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María Luisa Díaz Rivera, madre de Luis Marrero Díaz. > Fotos: Brandon Cruz González / EL VOCERO

 

 
 

DORADO — Se había reintegrado el lunes a sus funciones luego de haber estado fuera poco más de un mes tras haber arrojado positivo a Covid-19. Libró esa batalla, pero un delincuente le arrebató la vida al dispararle en medio del cumplimiento del deber, en una persecución en plena avenida Román Baldorioty de Castro, en Carolina.

El agente Luis Marrero Díaz —quien tenía cerca de 19 años laborando para la Policía estatal— estaba por culminar su jornada de trabajo cuando en la tarde del lunes se recibió la alerta. Sin dudarlo, se movilizó al lugar, ocurriendo el fatídico incidente que mantiene consternado a todo Puerto Rico y que ha llenado de luto a tres familias puertorriqueñas, pues como consecuencia de los hechos fallecieron Marrero Díaz y los oficiales municipales Luis Salamán Conde y Eliezer Hernández Cartagena.

Marrero Díaz residía en Dorado y tenía 43 años. Era padre de tres hijas de 16, 19 y 22 años. Horas antes del incidente, el policía adscrito a la Unidad Turística de Isla Verde había hablado por teléfono con su madre, María Luisa Díaz Rivera, a quien le dijo: “Te tiro después mami, bendición” y siguió laborando.

Ayer, Díaz Rivera subía las escaleras de su hogar en el barrio Río Lajas y tenía en sus manos el casco que utilizaba su hijo cuando manejaba la motora de la Policía. Lo colocó justo al lado de una placa que había recibido por su labor en la Uniformada. En la parte baja de la residencia estaba una motora de la Policía, que era la que utilizada el agente.

“Te voy a hablar de un niño que desde los 13 años jugaba pelota, siempre estuvo en el deporte, buen estudiante, buen compañero, el orgullo de cualquier madre porque no te puedo decir que hay una cosa negativa de mi hijo en toda su vida. Un ser humano excepcional, que ayudaba a todo el mundo. Si alguien necesitaba algo, él iba y lo buscaba. Un muchacho bien servicial y no porque fuera mi hijo, porque si fuera sinvergüenza lo decía con la misma honestidad; pero era un buen hombre, un buen ser humano, un buen padre, un buen hijo, un buen amigo”, afirmó.

Marrero Díaz tenía estudios en educación y un grado asociado en ‘data entry’, pero su vocación era ser policía. “Me dijo: ‘Mami, ya tienes tus diplomas, ahora yo voy para lo que me gusta’. Nunca me gustó la opción, pero no quería troncharle su sueño. Él siempre desde niño dijo que quería ser policía. Acepté. Lo único que le dije fue: ‘Recuerda los valores que te hemos enseñado. Una pistola no te hace más hombre ni te da derecho a humillar ni abusar de nadie’. Y puso ese consejo en práctica toda su vida”, sostuvo.

Díaz Rivera destacó que su hijo nunca tuvo problemas con nadie y que estaba sumamente orgullosa de la labor que realizó como policía. Afirmó, además, que Marrero Díaz era un padre ejemplar, que vivía para sus hijas. “Estuvo siempre pendiente de ellas, hasta que murió. El día antes se las llevó para San Juan para compartir con él y estuvieron todo el día juntos, como si se estuviera despidiendo”, subrayó la progenitora.

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Juan Ortiz, director del Centro de Servicios Municipales de Isla Verde.

 

 
 

“Mi hijo era una persona inocente que no tenía que morir ayer (lunes) ni esos otros policías tampoco. Ellos estaban cumpliendo con su deber, con su trabajo, para que vinieran unas personas que estaban en la calle, haciendo y deshaciendo, delincuentes, porque es la palabra correcta para ellos”, dijo Díaz Rivera.

“Pienso que la falta de interés y de educación de los padres tiene mucho que ver con lo mala que está la juventud. Pienso que hay niños criando niños”, agregó.

Reclamo de recursos

Tras este lamentable incidente, en las redes sociales ha aumentado el reclamo para que el gobierno tome acción y dote de recursos a los policías y les otorgue un salario y retiro dignos. Sobre las condiciones de trabajo de su hijo, Díaz Rivera detalló: “Él tenía un chaleco antibalas, que no servía. Los uniformes se los compraba él”.

“Entiendo que (los policías) hacen una labor bien sacrificada, pero no están siendo ni remunerados, ni ayudados por el gobierno en esos aspectos. Si te dan tres uniformes en el año, imagínate para 365 días. Un chaleco antibalas que él lo tenía hace tiempo, que ya no era funcional”, puntualizó.

En la zona turística de Isla Verde era evidente la consternación. Todos los comercios aledaños a la calle Hermanos Rodríguez Ema habían colocado un crespón negro en señal de luto y solidaridad. Justo en esta calle ubica el Centro de Servicios Municipales de Carolina, donde se encuentra la Policía Municipal y la Unidad Turística de Isla Verde, adscrita al Negociado de la Policía.

En entrevista con este medio, el director del Centro de Servicios Municipales de Isla Verde, Juan Ortiz, reaccionó al lamentable incidente que ha consternado al País. “Es una lamentable situación porque por lo menos los dos policías que están asignados aquí a Isla Verde —que eran Eliezer Hernández y Luis Marrero— eran dos servidores públicos. Eran bautizados por los comerciantes como los resuélvelo todo, porque usted le podía llevar cualquier preocupación a ambos y ellos se la resolvían en el momento”, expresó Ortiz.

En ese sentido, Ortiz destacó que ambos agentes eran unos servidores públicos “natos”, que les gustaba servir y ayudar a la gente. “Marrero se acababa de incorporar ayer (lunes) porque él estuvo enfermo por Covid-19 y ya era la hora de salir. Él estaba rindiendo cuando ocurrió eso, soltó el libro, arrancó para allá. Eso te dice la calidad de ser humano que era”.

Aledaño a la avenida Ramón Baldorioty de Castro se colocaron unas flores rojas tras los violentos hechos. También uno de los ‘billboards’ proyectaba ayer la bandera de Puerto Rico, un crespón negro y los logos de la Policía estatal y de la administración municipal de Carolina.