Irene Rial Bou

La escritora expone en su nuevo cuento, cómo la naturaleza busca su lugar. >Suministrada

Como una oda al amor, la vida y el universo, describe la autora Irene Rial Bou, su nuevo libro Siempre viva. La realidad es que esta fábula infantil va más allá y hasta traspasa los linderos de su lectura, dado que también podría deleitar a los adultos.

La trama es muy breve, y aunque sus sucesos puedan ocurrir diariamente sin que la gente se percate, un ojo avezado escudriñaría el evento perenne de que la naturaleza como fuente de viveza, se encuentra toda poderosa entre todo lo que se mueve, transpira, respira, nace y muere.

“Me pasó que mientras corría bicicleta un domingo en Loíza en un área verde rumbo a la carretera que lleva a Río Grande, vi una muralla de cemento, y lo primero que pensé fue que aplastan la naturaleza ante un espectáculo natural. Lo majestuoso fue encontrar vida entre las grietas del cemento. Eso me confirmaba que en la naturaleza, la vida prevalece ante cualquier situación. El cemento asfixia, pero todos los días observo cómo surge la vida”, relató.

De hecho, la escritora contó que se llevó toda la metáfora que le reveló aquel paisaje –que es verdaderamente descomunal– con un breve río que corre bajo el puente Herrera de las Parcelas Vieques, que finaliza en el Atlántico entre centenares de cocoteros.

“Tengo una base de estudios en biología y eso me abre ese mundo natural por más básico que sea. El estar en contacto con agricultores y sembradores me recordaba cómo estamos todos interconectados. No hay nada por casualidad y si hay un ave sobre una flor tiene un propósito, además de que la misión de la planta es oxigenar”, señaló.

En su cuento Siempre viva, con una utilización del lenguaje impecable al servicio de su imaginación, narra la historia de una semilla que es observada por una niña, quien empieza a percatarse de su transcurso en medio de la acción de la naturaleza entre el ambiente urbano. La niña, cuya visión es rápidamente suplantada por el de la narradora, recoge la historia de esa simiente entre hojas, pájaros, hojarascas, el viento y todo un tránsito hasta que llega a su rumbo final en la plaza de Loíza. Allí recibe la tierra de los zapatos, lágrimas, el sudor y toda una interacción hasta que florece.

Rial Bou es una experimentada escritora y documentalista, que cuenta entre sus créditos con Dí Perejíl, sobre la invisibilidad de cientos de personas de ascendencia dominico-haitiana; I Wish I Was a Mango Tree, la historia de Merlene, una inmigrante jamaiquina; Demencias 100 x 35, un estudio de la salud mental y la aplicación de la psiquiatría en Puerto Rico desde finales del siglo XVIII hasta el presente; Creencias 100 x 35 sobre pluralismo religioso existente en Puerto Rico; y su primer libro de cuentos, ¿Por qué canta el ruiseñor?, como parte de la serie Mitología taína para niños, de la Editorial Cultural de Puerto Rico.

“Mi misión es nutrir más la imaginación y la creatividad y que tal como la naturaleza enseña, nosotros tenemos la oportunidad de florecer igual. Es dejar esa semilla sembrada en cada lector”, resumió a EL VOCERO.

Siempre viva, de editorial Divinas Letras con ilustraciones de Luis A. Díez-Alejandro y Luis A. Vázquez O’Neill, está disponible por Internet y en las principales librerías de la Isla.