sobre mayor cantidad de conciertos sinfónicos y oratorios, Virella comenzó a investigar el personaje tan pronto le llegó la partitura tres semanas antes del estreno para conocer la línea dramática de la obra y aprenderse la música. Primero, compró suficiente literatura para conocer a Frida Kahlo en inglés, español y francés. Las cartas entre Frida y Diego eran una cosa espeluznante, comenta; y observa que el cuerpo fue un reflejo de su vida, y su vida un reflejo de su cuerpo. No encontró nada que tuviese su voz. Lo que hizo fue estudiar cómo se movía cuando pintaba, caminaba, ver la manera cómo ella miraba a Diego y Diego a ella, los movimientos entre el uno y el otro, y como habitaba su cuerpo.

“Tuvo una vida escandalosísima y dependiendo de quién escribiera sobre ella, así eran las insinuaciones. Tenía que internalizar el tipo de persona que era en la obra y mostrar lo que era constatable y lo que era licencia poética”, explicó.

“La ópera era una serie de estampas que moldearon a la mujer, y lo más prominente son escenas que forman su concepto de justicia social. Fue una de las primeras líderes comunistas en México entre hombres. La tercera parte de la ópera fue el accidente donde quedó destrozada. Desde el punto de vista vocal y musical tanto ‘Carmen’ y ‘Frida’ se parecen. A Frida se la conoce por su mexicanidad, pero es mucho más. Es un símbolo que trasciende eso. Es como una puertorriqueña cualquiera”, expresó.

La diva actualmente se prepara para otro reto en un solo mes, al trabajar en la tercera ópera seria de Mozart, ‘Idomeneo, rey de Creta’, en el papel de ‘Idamante’, estrenada en Munich, en 1781.

‘Idamante’ es el hijo ‘Idomeneo’ y se escribió para ‘castrato’, la denominación que se utiliza para referirse al cantante sometido de niño a una castración para conservar su voz aguda, sea de soprano, mezzo soprano o contralto, y que ahora lo cantan mezzo sopranos. Este es el famoso ‘papel con calzones’, que Virella ha hecho en muchas ocasiones, como los personajes de ‘Cherubino’, ‘Hansel’, ‘Octavian’, ‘Prince Charmant’, ‘Kimponist’, ‘Sesto’ y ahora ‘Idamante’. Esta ópera subirá a escena en Nueva York.