UPR Bayamón

Se estima que el costo de los trabajos de reconstrucción ascenderá a $82 millones. >Archivo/EL VOCERO

Nota del editor: Esta es la tercera entrega de la serie de reportajes en que fiscalizamos el estatus de los 10 proyectos de reconstrucción de mayor envergadura después del huracán María.

La administración del Recinto de Bayamón de la Universidad de Puerto Rico (UPR-Bayamón) espera que el proceso de reconstrucción transforme completamente al campus, con edificios multipisos, menos dependencia de acondicionadores de aire y nueva tecnología.

La reconstrucción del recinto bayamonés es uno de los proyectos de más cuantía y está entre los 10 más atrasados en el proceso para obligar los fondos, según consta en los récords de la Oficina Central de Recuperación, Reconstrucción y Resiliencia (COR3, en inglés).

La agencia estima que el costo de los trabajos ascenderá a $82 millones, de los cuales el 90% se costeará con fondos del programa de Asistencia Pública de la Agencia Federal Para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) y el 10% restante, del Programa de Subvención en Bloque para el Desarrollo Comunitario para la Recuperación ante Desastres de Puerto Rico (CDBG-DR, en inglés) tras el acuerdo que se firmó a esos efectos con el Departamento de Vivienda federal.

La arquitecta Jennifer Lugo Cardona, directora de la Oficina de Desarrollo Físico e Infraestructura (ODFI) de la administración central de la UPR, explicó que se está trabajando un plan maestro para aprovechar la oportunidad y construir un recinto de vanguardia.

“De los recintos más afectados tras el huracán María por su materialidad constructiva, fueron los edificios del recinto de Bayamón. Esos edificios fueron concebidos como temporeros y su estructura era liviana, y en efecto, se vieron bien afectados”, declaró Lugo Cardona en declaraciones a EL VOCERO.

“No obstante, esa situación la estamos encaminando como una de gran oportunidad. Muchos de los edificios son elegibles para ser reconstruidos y no vamos a hacer lo mismo del pasado, sino un procedimiento alterno de oportunidad que podamos hacer un campus a tenor con los tiempos y dejar un mejor legado a futuras generaciones”, agregó la arquitecta.

Gran parte del recinto —particularmente la parte más antigua— solo tenía edificaciones de un solo piso en desparrame horizontal, con estructuras livianas, techos de metal acanalado y paneles divisorios que, según detalló la arquitecta, no ofrecían la fuerza necesaria para aguantar un huracán de gran magnitud.

Lugo Cardona señaló que otro problema encontrado fue la tecnología, porque cuando se planificó originalmente el recinto, no había las necesidades ni los requisitos de tecnología que hay ahora, sino que se fueron integrando con el paso del tiempo en la medida que el edificio lo permitió.

Lo que se prevé ahora, expuso la arquitecta, es que desde su origen se incluyan los elementos de tecnología necesaria para cumplir con los códigos vigentes y con las consideraciones que la pandemia de covid-19 demostró que había que tener disponibles para por ejemplo, tener más opciones para clases virtuales.

“Se comisionó un plan maestro precisamente para alinear esos conceptos, teniendo en cuenta que hay una oportunidad de hacer este campus universitario muy diferente. Lo que proponemos es liberar esa huella actual, verlo como un lienzo en el que podamos consolidar las facilidades deportivas… el área de las canchas”, declaró la funcionaria.

El plan maestro, que se concibe como un proyecto piloto de cara al futuro, podría estar listo “en algunos meses. Diríamos que en o antes de verano debe estar culminado para poderlo someter para aprobación”, adelantó.

Además, estableció que las facilidades académicas también serán completamente distintas, con estructuras “más fortalecidas, más seguras y más eficientes” y cuyos usos se puedan consolidar. Como parte del rediseño, se abrirán espacios para mejor aprovechamiento del campus.

“No lo podemos ver como edificios independientes. Es un conjunto y le va a ofrecer una oportunidad singular” al estudiantado y al personal, puntualizó.

Sostuvo que al final se tendrá un recinto que requiera bajo mantenimiento en condiciones críticas, con techos fortalecidos y tecnología de primer orden.

Cuando se le preguntó si la reconstrucción implica la modificación de los programas académicos disponibles, la directora de ODFI expuso que no podía anticipar ese aspecto.

“Todo eso es parte del producto que surgirá del plan maestro que dirá cuántas estructuras se harán, cómo se van a agrupar los programas, cuántos pisos tendrán los edificios y maximizar los recursos. No podría decir que los programas se cambiarían. Hay que unir la parte física con la parte académica y el plan estratégico del recinto que se tendría que desarrollar”, afirmó.

Por su parte, FEMA confirmó que hay tres proyectos de obra permanente pendientes de aprobación para el recinto bayamonés bajo la categoría E —edificios y equipo— del Programa de Asistencia Pública.

Informó, además, que ya han aprobado otros 14 proyectos para el recinto, que incluyen uno de remoción de escombros por $274,000, dos de medidas de protección de emergencia por $3.3 millones y 11 proyectos para edificios y equipo, por $54.3 millones.

“FEMA asigna fondos para la restauración de los daños causados por el desastre, sin embargo, el recipiente (COR3) y los subrecipientes —como la UPR— tienen la flexibilidad necesaria para formular proyectos y financiar esos proyectos basados en las metas de recuperación”, comunicó.

“Hasta la fecha, FEMA no ha recibido notificación formal de algún plan en curso para el Recinto de Bayamón de la UPR. No obstante, FEMA está trabajando para financiar los proyectos de trabajo permanente restantes actualmente en curso”, señaló la agencia federal en declaraciones escritas.