“No he sentido una experiencia más desgarradora que ver el sufrimiento extremo de mi pueblo”, confesó ayer el gobernador Ricardo Rosselló al reflexionar sobre la vulnerabilidad de los niños y de los ancianos en medio de la crisis provocada por el devastador azote del huracán María hace un año.

“Esa experiencia cambió mi vida. Han transcurrido ya 12 meses desde el momento en que el poderoso y destructivo huracán nos impactó directamente. Ahora, luego de esa catastrófica experiencia, reconocemos lo complejo y lo difícil que es prepararse para enfrentar un huracán de esa magnitud”, dijo el primer ejecutivo durante el acto ecuménico efectuado en el Castillo San Cristóbal del Viejo San Juan, en el que funcionarios, líderes religiosos y artistas recordaron a las 2,975 víctimas mortales del histórico ciclón.

“Como pueblo tenemos el deber y el derecho a que se respete ese espacio para despedirnos de todos los fallecidos, con la dignidad y el respeto que esta tragedia representa. El mejor homenaje que podemos hacerle a estos hermanos que hemos perdido es construir un mejor Puerto Rico para sus hijos, sus nietos y familias”, abundó Rosselló.

El gobernador rememoró el momento en que llegó hasta Levittown, en Toa Baja, para rescatar a una familia que se encontraba atrapada en el techo de su residencia por las severas inundaciones causadas por el huracán en esa zona. Otras 2,000 personas, que se encontraban en peligro de muerte, fueron rescatadas en el sector.

El mandatario hizo énfasis en la importancia de que el pueblo se una para construir un Puerto Rico mejor planificado. “Tengan la certeza de que como gobernador me voy a asegurar de que todos los recursos cumplan con este objetivo. Juntos vamos a construir, juntos vamos a crecer”, expresó.

El pueblo se creció

Por su parte, la comisionada residente en Washington, Jenniffer González, destacó la fuerza del pueblo para encarar la difícil situación tras el huracán. En ese entonces, la infraestructura eléctrica colapsó, no había telecomunicaciones y tampoco sistema de acueductos y alcantarillados.

“Nuestro pueblo quedó casi destruido tras el paso del huracán, como nunca antes lo hemos visto en nuestra historia moderna. Hoy (ayer), un año después, todavía intentamos comprender la magnitud de la extensión de la devastación”, sostuvo.

“La fuerza del huracán intentó arrancarnos de la faz de la Tierra, pero jamás contaba con el carácter resiliente de los puertorriqueños y del espíritu guerrero que tiene nuestra isla”, añadió.

Vestidas de blanco, entre lágrimas y en un ambiente de espiritualidad, otras voces ofrecieron sus mensaje desde la tarima, en solidaridad con las familias que perdieron a sus seres queridos. Asimismo, recordaron el sufrimiento de todos los damnificados por María.

Mientras, las diversas manifestaciones religiosas estuvieron a cargo de figuras como la pastora Wanda Rolón y el sacerdote Willie Peña. También participaron artistas como Samuel Hernández, Claudina Brinn, el Coro de Niños 100x35 y el joven cantante Luis Daniel Naiz, quien interpretó la canción “Isla Bendita”.

La apertura del evento estuvo a cargo del secretario del Departamento de Estado, Luis G. Rivera Marín, quien presentó a los funcionarios federales presentes, entre estos el secretario del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD), Ben Carson, y el gobernador de Florida y candidato al Senado federal, Rick Scott.

Rosselló aprovechó la ocasión para expresar su agradecimiento por el trabajo post María de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), la Guardia Nacional de Puerto Rico, de artistas, deportistas, organizaciones sin fines de lucro, organizaciones de base de fe, alcaldes y legisladores.

Sin embargo, al momento de agradecer a Carson se refirió a este como un “campeón”. Esto luego de que ayer el gobierno y Vivienda federal firmaran un acuerdo que otorgará $1,500 millones a la Isla a través del programa de Desarrollo Comunitario para la Recuperación de Desastres (CDBG-DR).