Larry Seilhamer
El designado secretario de Estado, Larry Seilhamer. >Josian E. Bruno Gómez/EL VOCERO

Partidarios de la estadidad para Puerto Rico criticaron severamente las expresiones del designado secretario de Estado, Larry Seilhamer, durante el pasado fin de semana a los efectos de condicionar la consecución de dicho estatus político a la salud económica y fiscal de la Isla.

Seilhamer expresó en un medio que aunque es estadista, reconoce que para que la Isla sea estado debe salir de la quiebra.

“Lo que ocurre es que, históricamente, esos criterios no necesariamente han sido los que se han aplicado para admitir un territorio como estado (de Estados Unidos). Por ejemplo, Hawái tenía serios problemas económicos antes de advenir como estado”, señaló el presidente del Partido Demócrata en Puerto Rico, Charlie Rodríguez.

“El asunto de la estadidad es un asunto de derechos, es un asunto de igualdad… y esos derechos de igualdad no pueden ser renunciados o aplazados por asuntos económicos”, recalcó Rodríguez.

Un “asunto de derechos”

De igual forma opinó el analista e historiador Mario Ramos, quien planteó que “yo no hubiera dicho lo que él dijo porque yo entiendo que la estadidad es un asunto de derechos para el ciudadano americano que vive en Puerto Rico… La estadidad, como asunto de derecho, va dirigido a la persona, al individuo”.

“Aunque no sea para ser estado, eso (estabilizar económicamente la Isla) es necesario hacerlo en Puerto Rico… Yo creo que él no midió bien sus palabras… se enfocó en la parte económica y se olvidó de los derechos”, añadió Ramos.

“Lo lamentable de todo esto es que la postura del secretario de Estado está totalmente opuesta a la postura del gobernador Pedro Pierluisi, quien reiteradamente ha señalado que el pueblo de Puerto Rico votó por la estadidad, que es un derecho y que el gobierno federal de Estados Unidos tiene un deber moral de atender el reclamo del pueblo de Puerto Rico”, arguyó Rodríguez.

El presidente de los demócratas en la Isla declinó comentar sobre la posibilidad de que los comentarios de Seilhamer sobre la estadidad lo inhabiliten para ocupar el cargo de secretario de Estado, pero señaló que ese es un asunto que le toca atender al gobernador y al propio Partido Nuevo Progresista (PNP).

Por su parte, el ex secretario de Estado, Kenneth McClintock, considera que Seilhamer “incumplió” con la regla cardinal que debe acatar toda persona cuyo puesto está pendiente de confirmación por parte de la Legislatura.

“El secretario de Estado incumplió con la primera regla cuando tú no estás confirmado: mantén la boca cerrada”, señaló McClintock.

Según indicó, “es un error aceptar un nombramiento de receso” —como es el caso, no solo de Seilhamer, sino de todos los funcionarios nombrados por el gobernador Pierluisi— porque además de las posibles objeciones que pudiera tener la Legislatura a sus respectivos nombramientos, “se abre la puerta a que se les evalué (adversamente) por su desempeño en el cargo” cuando pasan a ser considerados en los cuerpos legislativos.

“A mí nunca me evaluarían por mi desempeño porque considero que es un error el aceptar un nombramiento de receso y es un error juramentar antes de tener el consejo y consentimiento (de la Legislatura)”, concluyó McClintock.