Casa Pueblo Adjuntas

El Departamento de Energía federal designó a Adjuntas Pueblo Solar como un proyecto de estudio. >Pedro Menéndez / EL VOCERO

ADJUNTAS — Las múltiples iniciativas gestionadas por la organización de autogestión comunitaria Casa Pueblo para energizar con la luz del sol negocios, instalaciones críticas y residencias del llamado Pueblo del Gigante Dormido, han atraído la atención de funcionarios federales, universidades y expertos de países tan remotos como Holanda y Suiza, y otros más cercanos como Martinica y Colombia, quienes han llegado a la Isla con el objetivo de estudiar cómo estos proyectos pueden ser replicados en sus respectivas zonas.

La propuesta que ha generado más interés es Adjuntas Pueblo Solar, que consiste de la creación de microrredes que se nutren de sistemas fotovoltaicos instalados en el techo de los edificios con el fin de energizar 13 locales del casco urbano, incluyendo una pizzería, mueblerías, tiendas, la iglesia y una óptica.

“Ya entramos en la etapa final de interconexión. La parte de generación lleva más de un año instalada, pero se nos complicó mucho la parte del almacenamiento de energía (las baterías) por asuntos de la cadena de suplido global”, explicó a EL VOCERO el director asociado de Casa Pueblo, Arturo Massol Deyá.

Vienen a Adjuntas para aprender

Adjuntas Pueblo Solar fue designado hace dos años por el Departamento de Energía federal como proyecto de estudio para evaluar el desarrollo de tecnologías relacionadas a la conexión de microrredes.

“Desde entonces, tanto los federales como las universidades, están viniendo a Adjuntas a aprender. Se está estudiando cómo las dos microrredes que tenemos en el pueblo interactúan de manera automatizada, de manera que puedan balancear las demandas y la generación (de energía solar). Sobre este aspecto hay mucho campo aún por trabajar y Adjuntas se ha convertido en un escenario de aprendizaje”, abundó el también profesor del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

Massol informó que estudiantes provenientes de Holanda, Suiza, Colombia, Canadá y prestigiosas universidades estadounidenses como Notre Dame, Berkeley y Michigan, hicieron internados en Adjuntas de hasta ocho meses para realizar sus tesis de maestrías y doctorado sobre el impacto humano que tienen esta iniciativa de energización solar.

“El desarrollo sostenible en el papel y la teoría es una cosa, pero en la práctica —de cómo inciden las variables sociales y económicas en un contexto real— es algo totalmente diferente, y en nuestro pueblo pueden ver cómo la energía solar beneficia la salud, la economía, la cultura, el deporte y toda una gama de factores”, detalló el líder comunitario.

Casa Pueblo ha servido de espacio para que ofrezcan sus cursos profesores de la Universidad de Illinois, la Universidad de Tennessee, al igual que Georgia Tech, indicó Massol. En marzo de 2023 albergarán a una delegación del Amherst College, de Massachusetts.

Mientras que en Puerto Rico, hay estudiantes de los departamentos de ingeniería del RUM que han colaborado con las iniciativas de Casa Pueblo, como la elaboración de los planos fotovoltaicos para decenas de negocios en Adjuntas, basados en el consumo energético de cada establecimiento.

Impacto en la salud

El impacto del uso de la energía solar para atender necesidades de salud —como es el caso de las personas encamadas y los pacientes con enfermedades crónicas— también ha sido motivo de estudio este año en Adjuntas, específicamente por personal de la Universidad Internacional de Florida.

“Se están documentando las experiencias de las personas con condiciones que los obligan a depender de maquinaria —como son los casos que requieren de extensas horas de diálisis— tanto desde el punto de vista del paciente como los cuidadores, ya que estos hogares se vuelven una especie de infraestructura crítica de la que dependen vidas”, explicó Massol, quien agregó que la organización también ha sido abordada sobre este asunto por el Departamento de Salud federal.

Para la instalación de sistemas fotovoltaicos en la vivienda de personas con situaciones apremiantes de salud, Casa Pueblo ha servido de enlace para que organizaciones sin fines de lucro y fundaciones que ofrecen asistencia, costeen el equipo y la instalación, señaló Massol.

Las iniciativas de Casa Pueblo también han llamado la atención de grandes cadenas televisivas como la BBC de Londres y France TV. También ha generado el interés de estaciones pequeñas, como una con sede en la isla caribeña de Martinica que visitó el proyecto de autogestión comunitaria, con el fin de evaluar cómo se han enfrentado a las situaciones provocadas por un factor que une a toda la región: los huracanes.

“Pudimos demostrar que durante el paso de (el huracán) Fiona y todas estas semanas en que ha continuado lloviendo sin parar, continuamos generando más energía de la que consumimos. Esta no ha sido la única prueba, ya que tuvimos los terremotos y la pandemia. Hemos establecido un referente que sirve para repensar ese futuro impulsando el mayor aprovechamiento de generación con el sol en el punto de consumo y que lo que falte, entonces se puede suplir de un sistema centralizado de generación y distribución, pero que este no se alimente de las centrales eléctricas, sino de la generación que pueda ocurrir en las comunidades. Y eso es un paso a democratizar la agenda energética para que beneficie a más personas en vez de unos pocos”, subrayó.

Modelo en la Isla

A nivel de Puerto Rico, Massol indicó que personal del Departamento de la Vivienda se reunió con directivos de Casa Pueblo, como parte del desarrollo de un “programa de vivienda social un poco inspirado en los cucubanos solares”, pero luego no se le dio seguimiento.

El término “cucubano” es empleado por la entidad comunitaria para identificar las casas a las que se les instalaron sistemas solares y baterías de almacenamiento, tras el paso del huracán María en el 2017.

También, a diario grupos y organizaciones de diferentes partes de la Isla interactúan con la entidad, para compartir información.

“Recientemente tuvimos un junte comunitario para temas de reafirmación patrimonial con la gente de Rincón que defiende la playa, la gente de Goyito Muñiz, en Aguada, que están manejando el tema de las antenas de comunicaciones, residentes de Puerta de Tierra que luchan contra la gentrificación, y otra actividad de temas de energía a la que llegaron personas de San Germán, Maricao, Santa Isabel y Caguas”, concluyó Massol.

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