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Rodríguez Orengo es bioquímico y profesor de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR). >Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

Desde que llegó el coronavirus a la Isla, las decisiones sobre abrir y cerrar la economía han recaído en los acuerdos producto del pulseo entre el sector científico y el sector económico del País. Ha habido instancias en que la orden ejecutiva se ha retrasado precisamente porque no hay concordancia entre estas dos fuerzas.

Luego de que la gobernadora Wanda Vázquez dejara sin efecto la orden ejecutiva que creó los grupos asesores médico y económico, ahora la decisión de qué partes abrir y cuáles cerrar responderá a un modelo científico que ya fue creado y que se usará para decidir el próximo paso una vez termine la orden ejecutiva vigente por el Covid-19, el 2 de octubre.

El doctor José F. Rodríguez Orengo, director del Puerto Rico Public Health Trust, explicó el índice que se supone ahora sirva como mapa de ruta para determinar cuáles sectores abrir y cuáles cerrar.

El científico explicó que para que estos modelos funcionen es preciso realizar e informar pruebas suficientes de coronavirus. La cantidad es particularmente importante para determinar algunos de los factores, como el nivel de contagio.

“Para que esto ocurra adecuadamente, tenemos que tener una cantidad de muestras suficiente y un sistema de rastreo que sea robusto. Tan pronto tengamos información de la cantidad de rastreo de contactos, también se puede utilizar como uno de los indicadores adicionales”, expresó. “Lo que ocurre al momento es que no hemos tenido información consecuente de rastreo de contactos. Este modelo no es estático. Tiene sus beneficios y tiene sus fallas. Podemos mejorarlo en cualquier momento y siempre estamos discutiendo cómo hacerlo”, detalló.

El Puerto Rico Public Health Trust es parte del Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación, una entidad sin fines de lucro.

El profesor e investigador de la Universidad de Puerto Rico (UPR) explicó que antes de desarrollar este modelo miraron los que se está usando en otros países para controlar los contagios de coronavirus.

“El Equipo de Modelación Matemática y Epidemiológica (EMME) es un equipo compuesto por cinco epidemiólogos, matemáticos y científicos que nos reunimos para buscar lo que está ocurriendo en otras partes del mundo y que pudiera dar certidumbre en la toma de decisiones”, explicó. “Miramos los modelos de Nueva Zelanda, Israel, Francia, España y muchos de los que están en Estados Unidos”, informó.

Cuatro indicadores

El modelo creado por los científicos considera cuatro factores: la disponibilidad de camas de intensivo en los hospitales, el porcentaje de positividad, la cantidad de casos activos y la capacidad de transmisión del Covid-19 en la Isla.

La fórmula final suma cada uno de estos factores para establecer el índice de cuatro colores que van desde el nivel menos peligroso hasta una situación crítica: verde, amarillo, naranja y rojo o nivel crítico.

El modelo identifica qué áreas de la economía pueden abrir a base de cuán manejable está el contagio en el País. Rodríguez Orengo aseguró que esta parte del modelo está preparada y será informada por el gobierno próximamente.

La suma y resta de cada factor

El modelo establece qué se debe tomar en cuenta a la hora de evaluar cada uno de los cuatro factores.

El primer factor considera cuántas camas quedan disponibles en las salas de intensivo en todos los hospitales del País. Tener disponible el 40% o más de las camas de hospital pintaría este factor de verde, mientras que si quedaran 20% o menos de las camas disponibles, implica un nivel crítico.

La positividad se calcula con el número de personas positivas al virus dividido entre la suma de los casos positivos y negativos. Una positividad menor al 3% arrojaría luz verde en este modelo mientras que una por encima del 10% implica una situación crítica o roja.

Puerto Rico lleva unas tres semanas en nivel amarillo, a base de este modelo.

El tercer factor en esta ecuación son los casos activos de Covid-19. Esto se calcula con la cantidad de casos positivos en determinada semana, dividida entre la población de Puerto Rico y multiplicada por 100,000.

Un nivel menor a 10 es el nivel ideal o verde y más de 100 implica la categoría crítica o nivel rojo. Actualmente, la Isla está en nivel naranja en este renglón.

El cuarto factor es el número de transmisión, el cual determinan los epidemiólogos al calcular cuántas personas se infectarán con cada caso positivo. Menos de una persona nos coloca en el nivel verde, mientras que la capacidad de contagiar una persona y media nos ubica en color rojo.

A cada color se le asigna un número para que entonces la suma de los cuatro permita tener un índice claro de cómo debe abrir o cerrar la economía. Por ejemplo, si todos los factores están en verde, el valor del índice estaría en cero y esto implicaría que el contagio está muy bajo. Todos los factores en rojo arrojarían una puntuación máxima de 12 y esto implicaría el peor de los escenarios, sin camas de intensivo disponibles y con un alto nivel de contagio.

Rodríguez Orengo destacó que aun si Puerto Rico llegara a estar en un nivel bajo de contagio, mientras no haya una vacuna contra el Covid-19 el uso de mascarilla, lavado de manos y el distanciamiento social deben continuar como un requisito a la hora de salir de la casa.