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Rosado Colomer concluye su término en la CEE tan pronto se designe a la persona que lo sustituya. >Archivo/EL VOCERO

El juez Francisco Rosado Colomer llegó a presidir la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) en septiembre del año pasado, a semanas de las elecciones generales y luego de la abrupta salida de Juan Ernesto Dávila en medio de críticas por lo ocurrido en las primarias.

Ahora, Rosado Colomer concluye su término tan pronto se designe a la persona que lo sustituya y su expectativa es continuar su carrera judicial, sin descartar una silla en el Tribunal de Apelaciones o en el Tribunal Supremo.

El proceso para buscar al nuevo presidente de la CEE comenzó luego de que el Partido Nuevo Progresista (PNP) entregara al gobernador y presidente de la colectividad, Pedro Pierluisi, la lista de cinco candidatos. El comisionado electoral alterno, Edwin Mundo, indicó que ahora esperan tres nombres de parte del gobernador, antes de presentar la persona escogida al resto de los comisionados electorales. De no ponerse de acuerdo, el nombramiento pasa al Senado. De no haber consenso allí, la designación recae en el Tribunal Supremo.

Rosado Colomer, nombrado juez en 2011 por el entonces gobernador Luis Fortuño, ejercía en la región judicial de Ponce, a la que aspira a regresar.

“Mi interés mayor es la judicatura. Yo tenía un propósito aquí (en la CEE) y ya lo cumplí”, afirmó en entrevista con EL VOCERO.

¿Le interesa una silla en el Tribunal de Apelaciones o la vacante del Tribunal Supremo?

“Yo solicité una silla en el Apelativo desde antes de estar aquí. Todos los que creemos en la carrera judicial aspiramos a crecer en el mismo sistema. Decir que no me gustaría ser juez del Supremo sería mentir. Mi aspiración es al Apelativo. Si se abre la puerta al Supremo, bienvenida sea”.

¿Está satisfecho con su gestión?

“Sí. Bien satisfecho. Cuando llegamos teníamos una comisión convulsa. Le llamamos una corporación enferma porque no había comunicación. Había mucho resentimiento por lo que había ocurrido y nosotros logramos que los empleados retomaran esa confianza, retomaran esa comunicación y prueba de ello es que salió el evento (las elecciones generales) y nos adelantamos. Estoy satisfecho con lo que se manejó. Fuimos un equipo tratando de sacar la elección y lo hicimos”.

¿Se arrepiente de algo?

“Yo no. Realmente no. Yo creo que se tomaron muchas decisiones difíciles. Muchas decisiones que se toman en el momento, rápido, con un análisis de más sentido común que de derecho y al final del camino fueron buenas decisiones. La comisión no había experimentado con los volúmenes gigantescos de voto adelantado”.

¿Qué le recomienda a la persona que ocupe el cargo?

“Yo creo que la persona que me sustituya debe tener oído en tierra. Debe escuchar y ser firme en las decisiones. Creo que debe mantener la institución lejos de la diatriba política y el debate estéril. Hay que mantenerse en el beneficio de la oficialidad”.

¿Qué cambios propondría a la Ley Electoral?

“Se me hace difícil hacer recomendaciones por la forma en que se toma. La función es sopesar los mejores intereses de Puerto Rico en un evento importante como las elecciones y poner en vigor la democracia. Yo muchas veces me reservo la contestación para evitar ese debate de los que crean que soy de un partido o de otro”.

¿Qué le pareció la decisión del Supremo en el caso de Ricardo Rosselló?

“Tuve la oportunidad de darle una lectura rápida. Yo siempre he confiado en el sistema y no puede ser que cuando prevaleces confías y cuando no prevaleces no confías. Yo acato la decisión del Supremo como acaté las anteriores”.

¿Regresa al tribunal de Ponce?

“No sé a qué tribunal me envíen. Creo que lo más saludable sería que me devuelvan a Ponce porque hay asuntos que no pude terminar porque no tuve una designación ordinaria. Me gustaría regresar a Ponce para terminar las cosas que el juez que me sustituyó no terminó y sé que mucho de ello tiene que ver con juicios empezados”.