Williams Carmona

El también escultor se encuentra en plena recuperación. >Archivo/EL VOCERO

En plena convalecencia, el pintor, artista gráfico y escultor Williams Carmona, acaba de adentrarse en una de sus obras surrealistas de ecos de soledad y sinsentido existencial, al vencer —como explica— la muerte que llevaba desde sus adentros y superar el cáncer de próstata.

“Mi arte es un tipo de metamorfosis”, dijo, al tiempo que explicó que solo compara con la experiencia trágica que le ha vuelto a revivir.

“Yo me chequeaba todos los años y tuve uno que no pude por el exceso de trabajo. Me intoxiqué con un alimento y me fui a hacer un PSA (antígeno prostático específico) y me salió altísimo. Empecé a preocuparme, hasta que llegué a ver un gurú de la urología, el doctor Ricardo Sánchez, también oncólogo. Después de muchos exámenes, fue donde la carta que jugaba toda mi vida ya no podía jugarla. ‘Tienes un cáncer prostático’, me dijo”, recordó Cardona en entrevista con EL VOCERO.

Se deprimió profundamente, no sabía cómo asumir esta nueva realidad. Veía que todo a su alrededor se apagaba, así como la seguridad de su hija y su familia, siempre pensando lo peor. El compasivo doctor le dio soporte para trabajar el caso, ver cómo estaba la situación y operar.

“Se pautó la operación para el 25 de marzo, en pleno brote de la pandemia (del Covid-19) y en adelante no se harían cirugías en los hospitales para ocuparlos las víctimas de coronavirus. Ahí me puse bien mal, porque lo mío también era de vida o muerte”, elaboró sobre su encrucijada.

“El doctor me puso una inyección para que el nódulo no creciera y que podría durar entre tres o cuatro meses para operar. Me dio un tremendo pesar. Era como un baño de agua fría. Dependía de un problema nacional y mundial. ‘Confía en mí’; me dijo y confié en él”, añadió.

El pasado 20 de mayo pudo ser operado. Cuando iba en la camilla hacia el quirófano, veía las luces en fila por un pasillo largo, pensando si se quedaba y no resistía la operación. La gran sorpresa fue que cuando abrieron las puertas le pusieron la música de Pablo Milanés. Para el artista fue genial.

“‘Ustedes tienen su taller para sus creaciones y yo tengo este estudio donde salvo vidas’”, le dijeron en sala de operaciones. “Todos estaban encantados con la música. El anestesiólogo me preguntó por tres títulos de las canciones de mi papá Pablito y cuando le dije Yolanda, Para vivir y El bre… y por ahí me fui. Tomó muchas horas”, precisó.

En este proceso, “medito que he pasado sin vivir la vida, pero al ver como si fuera a morir mañana, era mejor aprender a vivir en paz para siempre. Si creyera en la reencarnación era ésta”, reflexionó.

Williams Carmona obra

El óleo La próstata de Da Vinci. >Suministrada

Un mes y medio antes de su diagnóstico, hizo el óleo La próstata de Da Vinci, que describió como “una premonición de lo que iba a vivir”.

“Lo bueno que tiene, como tantas obras que he hecho, es la mezcla de las simbiosis religiosas, la fe y mi creencia por salvar mi vida. Ahí están Jesucristo y la Virgen de la Caridad del Cobre en la cuales el ser humano se apoya sobre lo que le va a pasar. Da Vinci es por la robótica de la operación, el que la inventó le puso así. Lo menos que puede llevar esa máquina es el nombre de un genio para darle más salud a la gente”, especificó con emoción.

Carmona, quien continúa en recuperación, reflexionó sobre la experiencia que incidirá en nuevas creaciones.

“La vida es muy simple y nos empeñamos en hacerla bien difícil”.

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