Franqui Atiles

Solo bastó con llegar esta mañana hasta la Hostelería del Mar para comprobar el grave problema de erosión costera que afecta el área de Ocean Park, en San Juan, donde las olas impactan ya la estructura de cemento de este hotel que usualmente tenía una playa para el disfrute de los huéspedes.

“Todos los años en agosto, más o menos un día como hoy, se empieza a ir el mar, pero para noviembre y diciembre vuelve. Inclusive, después del huracán María volvió un poco. Cuando María vino (en septiembre de 2017) no había playa, pero en diciembre, unos meses después, volvió”, expresó la propietaria de la hostelería, Elsie Herger Pacheco, a EL VOCERO.

Sin embargo, narró que actualmente tienen este problema porque el huracán María destruyó el arrecife de coral y este año no hubo marejadas del oeste, que son ocasionadas por el frente frío. “Eso hizo que estuviéramos sin playa todo el año y que el mar esté dando contra la propiedad. La puede dañar”, sostuvo.

Hoy la Comisión de Agricultura, Recursos Naturales y Asuntos Ambientales de la Cámara de Representantes, presidida por Joel Franqui Atiles, realizó una vista ocular en torno a la Resolución 126 que establece realizar una investigación exhaustiva sobre la erosión costera que afecta a los residentes de Ocean Park, en San Juan.

Precisamente, Franqui Atiles dio un plazo de cinco días laborables al Negociado de Manejo de Emergencias y Administración de Desastres y la Oficina Municipal para el Manejo de Emergencias de San Juan para que emitan una certificación de situación de emergencia que ayude a buscarle una solución al problema de erosión costera en Ocean Park. 

Expresó que luego del huracán María todas las zonas costeras alrededor de Puerto Rico sufrieron diferentes cambios. Añadió que en la zona de Ocean Park debido al paso del ciclón y el cambio climático los niveles del mar aumentaron.

“Hemos perdido arrecifes de coral en esta zona y ha hecho que si ustedes se asoman en la parte de atrás (de esta hostelería), a varios pies de aquí, no tenemos playas donde hace ocho o diez meses atrás existía una playa, mar y arena. Hoy día no existe”, expresó.

Franqui Atiles comentó que la situación en el área de Ocean Park debe verse como una emergencia. “Se podrá hacer estudios, se podrá hacer investigaciones de diferentes formas, pero ya es momento de ver cuándo se va a actuar para atender este asunto para esta comunidad. Estamos hablando de que esto tiene un impacto en la industria de turismo, la vivienda, en la economía y estamos perdiendo uno de nuestros recursos valiosos que son las playas”, mencionó.

Por su parte, Ernesto Díaz, el director del Programa de Manejo de Zonas Costaneras del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), precisó que la situación que se está experimentando no es nada nuevo porque desde hace décadas se ha indicado que las costas en Puerto Rico han comenzado a sentir el efecto del aumento en el nivel del mar y la incidencia acentuada de eventos extremos.

“A nivel Isla, de las 1,225 playas, el 60% de ellas exhiben algún proceso moderado a severo de erosión. Es decir, que no somos los únicos que estamos experimentando esta situación”, agregó.

En el caso de Ocean Park, según dijo, ante la falta de un evento de marejadas, hubo una disminución del 66% de ese oleaje del oeste. Abundó que esta situación provocó que la arena no fue recuperada para abastecer a esas playas que tenían déficit durante el verano. 

Inician estudio sobre erosión

Ante ello, informó que se le peticionó al Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos en Jacksonville, Florida, hacer un estudio para atender la situación de la erosión costera en Puerto Rico antes de que se convirtiera en una emergencia. 

Añadió que el Cuerpo de Ingenieros aprobó la petición y el Congreso de Estados Unidos asignó los fondos, por lo que en noviembre del año pasado se comenzó con el estudio que tiene una duración de tres años. “Son estudios que son de tres años, $3 millones y tres pulgadas de informe. Es un informe bien detallado y riguroso”, subrayó Díaz, quien indicó que todos los datos recopilados por el DRNA fueron provistos al Cuerpo de Ingenieros.