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Luego de que se registraran dos incidentes con drones en las cárceles de Aguadilla y Bayamón, el Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR) implementó una iniciativa de seguridad para contrarrestar esta práctica utilizada por quienes intentan adentrar contrabando en las instituciones penales.

“Como parte del plan de seguridad establecido por el secretario Eduardo Rivera Juanatey, la agencia puso en vigor esta iniciativa antidron. A través de esta, se incorporó un nuevo equipo de carácter menos letal cuyo objetivo es interceptar en el aire los drones que se acerquen a las instituciones”, reza un comunicado de prensa de la agencia.

Se trata de un equipo que despliega un proyectil calibre 12. Este dispara un perdigón que se fragmenta en cinco partes, atadas por un hilo, lo que crea una malla que tiene el efecto de enredar, atrapar y neutralizar el dron.

La operación de este equipo estará a cargo de un grupo de oficiales liderados por el teniente Anthony Vega Hernández, armero general del DCR. Estos cuentan con adiestramiento para manejar artefactos de categoría similar.

“El equipo de seguridad de la agencia, capitaneado por su secretaria auxiliar, Ana T. López Rodríguez, y el teniente coronel Roberto Santiago Ayala, ha estado trazando una estrategia operacional en las distintas regiones para disponer del equipo y delinear la implementación del plan. La iniciativa está integrada por múltiples oficiales correccionales por región para el manejo de este equipo, de modo que cada turno cuente con personal apto para operar el mismo”, agregó Rivera Juanatey.

Indicó que el proceso de rehabilitación de la población penal requiere de un ambiente ausente de sustancias controladas ilegales. “Por ello, la prevención y la detección del contrabando es una de nuestras prioridades. A pesar de los retos económicos que nos ha impuesto la situación fiscal de la Isla, no hemos dejado de buscar alternativas costo efectivas para combatir la entrada de material ilegal a nuestras instituciones. Estas es una de ellas. Con una inversión mínima, hemos encontrado una opción que nos permitirá atajar el uso de los drones, un reto adicional que la tecnología nos ha presentado”, dijo.

El primer incidente se produjo el 15 de febrero en la Institución 705 del Complejo Correccional de Bayamón. El segundo caso se registró el pasado 12 de octubre en la cárcel Guerrero de Aguadilla, en donde se ocuparon dos bolsas con cocaína, cinco con picadura de marihuana y 50 laminillas de Suboxone, entre otras sustancias.