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Aumentar el uso de energía renovable en la Isla podría parecer una buena idea para reducir la que se produce mediante fuentes no renovables. Sin embargo, un grupo de conocedores indicó que los proyectos propuestos se ubicarían en terrenos agrícolas, lo que va en contra del Plan de Uso de Terrenos y va a impedir que esas tierras se utilicen para siembra.

Una coalición de organizaciones denunció ayer que los proyectos de energía renovable que considera el gobierno representan una de las amenazas más significativas contra la seguridad alimentaria porque impactarían grandes extensiones de terreno agrícola.

En conferencia de prensa en el Colegio de Abogados de Puerto Rico, las organizaciones alertaron sobre lo que significará para Puerto Rico extender las “fincas” de placas solares y permitir que se establezcan en terrenos con propósito agrícola.

Denunciaron que el Departamento de Agricultura no ha levantado la voz en contra de estas propuestas que están ante la consideración del Negociado de Energía (NE).

Ruth Santiago, abogada especialista en justicia ambiental y quien forma parte del consejo asesor de Casa Blanca sobre ese tema, criticó que el NE no ha provisto información suficiente acerca de los desarrollos propuestos en terrenos para cultivo.

“No tenemos mucho detalle. No hay mucha transparencia. Pero, principalmente, se trata de proyectos de placas fotovoltaicas en terrenos agrícolas”, señaló.

Explicó que el proyecto aprobado por la Junta de Control Fiscal en Salinas ha significado la destrucción de fincas y que existe otro plan para construir un sistema fotovoltaico que estaría ubicado en la región sísmica.

La abogada expresó que hay opciones para impulsar el uso de energía renovable, como sería utilizar los $9,600 millones de la reestructuración del sistema eléctrico para colocar placas y sistemas solares en los techos.

David Sotomayor Ramírez, profesor de Ciencias de Suelo del Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico (UPR), sostuvo que establecer “instalaciones de generación de energía a gran escala en terrenos clasificados como agrícolas y en áreas ecológicamente sensitivas ocuparía terrenos que se usan o pueden utilizarse para la agricultura y la preservación de nuestros recursos naturales”.

Aseguró que desde 1996 Puerto Rico ha perdido el 70% de las tierras agrícolas.

La agricultora Maritza Reyes refutó que estos terrenos se puedan utilizar para agricultura o para criar animales pequeños, como establecen algunas de las propuestas presentadas ante el NE.

“Es imposible hacer agricultura debajo de las placas solares. Algunos proponen una producción de pequeños rumiantes —sean ovejas o cabras— en ese espacio. Pero lo que sucede es que los remueven porque representan un riesgo para las placas solares. O utilizan el terreno para una cosa o para otra. Por eso insistimos en que necesitamos la opción de utilizar el recurso techo y que dejemos la tierra para producción agrícola”, afirmó.

Proyectos con “usos combinados”

El secretario de Agricultura, Ramón González Beiró, indicó en declaraciones escritas que los proyectos que tienen su aval incluyen recomendaciones fundamentadas en datos agronómicos y buenas prácticas de cultivo. Sostuvo que en mayo creó el Comité de Energía Renovable con el propósito de “salvaguardar los terrenos agrícolas para su mejor uso, tomando en consideración la política pública de establecer fuentes de energía renovable”.

“Los casos que se expiden con recomendación favorable van acompañados de sugerencias agronómicas para usos combinados, tales como siembra bajo sombra o producción de pequeños rumiantes. Esto debido a que el Departamento de Agricultura no tiene el poder de veto —por lo que pueden ser aprobados los casos aun con la oposición— y es nuestra responsabilidad velar por el mejor uso de los terrenos de Puerto Rico. Actualmente, hay 800,000 cuerdas cultivables, cuya meta es sembrar la mayor parte dentro de un desarrollo económico balanceado”, abundó el secretario.

En la conferencia de prensa de ayer, la abogada Santiago mostró fotos del estado en que quedan los terrenos luego de que se convierten a fincas solares.

Puntualizó que se remueve parte de la corteza que serviría para sembrar. Sobre esta preocupación, el secretario de Agricultura indicó que los paneles solares “no causan daño irreversible a las fincas”.

“Una vez termina la vida útil de las placas solares se pueden remover y utilizar los terrenos nuevamente”, precisó González Beiró.