María Conte
Conte indicó que no le quedan autopsias pendientes, más allá de los casos que reciben a diario. >Archivo/EL VOCERO

Además de la evidencia genética en casos de violación que espera por evaluación en un laboratorio de Estados Unidos, el Instituto de Ciencias Forenses (ICF) tiene aquí otros 500 ‘safe kits’ más recientes que esperan por ser analizados. La directora de la agencia, la doctora María Conte, dijo que necesita una asignación de $1 millón para poder evaluar esta evidencia.

Agregó que, como parte del nuevo presupuesto, espera poder crear una división especial en el ICF específicamente para manejar estos ‘safe kits’ sin que sea necesario enviarlos a laboratorios fuera del País.

Estos ‘safe kits’ contienen evidencia genética que se obtiene en casos de violación y que potencialmente podría ayudar a esclarecerlos.

La agencia ya envió a un laboratorio en Estados Unidos unos 1,397 ‘kits’ que no habían sido evaluados, algunos desde 2001. De acuerdo con Conte, lo que queda por analizar son casos más recientes.

El laboratorio que recibió estos ‘kits’ todavía no ha completado la evaluación y no hay una fecha cierta para esos resultados. En entrevista con EL VOCERO, Conte reiteró que la evaluación de este material ha enfrentado escollos, pues a veces la información en el documento no concuerda o hay problemas con la interpretación de nombres y apellidos.

“Se han tomado su tiempo en hacer el análisis. Ellos pensaban que iba a ser más expedito. Han analizado 332 de esos. Esos análisis hay que enviarlos a una segunda entidad que los revisa. De esos, han revisado 11 y ocho han entrado en el registro”, dijo la titular del ICF, al explicar que son esos ocho los que están ya en el registro de material genético a nivel federal, identificado como Codis (Banco de Datos de Perfiles Genéticos).

“No todos los que analicen van a cualificar para entrar al Codis. En muchos de estos ‘kits’ no tenemos referencias, no tenemos un sospechoso. Si podemos detectar un perfil genético de una persona masculina, de un varón, aunque no tengamos un sospechoso, podemos entrar un perfil genético y compararlo con esa base de datos”, agregó la funcionaria.

Los casos que no se envían a Codis, señaló Conte, regresan a ser almacenados en el ICF en espera de poder ser resueltos.

La evaluación de estos ‘safe kits’ que estaban retrasados se financió con una asignación estatal de $1.2 millones y $2 millones que llegaron del Departamento de Justicia de Nueva York.

“Estamos solicitando y ya hemos hecho el planteamiento de que necesitamos $1 millón adicional para analizar los que están todavía acá, que son entre 400 y 500 casos”, afirmó. “Esta es la política pública declarada de darle atención prioritaria a las víctimas de agresión sexual y hemos mantenido comunicación excelente con la Junta de Control Fiscal y con el Comité PARE. Todas las agencias han sido muy receptivas”.

Responde el Comité PARE

Ileana Espada, oficial de cumplimiento del Comité de Prevención, Apoyo, Rescate y Educación de la Violencia de Género (PARE), dijo por su parte que la petición de fondos adicionales fue enviada a la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP).

“La doctora Conte realizó la debida petición, la que fue revisada favorablemente por OGP, para el trámite correspondiente de presupuesto ante la Junta (de Control Fiscal)”, indicó Espada en declaraciones escritas. “El Comité PARE tiene la encomienda, junto al Instituto de Ciencias Forenses, de promover mecanismos para agilizar las pruebas forenses necesarias, incluyendo los ‘safe kits’”.

Mientras, Edward Zayas, portavoz de prensa de la junta fiscal, confirmó que recibieron la petición de dinero adicional el miércoles en la noche y afirmó que la misma está bajo evaluación del ente regulador.

A la caza de serólogos

Conte explicó que toda esta evidencia de casos de violación podría analizarse desde el ICF si contaran con el personal suficiente para manejar el volumen de muestras. Recordó que tienen serólogos asignados a material genético, pero que atienden todos los casos, incluyendo los de asesinatos.

Sostuvo que, además del millón de dólares para poner al día la evaluación de los ‘safe kits’, necesitan unos $250,000 anuales adicionales en el presupuesto para contratar tres serólogos forenses, un asistente administrativo, dos auxiliares de laboratorio y una persona que supervise el área.

“Con esto, podemos hacer una sección dentro del laboratorio de ADN que se dedique a atender los ‘safe kits’. Entiendo que si tenemos personal dedicado de manera exclusiva a atender los ‘kits’, no tendríamos retraso. Hemos calculado esto a base de la cantidad de ‘kits’ que se reciben y cuántos casos puede hacer un serólogo”, afirmó.

La propuesta presupuestaria para el ICF, dijo Conte, es de unos $10 millones a partir de julio próximo.

“Pero es prematuro porque nosotros podemos argumentar necesidades sobre eso y estamos en ese proceso todavía. Si nosotros tuviéramos el personal ahora mismo, pudiéramos atender estos ‘kits’. Lo que pasa es que la demanda de ADN es bastante para otro tipo de casos”, expresó. “Si sumamos las escenas de crimen más los ‘safe kits’, necesitamos más mano de obra”.

Explicó que actualmente hay siete serólogos en academia para entrar a trabajar en Ciencias Forenses y sumarse a los ocho que laboran allí actualmente, además de los 11 patólogos.

“Esos se gradúan el 30 de junio. Aun así, para que no haya ‘backlog’ necesitamos, además de esa academia, otros tres serólogos”, dijo.

Por otra parte, Conte indicó que no le quedan autopsias pendientes, más allá de los casos que reciben a diario. “Estamos al día, pero totalmente al día”, afirmó.