Vicente Castro

El director realiza La casa de Bernarda Alba, a partir de este jueves en la UPR de Utuado. >Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

La casa de Bernarda Alba (1936), último drama escrito por el español Federico García Lorca el año de su desaparición, tiene la particularidad de que la acción es movida por un personaje que no aparece en la tragedia: Pepe el romano, del cual las cinco hermanas —hijas de Bernarda— están perdidamente enamoradas.

Así pernoctan dentro de esas cuatro paredes blancas, con estas mujeres vestidas de luto: el odio, la envidia, la lujuria, la mentira, la hipocresía, la manipulación y el poder de la fuerza bruta de una madre religiosa y decorosa, símbolo del poder del terror que vivía la España profunda de entonces.

Esta tercera tragedia de la trilogía de Yerma y Bodas de sangre, será estrenada con estudiantes y profesoras, en un tablado del patio interior en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Utuado, este jueves 21 de noviembre, hasta el sábado a las 7:30 p.m.

Casa de Bernarda

La obra conmemorará los 40 años fundacionales de la todavía conocida como Universidad de la Montaña.

“Estoy partiendo desde una gran prisión donde estas mujeres no tienen la oportunidad de salir en los ocho años de luto impuestos por su madre. Esta es la dramatización de la cultura del encierro, dentro de un ambiente de control, con mujeres aprisionadas, dominadas por una perspectiva patriarcal porque la madre Bernarda, ocupa la posición del hombre dentro del fascismo”, expresó el director Vicente Castro.

Castro, quien dirigió la radionovela Muñoz: por el ojo de la cerradura, y anteriormente Vidas huracanadas, por Radio Uno Group, decidió montar esta joya de la literatura universal al escenificar hace dos años Bodas de Sangre. También para este aniversario y con una troupe rodante, representa Historias para ser contadas, del dramaturgo argentino Osvaldo Dragún.

“Lorca utiliza el tema de género cuando se ve a un personaje confundido como Martirio, que no sabe dónde está, la representan como contrahecha, de sentimientos negativos, que vive enamorada y repleta de contradicciones. Esto, de cara a Adela, que es la heroína trágica, destinada a tener vida corta pero que planta la semilla de la rebelión al escaparse con el Romano. Triunfa entonces el autoritarismo cuando muere la persona que representa el colectivo, a todas las mujeres”, agregó.

El realizador destaca de la obra el sacrificio de la juventud. Ve que el artista está centrado en un arte donde el pueblo se arriesga constantemente.

“Lo estoy planteando y quiero soltar la visión de una sociedad sin salida, donde existe el manejo de los individuos. Bernarda pisotea todo hacer y deshacer. A cambio, estoy sacando profundidad de la dictadora más odiosa; pero la víctima es su hija menor, y rebusco su vulnerabilidad, aunque sea una tirana, debo sacarle humanidad”, reflexionó.

Esto le lleva a cavilar en torno a la crisis universitaria y las intenciones de cerrar campus universitarios en Puerto Rico. Ve su trabajo como uno para rescatar la montaña para quienes la trabajan.

“La universidad es defensora del centro de la isla. De aquí se nutren Lares, Jayuya, Adjuntas y sus pueblos limítrofes. Ya llevo 50 años en el teatro y tengo un cariño enorme a Utuado, donde he enseñado y filmado. Lo que quiero es devolverle al pueblo la confianza en sí mismos y su cultura; y que reconozcan que la fuerza está en la montaña y que hay que rescatarla. Más que eso, nada. Es un deber defender este espacio que todos cohabitamos”, dijo el también profesor a EL VOCERO.

Precisamente, su tercera radionovela estará ambientada en Utuado, en la ubicación de su historia ancestral, cultura y reafirmación de los pueblos. Quiere esto decir, que entrará a Caguana, los ríos utuadeños, su tierra, historia y toda su hermosura.

Protagonizan La casa de Bernarda Alba, Carmen Acosta, Lourdes Yelitza Vega, Jonaylene Maldonado, María Báez, Naida Dorado, Jeysha Allende, Rose Santiago, María Martínez y Lissette Rodríguez. Contará con música de Manuel de Falla y Villalobos, a cargo del maestro Alberto Rodríguez, del Conservatorio de Música de Puerto Rico y la soprano Natalia González.

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