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Aunque en algunos momentos se ha reportado escasez de pruebas y reactivos, por ahora el inventario disponible en la Isla es aceptable.

Mientras las pruebas para detectar el contagio con el virus del Covid-19 se mantengan por debajo de las 4,000 diarias, los laboratorios en la Isla no deben enfrentar dificultades para realizarlas. Sin embargo, ese escenario podría cambiar si se disparan los casos sospechosos en las próximas semanas.

Eso es lo que deja entrever el presidente electo de la Asociación de Laboratorios, Alexis Amador, quien dijo que siguen atentos a la cantidad de pacientes que reciben a diario.

A preguntas de EL VOCERO sobre si se había impactado la disponibilidad de pruebas con la apertura económica y con el regreso de más empleados a sus áreas de trabajo, respondió que “ciertamente es un riesgo”.

“Al tener alrededor de 4,000 pruebas diarias, en la medida en que sigamos el curso de las priorizaciones, entiendo que es un número bastante adecuado. El hecho de regresar los empleados al mundo laboral y hacerle pruebas a todo el mundo molecular, pues realmente va a impactar grandemente el inventario”, señaló.

Hasta ayer, Puerto Rico tenía un acumulativo de 38,284 casos entre confirmados y probables, y 570 muertes. También había 434 hospitalizados.

“La realidad es que el impacto que ha tenido esto (de la pandemia) en la humanidad completa y en la industria de la salud, pues a seis meses todavía estamos en un proceso de adaptación como básicamente está todo el mundo”, expresó Amador.

Presente la limitación de pruebas

En cuanto a la cantidad de pruebas para la detección de Covid-19, indicó que Puerto Rico —al igual que otros países— siempre va a tener algún tipo de limitación, pero aseguró que en estos momentos los laboratorios cuentan con una cantidad “bastante saludable” de pruebas.

“Entre 3,000 a 4,000 pruebas diarias. Ese es el inventario general en Puerto Rico. Y ese es un número bastante respetable en la medida en que manejemos bien ese inventario y sigamos las guías que está haciendo el CDC y la comunidad médica en general sobre a quiénes vamos a hacerles las pruebas”, precisó.

En términos concretos, expreso que los mayores retos que han enfrentado son el proceso de atender al paciente cuando llega al laboratorio —tomando todas las medidas de seguridad— y en segundo lugar, la comunicación que existe entre los diferentes componentes de la comunidad médica para determinar a quiénes se les va a hacer la prueba y bajo qué término, combinado con la disponibilidad de reactivos.

“Eso no es tan sencillo. El hecho de que los inventarios de las pruebas a veces suben y a veces bajan, que tenemos unos picos en algunos momentos y tenemos bajas, y jugar con toda esa mezcla de cuándo es que tenemos más (pruebas) disponibles y menos disponible. Por dar un ejemplo, todavía hay médicos que están pidiendo una prueba molecular para atender a un paciente en una visita rutinaria. Le dicen: ‘Vete y hazte la prueba en tres días para poder verte’. La realidad es que es muy difícil poder armonizar eso”, sostuvo.

Más gastos operacionales

El también tecnólogo médico indicó que los laboratorios han tenido que hacer ajustes bajo el nuevo escenario que exige mantener las medidas de seguridad, no tener tantos pacientes en una misma sala, atender a la gente en los carros y colocar barreras de acrílico para proteger a los empleados.

Precisamente, los trabajadores de los laboratorios han enfrentado la dificultad de conseguir equipo de seguridad —como guantes y batas— para atender a los pacientes y trabajar en medio de la pandemia. Esto sin contar con que el costo de estos materiales ha aumentado significativamente.

A modo de ejemplo, Amador mencionó que antes de la pandemia se conseguía una caja de 200 guantes entre $8 y $10, pero ahora pagan de $20 a $25. En el caso de las batas, según dijo, antes pagaban aproximadamente $1.50, pero ahora les cuestan de $3.00 a $3.50 cada una.

“A lo largo de estos seis meses hemos tenido un sube y baja sobre cosas que están disponibles o no. Ha habido problema en general con los materiales de desinfección en algunos momentos, con los materiales incluso para la toma de muestras y demás. Ahora mismo tenemos un problema para conseguir batas y guantes para proteger a los empleados de primera respuesta, como tecnólogos, enfermeras y empleados clericales”, añadió.

A este reto se suma, según enfatizó, el hecho de que los planes médicos continúan con la práctica de dilatar el pago y de no adquirir las tarifas como se supone. “Ha sido bien difícil. Esto todavía sigue vigente y hace que la tarea sea más complicada todavía”, subrayó.

Al menos cuatro laboratorios han tenido que cerrar operaciones de forma permanente y se estima que más pudieran cerrar sus puertas ante el aumento en costos operacionales, entre otros factores. En la Isla hay más de 200 laboratorios.

“Yo le tengo que pagar al laboratorio de referencia entre $56 y $60 por cada prueba molecular que yo le envíe. Tengo un plan médico que me paga $61. O sea, que tengo que pagar $60, sin hablar del costo de pagarle al empleado, el agua, la luz, el teléfono; o sea, todo el costo indirecto que conlleva y el costo directo de materiales… Y para colmo, los planes médicos comienzan a rechazarte la prueba o a decirte que no te va a pagar la toma de muestras”, sostuvo.