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La alternativa desde hace años para los municipios es construir nichos en estructuras verticales, a diferencia del modelo tradicional de enterramientos en la tierra. >Brandon Cruz González / EL VOCERO

De manera acelerada, los cementerios municipales de la Isla se están quedando sin espacio para enterrar a los muertos. Los alcaldes ahora evalúan alternativas para garantizar la sepultura de quienes piden no ser cremados y no pueden costear un entierro en cementerio privado.

El alcalde de Guaynabo, Ángel Pérez, entiende que “eventualmente vamos a tener que dejar de hacer entierros porque cuando hacemos entierros, se tarda el proceso de poderlos poner en osarios. Vamos a tener que promover opciones como la cremación y trabajar con mausoleos porque ahí el tiempo para ponerlos en osarios es menos”.

Adelantó que “en el municipio vamos a tener un mausoleo y vamos a poner unos espacios para la venta y vamos a tener otros disponibles que nos permiten tenerlos ahí un tiempo antes de poder exhumarlos”.

El también presidente de la Federación de Alcaldes indicó que la situación es un dolor de cabeza para muchos ejecutivos municipales, porque se han ido quedando sin espacio en los cementerios.

Aunque hay más aceptación a la cremación, según los entrevistados, todavía la mayor parte de las personas prefiere la sepultura tradicional.  

“Es un problema que se avecina. En el caso de Guaynabo, si yo no hubiese hecho un mausoleo, me quedaba espacio para un año”, relató Pérez. “Cuando se llenen los (cementerios) municipales, lo que queda es privado y eso es bien costoso. Es una situación que, a futuro, vamos a tener que buscar resolver”, apuntó.

En Guaynabo, el nuevo mausoleo extenderá la vida del cementerio municipal por unos seis a siete años, agregó Pérez.

El alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera, afirmó que esta ciudad se quedó sin espacio en el cementerio antes de que comenzara la pandemia de covid-19. Los cierres provocados por el coronavirus provocaron que no pudiera adelantar el proyecto de construir un mausoleo, el cual ya encaminó y espera completar en los próximos meses.

“A nosotros se nos acabaron los espacios”, expresó Rivera. “Comenzamos un proyecto de exhumación de cuerpos en el cementerio municipal de Lomas Verdes y estamos terminando el primer núcleo de nichos, que van a ser como 400. La primera etapa debe estar terminada en un mes, mes y medio. Vamos a seguir exhumando para ir modernizando el cementerio”, sostuvo.

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El alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera. >Brandon Cruz González/EL VOCERO

La alcaldesa de Loíza, Julia Nazario, informó a EL VOCERO que en dos de los tres cementerios municipales ya no hay espacio, más allá de las familias que cuentan con un lote. Cuando hay muerte, las familias deben contratar personal que cuente con los debidos permisos para realizar las exhumaciones y colocar los restos más antiguos en osarios. Nazario agregó que están construyendo un mausoleo, el cual ya tiene espacios disponibles.

“Mandamos a hacer eso cuando nos quedamos sin espacio. Los alquilamos por cinco años y, después de cinco años, estas personas tienen que ponerlos (los restos) en un osario y entonces estamos en negociaciones para hacer un árbol de la vida, que va a ser un árbol con espacio para que la gente pueda poner las cenizas o los osarios de sus familiares”, detalló. “Y seguimos educando a la gente para que sepan que la cremación es una opción. En Loíza, donde el nivel freático es alto, no tenemos mucho espacio donde podamos hacer hoyos sin que llegue el agua”, abundó.

En Mayagüez, el municipio comunicó que atenderá el problema de falta de espacio. Sobre este ayuntamiento se han publicado quejas por parte de los funerarios debido a la falta de espacio y personal para atender el camposanto.

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Alcalde de Guaynabo, Ángel Pérez.>Brandon Cruz González / EL VOCERO

Javier Granell, dueño de la Funeraria Fernández, manifestó que “no hay espacio y hay una falta de personal. Por ejemplo, los cementerios municipales de Mayagüez están llenos a capacidad. Van a poder enterrar las familias que tengan su panteón o su propiedad. Hay unas limitaciones también de personal. Si una familia llega el lunes a pedir un entierro, no van a poder enterrar hasta el jueves o viernes”.

Cuestan más los privados

Comprar un lote en un cementerio privado, explicó Fernández, cuesta entre los $5,000 y $6,000, mientras que el entierro en los cementerios municipales se realiza por varios cientos de dólares.

“Esto es un dolor de cabeza para las familias. En estos días nos pasó. No había espacio (para un muerto) y lo enterré en la tumba de nosotros porque no tenían los recursos para poder comprar en un cementerio privado”, relató. “Es bien costoso. Por eso hay un aumento en la cremación, porque no hay espacio”, enfatizó.

Cada vez son más los municipios —como Bayamón, Guaynabo y Loíza— donde los alcaldes deciden construir nichos para alquilar por cinco años para solucionar a corto plazo la situación. Luego las familias pueden optar por ubicar los restos de sus familiares en un osario.

Eduardo Cardona, presidente de la Asociación de Funerarios de Puerto Rico y presidente de la Funeraria Cardona, adjudicó parte del problema a la falta de fondos en los municipios, lo que entiende ha llevado a que se realicen menos exhumaciones y, por consiguiente, haya menos espacio disponible en los cementerios.

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Algunos alcaldes entienden que deberán promover la cremación como alternativa a la falta de espacio en los cementerios. >Brandon Cruz González / EL VOCERO

“Han dejado de hacer las exhumaciones que comúnmente se hacen y se están quedando sin espacio”, expresó Cardona a EL VOCERO. “Casi siempre tienen los nichos alquilados por cinco años —que es el término en que los cuerpos se pueden exhumar—, pero no hay los fondos, no hacen la exhumación y se quedan sin los espacios disponibles. Muchos están haciendo mausoleos porque es más práctico, porque es hacia arriba (construcción vertical)”, apuntó.

Sin espacio para construir

Municipios como Ceiba y Lares ya llegaron a la capacidad de sus cementerios y simplemente no hay espacio para más. En el caso de Lares, la falta de un lugar para enterrar a sus muertos es un problema que comenzó en 2017 tras el paso del huracán María. Allí el ciclón arrasó con el cementerio municipal.

Según el alcalde Fabián Arroyo, ya la Autoridad para el Financiamiento de la Infraestructura (AFI) visitó el pueblo en días recientes como parte del proyecto de reconstrucción del camposanto.

“Tenemos un solar identificado que la pasada administración dejó señalado y ya visitamos el lugar con La Fortaleza y AFI y entendemos que es el adecuado”, indicó. “Lo que está afectado es la mitad del cementerio. La parte vieja se puede utilizar, ya que ahí hay unos nichos y quedan como 30 o 40 espacios. Si las familias tienen un panteón en la parte vieja, lo pueden utilizar”, explicó.

La reparación de este cementerio, afirmó, le extendería la vida útil por unos tres a cuatro años adicionales.

“Tenemos otros dos cementerios en Río Prieto y Bartolo que son bien pequeños y lo que quedan son tres o cuatro áreas en cada uno”, relató Arroyo. “Nosotros estamos abiertos a que vengan funerarias que quieran tener su propio cementerio. El problema de Lares es que tenemos mucha agua, quebradas, ríos y es imposible conseguir solares. Estamos invitando a la gente a usar los mausoleos”, manifestó.

Samuel Rivera, alcalde de Ceiba, reconoció que en este pueblo tampoco queda espacio para sepultar. “Tenemos ahora mismo nueve nichos que nos quedan disponibles. Estamos evaluando dos terrenos para hacer una segunda fase. Nuestro pueblo es un pueblo cristiano que valora darle cristiana sepultura a sus familiares y es un tema importante aquí”, puntualizó el funcionario.

“Tenemos en el plan de gobierno comprar un terreno que nos daría 15 a 20 años adicionales. En el cementerio de Ceiba, en los próximos meses, ya no vamos a tener espacio para enterrar nuestros seres queridos”, alertó.

Aunque la limitación de espacio en los cementerios se ha denunciado por años, la Oficina de Trámite Legislativo refleja que se ha radicado un solo proyecto relacionado. Se trata de una medida sometida por petición, por el portavoz de la delegación novoprogresista en la Cámara, Carlos “Johnny” Méndez. Esta legislación podría representar un problema adicional, pues propone separar un espacio o nicho libre de costo para los veteranos.

Cayey resuelve el problema

Mientras, el alcalde de Cayey, Rolando Ortiz, afirmó que logró atender la falta de espacio para los entierros en este pueblo y explicó que lo hizo utilizando métricas de la cantidad de muertes en su municipio y las familias que entierran sus muertos en el cementerio del pueblo.

“Levantamos datos de cuántos eran los fallecimientos al año y miramos la necesidad de espacio. Hicimos un proyecto hace unos cuantos años de optimización de espacios y creamos un sistema de tumbas verticales. En el cementerio viejo comenzamos a identificar lotes de personas que no cumplían con su responsabilidad de mantener las tumbas e hicimos exhumaciones con los permisos que corresponden”, detalló el ejecutivo municipal. “Construimos un sistema de fácil acceso que ha permitido visualizar áreas de oportunidad para la construcción de nuevos espacios. Yo diría que ese problema lo anticipamos hace muchos años y ahora mismo no tenemos ese problema”, aseguró.

En el municipio de San Juan —la ciudad con mayor población en la Isla— hay espacio disponible en el cementerio de Villa Nevárez.

Raúl García, director de ornato de la capital, señaló que cuando comenzó la nueva administración, no había espacio en los cementerios y aprobaron una ordenanza municipal para encaminar las exhumaciones.

 “Logramos espacio para 1,700 personas, que pueden enterrarse ahora en el cementerio municipal”, acotó.