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El presidente del senado de Puerto Rico, José Luis Dalmau, dijo que existe apoyo bipartita en el Senado federal para la aprobación del incentivo. >Suministrada

Las empresas estadounidenses que tienen al menos tres años activas en Puerto Rico, así como aquellas que trasladen sus operaciones a la Isla, se podrían beneficiar del nuevo incentivo contributivo que tiene como objetivo crear condiciones más favorables para que ciertas jurisdicciones puedan competir dentro del nuevo mercado internacional.

El incentivo, denominado Crédito de Actividad Económica de Posesiones (PEAC, por sus siglas en ingles) —que será parte del borrador del presupuesto federal— irá a votación esta semana al interior de la Comisión de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes federal, luego de ocho meses en negociaciones, informó el presidente del Senado, José Luis Dalmau.

De aprobarse en Comisión, pasaría entonces al pleno de la Cámara de Representantes y luego al Senado federal, y una vez aprobado en ambos cuerpos, pasaría a la firma del presidente Joe Biden.

Según el senador, el incentivo significa un adelanto, ya que desde hace 10 años no salía una iniciativa congresional que impulsara el ofrecimiento de ayuda a las empresas que se establecieran en Puerto Rico o en otras jurisdicciones.

Aunque el lenguaje de la medida establece que los incentivos se otorgarían por un periodo de 10 años, el presidente senatorial aseguró que es lo suficientemente atractivo para traer de vuelta compañías productoras de equipo médico y medicinas que ya antes estuvieron establecidas en Puerto Rico y que se fueron cuando se produjo el fin del crédito contributivo a las empresas 936.

Dalmau señaló que al principio de la pandemia hubo una merma de medicamentos y equipo médico en Estados Unidos que hizo más visible la necesidad de que empresas que se dedican a la manufactura para el sector de la salud y otras industrias especializadas estén más cerca, en lugar de ubicarse en Asia o en Medio Oriente. Calificó el incentivo como una ventana de oportunidad y considera que a la larga tendrá grandes beneficios.

“A Estados Unidos le conviene que esa producción de las farmacéuticas y de empresas que se dedican a crear ‘medical devices’ estén en suelo americano. Con esto ganamos todos”, expresó Dalmau en entrevista telefónica con EL VOCERO.

Según el borrador de la medida, este crédito se podría utilizar para compensar los impuestos GILTI (Global Intangible Low Tax Income) y el impuesto BEAT (Base Erosion and Anti-Abuse Tax) que existen para evitar el éxodo de empresas a otras jurisdicciones donde diversifican las obligaciones contributivas.

El nuevo crédito, además, aplicaría para cualquier operación de manufactura calificada con base en Puerto Rico, y no está limitado por los ingresos que genere el impuesto GILTI, se informó.

Dalmau aseguró que el beneficio está atado a la creación de un mínimo de empleos, aunque no pudo ofrecer detalles al respecto.

Explicó que bajo el nuevo incentivo una empresa calificada que tiene un empleado que gana $100,000 por año, se beneficiaría con un crédito de $20,000 contra su obligación tributaria federal.

De inmediato, no hay conversaciones formales con empresas particulares para que se establezcan en la Isla, indicó Dalmau.

El origen de la propuesta

El presidente senatorial comunicó que el proyecto de ley es producto del trabajo de muchas personas durante meses, incluyendo a la Asociación de Industriales, la Cámara de Comercio, la Asociación de Alcaldes, su homólogo en la Cámara de Representantes, entre otros que se reunieron con congresistas y “amigos de Puerto Rico en Washington D. C.”.

Sostuvo que la idea surgió como parte de la campaña del entonces candidato a revalidar como comisionado residente, Aníbal Acevedo Vilá, quien contó con el respaldo del senador republicano Roger Wicker y el demócrata Bob Menéndez.

Ese apoyo bipartita en el Senado hace que Dalmau esté optimista de que se va a aprobar y poner en vigor.

Y aunque diversos sectores han criticado por años que el desarrollo económico de Puerto Rico tiene como estrategia la otorgación de incentivos que el gobierno de la Isla no controla —en lugar de que se fomenten las industrias nativas— Dalmau está confiado en que es un buen arreglo para la Isla.

El senador argumentó que la Ley 20 y la Ley 22 —ambas promulgadas en la Isla— también han sido muy criticadas y bajo esos lineamientos “hay personas que han hecho grandes inversiones”.

“En Puerto Rico había 16 bancos cuando estaba la 936. Son herramientas y puede haber otras ideas de desarrollo económico, pero si podemos desarrollar iniciativas locales y federales, mejor. En este caso se crearían empleos directos e indirectos, se beneficiaría la banca, se incentivaría la compra de vivienda, se mueve la economía porque pagan bien los salarios. Todo eso es inversión positiva. Si en el futuro logramos otras herramientas, pues qué bueno”, expresó.

El presidente del Senado y del Partido Popular Democrático (PPD) hizo un llamado a los puertorriqueños a que hoy mismo hagan llamadas y escriban a toda persona que conozcan en la capital federal para dejar saber que hay apoyo a la pieza legislativa y asegurar que se apruebe.

“Tenemos que remar todos para el mismo lado … Este es el momento de aunar los esfuerzos de todos los sectores para alcanzar este objetivo que representa oportunidades de inversiones y empleos, mientras que para el gobierno de los Estados Unidos, implica una economía más robusta que aumente la actividad comercial con la Isla, produzca nuevos empleos y a la misma vez, que se establezcan líneas de fabricación y distribución de productos sensitivos en la industria farmacéutica, de dispositivos médicos, biotecnología y la industria aeroespacial, que son prioridades para el gobierno federal”, detalló.