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El designado comisionado de la Policía, Antonio López Figueroa, visiblemente afectado habló sobre los pormenores de la investigación en torno a los oficiales muertos. >Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

David Emanuel Rivera Batiz, cuyo cadáver baleado fue hallado en la madrugada del martes con un cartel que lee “Yo soy el responsable del asesinato de los guardia(s). Aquí est(á)”, pudo haber participado en el asesinato de tres agentes del orden público en la tarde del lunes en Carolina.

Las autoridades se apresuraban anoche a realizar una rueda de confrontación (line up) con fotografías, para corroborar o descartar su participación.

Según fuentes de EL VOCERO, Rivera Batiz, de 23 años de edad, fue sacado de su casa en la Colectora, en Santurce, por dos presuntos narcotraficantes que operan puntos en el residencial Luis Lloréns Torres.

Todos los involucrados mantienen vínculos con el fugitivo federal Carlos M. Cotto Cruz, apodado Wassa, de 33 años de edad y oriundo de Caguas. Se supo que testigos del brutal hecho aseguran haber visto a Wassa disparar contra los agentes.

Diversas fuentes señalaron que Rivera Batiz conoció en Ponce a varios de los fugitivos de la narco organización las FARC, que se ocultaban en esa ciudad. Fue reclutado por las FARC, según las fuentes policiales, y se le vinculaba con el asesinato de Isadora Marie Nieves Cruz, integrante de esa banda apodada Pinky Curvy, quien fue ejecutada en la avenida Roosevelt, en Hato Rey, la noche del domingo 18 de octubre de 2020.

Tras el asesinato de Pinky Curvy las autoridades ocuparon un automóvil —que supuestamente era el utilizado por Rivera Batiz— cerca de la estación del tren urbano Sagrado Corazón, en Santurce, a corta distancia del lugar en el que fue hallado su cadáver en la madrugada de hoy.

Se presume que el individuo —que en el antebrazo derecho tiene un tatuaje grande con el nombre de Sophia— fue quien intentó robarse la motora de uno de los agentes municipales de Carolina, en los trágicos sucesos en que fueron asesinados un miembro del Negociado de la Policía y dos agentes municipales, en la tarde del lunes.

Tras el asesinato de Pinky Curvy la Policía obtuvo información de que uno de los gatilleros tenía un tatuaje similar.

La muerte de los agentes está siendo investigada por agentes del FBI junto a Héctor Quiñones y Nolasco Pérez, del CIC de Carolina.

Los agentes federales y estatales se desplazaron a distintos puntos del País, para tratar de dar con Wassa.

Llamado a la cooperación

Entre lágrimas, el comisionado del Negociado de la Policía, Antonio López, hizo un llamado ayer a la ciudadanía a colaborar con las autoridades para esclarecer el asesinato de los agentes municipales de Carolina, Eliezer Hernández Cartagena y Luis Salamán Conde, quienes fueron activados para trabajar en un choque que desembocó en una persecución y que culminó con sus vidas a balazos la tarde del lunes. Un tercer agente, de la Policía estatal, Luis Marrero Díaz, falleció tras ser arrollado en el incidente.

“Ellos murieron en el cumplimiento del deber y eso merece una honra… tenemos que trabajar por Puerto Rico y le pido a la ciudadanía, esto no es solamente un trabajo de la Policía es un trabajo de todos”, expresó López, durante la rueda de prensa, tras una reunión de la alta oficialidad en el Cuartel General en Hato Rey.

Mientras, el teniente Rolando Trinidad, indicó que las autoridades continúan efectuando entrevistas y recopilando información. A preguntas de la prensa temprano en el día, expresó que no podían detallar cuántas personas habían participado en el crimen, y comentó que buscaban los vídeos de las cámaras de seguridad que existan, para determinar si el sujeto que hizo los disparos estaba o no acompañado.

Ayer tarde el Negociado de Ciencias Forenses culminó la autopsia de los policías y los informes estarán disponible durante el día de hoy.

Por su parte, el fiscal federal Stephen Muldrow lamentó el asesinato de los agentes y anticipó que las autoridades federales ayudarán a la Policía y al Departamento de Justicia de Puerto Rico en el procesamiento criminal de los responsables.

“Este violento ataque subraya los peligros a los que se enfrentan habitualmente quienes protegen y sirven a sus conciudadanos. Debemos honrar el valor y los sacrificios de todos los agentes del orden con el firme compromiso de mantenerlos a salvo. Esto significa construir vínculos más estrechos entre los agentes y las comunidades a las que sirven, de modo que la seguridad pública no sea una causa a la que sirven unos pocos valientes, sino una promesa que cumplen los agentes de la policía y los ciudadanos que trabajan codo con codo”, expresó Muldrow en declaraciones escritas.

El incidente

En la tarde del lunes, los agentes respondieron a una llamada sobre un choque en la urbanización Severo Quiñones, en Carolina. El individuo que provocó el choque abandonó la guagua en la que viajaba y al llegar los agentes comenzó a dispararles con un rifle de asalto, asesinando al agente municipal Luis Salamán Conde, de 30 años de edad.

En las escenas se levantaron más de 100 casquillos de bala.

Un ciudadano atropelló con una guagua al asesino, quien se incorporó y perpetró un carjacking, despojando de un Hyundai color blanco a una mujer. Fue perseguido por la PR-26, avenida Baldorioty de Castro y al llegar a Isla Verde se detuvo y volvió a disparar, hiriendo de muerte al agente estatal Luis Marrero Díaz, adscrito a la unidad Turística de Isla Verde.

Al continuar su huida atropelló al agente municipal Eliezer Hernández Cartagena, quien falleció mientras recibía atención médica. También fue atropellado el agente estatal Ángel L. Colón Guevara, quien permanece hospitalizado.

Tras el atropello de los agentes, ciudadanos grabaron con sus teléfonos celulares al individuo que intentó hurtar la motocicleta de uno de los uniformados.