Ángel José Santiago de Jesús
Ángel José Santiago de Jesús, de 16 años, falleció en el Centro Cardiovascular, el 29 de octubre a las 8:00 p.m. 

 

Le gustaba la música de los años 80 y cocinar. Soñaba con ser chef. Era el único de sus cuatro hermanos que no padecía de problemas de salud, pero el 3 de septiembre fue ingresado en el Hospital Menonita de Cayey tras contraer el Covid-19.

Su cuadro clínico se complicó por lo que Ángel José Santiago de Jesús, de 16 años, fue trasladado al Hospital Pediátrico y finalmente al Centro Cardiovascular, en donde falleció el 29 de octubre a las 8:00 p.m.

El padre de Ángel, el teniente de la Policía Carlos Santiago Colón, se contagió trabajando en el Cuartel General e infectó a su esposa, Nélida De Jesús Andújar —quien también pertenece a la uniformada— a sus cuatro hijos y a su suegra, quien estuvo hospitalizada, tras infectarse también con la mortal enfermedad.

“Era un niño saludable, fuerte. Era un cocinero de primera. Le gustaba la computación y quería tener un negocio de comida. Las mejores carnes rojas las comías de sus manos. Se pasaba viendo vídeos de cocina. Él y su abuela, mi suegra, tenían una conexión fuerte y se pasaban juntos en la cocina”, recordó Santiago Colón en entrevista con EL VOCERO.

Mientras que su madre comentó que inicialmente Ángel había sido el único del núcleo familiar que había dado negativo al virus.

“Cuando me lo hospitalizaron se me cayó el mundo porque tuve que dejarlo solo. Fue impresionante cuando llegamos al hospital, que era como una cápsula, todo de plástico. Te cambia la vida para siempre”, relató De Jesús Andújar.

A pesar del dolor físico y agudo que le provocó el coronavirus en las costillas y que la mantuvo tres días de cama con fiebre, De Jesús Adujar se levantó para atender a sus otros hijos.

Empeoró cada día

“Mi nene iba empeorando cada día. No podía decírselo a mi mamá que estaba en intensivo, en donde estuvo 25 días. Me estaba volviendo loca. Cuando dimos negativo, donamos plasma. Mi esposo le donó plasma a mi mamá y ese plasma la ayudó grandemente. Ahora, tengo que decir que mi mamá no es la misma porque el virus la atacó fuertemente. Lo malo de este virus son las secuelas, los efectos. Lamentablemente, el cuerpo le cambió y tiene que visitar un neumólogo”, comentó De Jesús Andújar.

El 13 de septiembre Ángel fue trasladado al Hospital Pediátrico. Durante días ni sus padres ni sus hermanos pudieron visitarlo, lo que abonaba al dolor y desesperación de toda la familia. Solo podían verlo a través de la plataforma Zoom. 

El virus le ocasionó graves problemas respiratorios y se le afectó la caja torácica.

El 29 de octubre tuvo varias crisis. La última fue a eso de las 6:00 p.m. Para esa fecha, Ángel ya había dado negativo al virus.

Daño irreparable a la salud

El día de su partida terrenal, los médicos del Centro Cardiovascular permitieron a sus padres ir a ver a su hijo y despedirse de él.

El doctor les dijo que Ángel había tenido otra crisis, que se les estaba haciendo difícil reanimarlo y que se iba a ir. 

Ángel —recuerdan— parecía que los estaba esperando y pudieron acompañarlo en el proceso de transición al otro plano.

“Lo apretamos, lo besamos. Mi niño pudo morir con amor, se fue tranquilo. En esa cama de hospital había 15 personas. El médico y las enfermeras lloraron con nosotros”, dijo De Jesús Andújar.

Tanto ella como su esposo destacaron y agradecieron el servicio del personal médico y de enfermeras en las tres instituciones de salud en las que Ángel estuvo ingresado. Particularmente a los doctores Ricardo García y Abimael Frontanes. 

“Pensaba que a mi nene lo iba a sacar del hospital vivo. El que diga que esta enfermedad no existe, no sabe lo que está diciendo. El Covid nos arrancó al nene de las manos. No hubo break. No hay palabras para describir el dolor que se siente. Estamos de pie porque Dios nos da la fortaleza y por ponernos en el camino al pastor de la Iglesia Evangélica de Juana Díaz, Radamés Ten, a la enfermera Jaymie del Menonita, a mi jefa Neydi Ortiz y a mis compañeros de Operaciones Conjuntas, que estuvieron todo el tiempo con nosotros. Hasta hicieron una colecta para pagar el funeral”, señaló Santiago.

Por su parte, De Jesús Andújar manifestó que “cargué nueve meses a mi hijo en mi vientre y lo estaré llorando siempre. Dios tiene un propósito. Mi nene fue un campeón dentro de todo esto. Que la gente no espere contagiarse para orar. El que no esté con Dios y le toque vivir esto, no va a salir. Sé que me voy a reunir con mi nene. Duele en el alma. Pero, Dios da y Dios quita. Mi niño goza de vida eterna”.

La familia aguarda por los psicólogos de la escuela de sus hijos para recibir ayuda emocional.