Terminator

Mackenzie Davis y Linda Hamilton en una escena de Terminator: Dark Fate. >Suministrada

Dark Fate, la sexta entrega desde el inicio de Terminator en 1984, es un bienvenido y necesario regreso para la franquicia, impulsada en esta ocasión por el poder femenino y la reunión en pantalla de Linda Hamilton y Arnold Schwarzenegger.

Esta secuela es sin duda, la mejor desde T2: Judgement Day, de 1991. Hamilton y Schwarzenegger nuevamente brillan juntos, mientras que Mackenzie Davis, Natalia Reyes y Gabriel Luna le inyectan necesaria sangre nueva.

Terminator: Dark Fate ignora completamente Rise of the Machines, Salvation y Genisys, y sirve como secuela directa oficial a los primeros dos filmes de James Cameron, The Terminator y Judgement Day.

Dirigida por Tim Miller, en esta entrega las máquinas envían un Terminator hacia atrás en el tiempo para matar a una joven llamada Dani Ramos, mientras que la resistencia humana envía a Grace, una soldado mejorada.

Producida por James Cameron, apuesta a una trama muy familiar, personajes memorables y genial acción. Aunque aún lejos del nivel de los dos filmes originales, sí logra revitalizar con humor, nostalgia y secuencias divertidas el concepto sci-fi de las máquinas contra la humanidad.

Ver a Hamilton y Schwarzenegger compartir escena nuevamente después de 28 años, es fenomenal. Y, debido a las circunstancias de la trama, la relación entre sus personajes, Sarah Connor y el T-800, respectivamente, es muy diferente a la última vez. Ambos brillan en sus icónicos roles. Pero es Davis quien se roba la película. Fuerte, comprometida y con presencia, la saca del parque con su trabajo emocional y más que nada, físico.

Cabe mencionar entre los aciertos también la banda sonora de Junkie XL, que juega con los temas originales y eleva lo que ocurre en pantalla.

Sin embargo, el director peca del uso excesivo de CGI (Computer Generated Imagery) o imágenes creadas por computadora.

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