Luis Raul Torres

Primera vista pública que lleva a cabo la Comisión de Desarrollo Económico, Planificación, Telecomunicaciones, APP y Energía de la Cámara de Representantes, presidida por Luis Raúl Torres, sobre el contrato entre la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) con LUMA Energy. >Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

El director ejecutivo de la Autoridad para las Alianzas Público-Privadas (AAPP), Fermín E. Fontanés Gómez, defendió nuevamente hoy, martes, el contrato entre la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) con LUMA Energy -consorcio formado por Quanta Services, Inc. y ATCO Ltd, junto con la colaboración de Innovative Emergency Management (IEM)- para operar el sistema de transmisión y distribución de energía eléctrica en Puerto Rico.

Dijo que el contrato con LUMA es uno de operación y mantenimiento y que uno de los aspectos más importantes de la estructura del contrato es que el gobierno mantiene el título legal de los activos e ingresos. Afirmó que, en cumplimiento con la Ley 17, esta estructura facilita el uso de fondos federales para la modernización del sistema.

“En cuanto a ello, destacamos que IEM es una empresa experta en el manejo de fondos federales y cuenta con más de 30 años de experiencia en el apoyo a los sectores público y privado en las áreas de preparación, mitigación de riesgos y repuesta y recuperación ante desastres”, mencionó, al señalar que el contrato entre LUMA, la AEE y la AAPP es el resultado de un riguroso proceso competitivo que conllevo casi dos años de trabajo.

Según Fontanés Gómez, con el otorgamiento del contrato se procura ejecutar la política pública para la “transformación del sistema de energía eléctrica”, la cual, por disposición expresa de la Ley 120, se logrará auscultando el mercado y abriendo la convocatoria para las empresas interesadas en participar de dicha encomienda y creando APP conforme lo establecido en dicha ley.

Fermín E. Fontánes Gómez

Director ejecutivo de la Autoridad para las Alianzas Público-Privadas (AAPP), Fermín E. Fontánes Gómez. >Carlos Rivera Giusti/ EL VOCERO

Debate por personalidad jurídica

Asimismo, reconoció que, para enero de 2020, cuando se emitió la notificación de proponente preferido al consorcio formado por Quanta Services, Inc. y ATCO Ltd¸ junto con la colaboración de IEM, para operar el sistema de transmisión y distribución de energía eléctrica en Puerto Rico, la compañía LUMA Energy no tenía personalidad jurídica, porque no estaba registrada todavía.

Las declaraciones de Fontanés Gómez surgieron durante la primera vista pública que realiza la Comisión de Desarrollo Económico, Planificación, Telecomunicaciones, APP y Energía de la Cámara, presidida por el representante Luis Raúl Torres, sobre el contrato entre la AEE con LUMA.

De entrada, Torres le preguntó a Fontanés Gómez: “¿Quiere decir que esta compañía llamada LUMA Energy y todas las dependencias que crearon, se registraron, se incorporaron y se formaron posterior a la adjudicación del contrato?”. “Eso es correcto”, respondió Fontanés Gómez.

Ante ello, Torres le insistió a Fontanés Gómez: “Nunca ese contrato se adjudicó a una compañía que se llamaba LUMA Energy. Al momento del contrato LUMA Energy no tenía personalidad jurídica”. Pero Fontanés Gómez respondió: “Al momento de la notificación al consorcio no tenían personalidad jurídica, al momento de la firma del contrato en junio 22 (de 2020) sí la tenía”. “El requisito bajo la ley es que tengan personalidad jurídica al momento de la firma del contrato”, añadió el titular de la AAPP.

Pero Torres volvió a plantear: “¿Al momento de la propuesta, cuando usted evaluó lo que evaluaron los otros funcionarios de gobierno, eso fue una propuesta de dos compañías que ninguna era LUMA?”. “En ese momento la ley ni el proceso requieren que estén incorporados. Es bien común en los procesos de APP tener muchos consorcios. En el caso de Aerostar era ASUR”, mencionó Fontanés Gómez en respuesta.

“No es ilegal. No es un requisito de la ley ni del proceso ni de los documentos de licitación. Incluso, es lo típico y esto ocurre por varias razones, pero como el presidente de la Cámara estaba mencionando anteriormente, muchas de estas compañías internacionales que trabajan en los mercados de afuera no necesariamente les interesa que sus accionistas sepan porque si pierden tienen connotaciones negativas”, subrayó Fontanés Gómez.

En ese sentido, planteó que “es normal que muchas de estas compañías no decidan incorporarse en consorcios hasta una vez se hayan seleccionado y tengan confirmación de que esto pudiese suceder”.

Sin embargo, en su ponencia escrita, Fontanés Gómez señala que “luego de un análisis concienzudo y minucioso, el 11 de enero de 2020 el Comité (de Alianzas) seleccionó a LUMA como proponente preferido”. Sin embargo, para esa fecha, según trascendió en la vista pública, la compañía no tenía personalidad jurídica. LUMA Energy LLC se incorpora el 17 de enero de 2020 a las 6:35 p.m., según el Registro de Corporaciones y Entidades del Gobierno de Puerto Rico.

Otra contradicción que se establece en la ponencia de Fontanés Gómez -a juzgar por los nuevos detalles revelados en la vista- es que, un año antes, el 17 de enero de 2019 el Comité de Alianzas designado para este proyecto notificó la selección de los siguientes proponentes cualificados: Duke Energy Corporation, Exelon Corporation, PSEG Services Corporation y LUMA. Sin embargo, LUMA no había sido registrada para esa fecha, según los planteamientos del representante Torres.

“Posterior a la selección de LUMA como proponente preferido con el proceso de RFP y luego de varias discusiones entre las partes, el Informe de Alianza y Contrato fueron finalizados y aprobados por el Comité el 17 de enero de 2020. Posteriormente, tanto el Informe de Alianza como el contrato se presentaron ante el Negociado de Energía y se obtuvo el Certificado de Cumplimiento de Energía el 17 de junio de 2020”, sostuvo Fontanés Gómez, quien mencionó que fue el 22 de junio de 2020 cuando la Junta de Directores de la Autoridad y la Junta de Directores de la AEE aprobaron el contrato y el informe de alianza.

Dijo, además, cuando se le preguntó sobre si LUMA Energy ha aportado dinero en el proceso, que presentaron garantías millonarias que rondan los $105 millones. En cambio, el contrato contempla un cargo de servicio durante el resto de su vigencia, el cual comprende un cargo fijo más un cargo de incentivo basado en la capacidad de LUMA para lograr ciertas métricas de desempeño.

“El cargo fijo oscila entre $70 y $100 millones en los años 1 al 3 de contrato, y en los años subsiguientes se mantendrá en una suma $105 millones al año. Por su parte, el cargo de incentivo oscila entre $13 a $19 millones en los años 1 al 3 del contrato, y a partir de entonces se mantendrá constante en la suma de $20 millones”, sostuvo.

Fontanés Gómez manifestó que, entre los criterios de mayor peso para seleccionar a LUMA como el proponente figuran los siguientes: su habilidad en demostrar una mayor comprensión del contexto de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y un enfoque comunitario adoptado a Puerto Rico.

A esto se le añade, según dijo, costos más bajos y términos comerciales más favorables, mayor experiencia sobre la adquisición, gestión y uso de los fondos federales, mayor compromiso para mejoras significativas, mayor garantía e indemnización bajo el contrato, enfoque colaborativo para trabajar con el Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR) y un plan integral de transición inicial que incluye las horas especificas por tarea principal a realizarse durante el período de transición.

Servicio eléctrico ineficiente

Además, Fontanés Gómez mencionó que es de conocimiento público que el servicio eléctrico en Puerto Rico es ineficiente, poco confiable y sumamente costoso para el consumidor. “La falta de planificación ordenada, mantenimiento de la infraestructura, implementación de nuevas tecnologías y su precariedad financiera son solo algunos de los elementos que han contribuido a su continuo estado de deterioro”, dijo.

Añadió que en Puerto Rico existe una falta de congruencia geográfica entre la oferta y la demanda de energía debido a que las principales unidades de generación se encuentran en el sur, mientras que la mayor demanda de energía se encuentra en el norte.

“Las líneas de transmisión interiores norte/sur son la columna vertebral de las operaciones del sistema y atraviesan terrenos montañosos y vegetación densa. Las condiciones del terreno y la vegetación contribuyen a que las líneas sean vulnerables a interrupciones de servicio. La falta de mantenimiento y los problemas relacionados con las servidumbres de paso, entre otros, han llevado a la AEE a operar las líneas de transmisión y distribución muy por debajo de su capacidad establecida”, sostuvo.

Aseveró que el paso de los huracanes Irma y María exacerbaron aún más el estado de vulnerabilidad de nuestra infraestructura eléctrica tras el colapso del 80% de la red de transmisión y distribución. La fragilidad del sistema eléctrico ha impactado y continúa impactando adversamente el desarrollo económico de Puerto Rico, la sostenibilidad del comercio, y la calidad de vida de nuestros residentes.

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