homeless persona sin hogar

Aunque el conteo de personas sin hogar sufrió modificaciones a raíz del covid-19, los hallazgos apuntan a un posible incremento de quienes no tienen techo o que están cobijados en albergues temporales, cifra que alcanza las 3,000 personas.

El alza surge a la vez que el Departamento de la Familia tiene $3.5 millones en fondos federales disponibles para canalizarlos a las organizaciones comunitarias que ofrecen servicios a este segmento poblacional.

Yorelys Rivera, directora ejecutiva de Iniciativa Comunitaria, expresó que “sí, hemos visto un aumento en las personas sin hogar que atendemos. Hemos visto personas más jóvenes y personas más viejas, que dentro de su capacidad de ingreso del Seguro Social y su ingreso de trabajo no da por el costo de vida”.

Cada dos años, el Sistema de Cuidado Continuo —adscrito al Departamento de la Familia— debe realizar el conteo de personas sin hogar como requisito del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano federal (HUD, por sus siglas en inglés).

A base de este número, Familia puede solicitar fondos federales, ya que el conteo define las necesidades y los servicios que deben proveerse.

“La pandemia tuvo un efecto, pero también hemos visto desde los huracanes personas viviendo en las calles y personas viviendo en condiciones infrahumanas, sin agua y sin luz o en condiciones de hacinamiento, porque 12 personas rentan un mismo espacio”, explicó Rivera.

Argie Díaz, directora ejecutiva del Programa de Soluciones de Emergencia (ESG) de Familia, indicó que el conteo en enero del año en curso solo se realizó en personas cobijadas y no en personas en la calle, para evitar el contagio con covid-19. Sin embargo, afirmó que el número ha aumentado.Esperan propuestas

Díaz indicó que ESG hay una iniciativa activa hasta el 30 de julio para que las organizaciones presenten propuestas para los $3.5 millones en fondos, como parte de los enfoques de la agencia para “acabar con el sinhogarismo”.

“Atendemos diferentes situaciones del entorno familiar, condición de salud mental, haber sido víctima de violencia doméstica, también servicio en la calle de albergue de emergencia, alojamiento rápido y prevención para enlazarlas con entidades que ofrecen servicios”, contó Díaz, quien también agregó un programa de vales de vivienda y otro de pago de renta.

En el conteo previo, en 2019, había 2,535 personas en la calle y 2,227 en albergues. Se delimita por dónde se encuentra la persona el día en que se hace el conteo.

“A mí siempre los que están en calle trato de contrastarlo con la cantidad de camas que hay en los albergues”, indicó, por su parte, la directora ejecutiva de Iniciativa Comunitaria.

Los datos de 2019 han sido los más bajos en más de una década.

Según el estudio de ese año, las causas principales de estar sin hogar fueron el abuso de sustancias controladas, los problemas familiares y los problemas económicos.

Para Rivera, la solución al ‘sinhogarismo’ no es universal y fácil de aplicar, pero podría mejorar si se agiliza la búsqueda de techo y que las organizaciones evalúen los criterios de ingreso.

“No es sencilla la receta, pero sí es viable. Uno es trabajar todo el mundo sincronizado. Sería ideal que las entidades que damos servicio y referimos a vivienda, fuera un referido bastante ágil. Por ejemplo, hace falta preguntar ‘¿Por qué estás en la calle?’, ‘¿Qué barreras tienes para no encontrar techo?’. Todo el mundo remando para el mismo lado y que los criterios de admisión se derrumben”, explicó Rivera.