Vega Baja

Vista parcial de la plaza de recreo de Vega Baja, que ayer en la mañana se encontraba desierta.

VEGA BAJA — A 45 minutos de La Fortaleza en el Viejo San Juan, donde la gobernadora Wanda Vázquez decretó el cese de casi toda actividad en Puerto Rico, más un toque de queda hasta el 30 de marzo para atajarle el avance al coronavirus (Covid-19), el efecto de ambas decisiones es evidente.

En el pueblo costero de Vega Baja, con una población cercana a las 50,000 personas, ayer solo atendieron público los supermercados, colmados, farmacias, oficinas médicas, funerarias, estaciones de gasolina y establecimientos de comida preparada en órdenes para llevar. El resto del comercio y las oficinas de servicios públicos estuvieron de puertas cerradas, una situación que desde ayer se repite en cada uno de los otros 77 municipios de la Isla.

En la playa Puerto Nuevo —una de las más concurridas en la zona— dos policías cumplen desde ayer turnos de 12 horas de vigilancia para evitar la entrada de visitantes. Algunos turistas llegaron en la mañana y se encontraron con vallas que impidieron su paso. Solo el personal de limpieza realizaba labores en el balneario.

Los cementerios en el pueblo —los públicos y privados— también recibieron la orden de permanecer cerrados. Esto, particularmente, mantenía a familiares de personas fallecidas a la espera de alguna alternativa para completar sus actos fúnebres, pero la decisión del gobierno es invariable.

“Aquí no hay nada que podamos hacer. Las personas no pueden velar a sus familiares en las capillas de las funerarias y tampoco pueden hacer actos grandes de despedida en los cementerios. Pueden ir algunos familiares, los menos posibles, y completar el entierro. Eso, nada más”, explicó Alfredo Oyola, director funerario de la Funeraria Fuente de Luz, la más grande en Vega Baja.

La orden es que no se puede efectuar ningún tipo de velatorio donde se propicie la aglomeración de personas, “ya sea en las facilidades de la funeraria o en cualquier otro lugar”.

Oyola dijo que han tenido casos de familiares de fallecidos que han llegado desde Estados Unidos y los ha tomado por sorpresa la situación de emergencia. Destacó que mientras permanezca la directriz del gobierno, la experiencia tradicional de un sepelio no será la misma, lo cual ha llevado a más personas a considerar la cremación. “Tratamos de consolarlos, ayudarlos, pero la orden es clara”, añadió.

Nueva realidad en oficinas médicas

En el centro del pueblo, a pocos pasos de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario —una estructura antigua tipo catedral y que también permanece cerrada e imposibilitada de realizar actividades de culto— está el consultorio del doctor en medicina interna Erick Casanova. El salón de espera estaba vacío, mientras el médico y su secretaria revisaban expedientes y facturas de los pacientes.

“La nueva realidad”, según describió Casanova, los ha llevado a tomar mayores medidas de cautela en la atención a los pacientes, para no exponerlos a posible contagio, y para proteger al personal también. “Aquí siempre atendemos a los pacientes por cita, pero ahora los estamos manejando con mayor cautela. Los llamamos antes y si están con síntomas (asociados al coronavirus) les indicamos que vayan directo a la sala de emergencias para que puedan recibir la atención completa de inmediato”, explicó Casanova.

“Aquí lo importante es la claridad. Si se les habla de una forma clara (a las personas) van a entender la situación”, añadió el galeno.

A otro extremo de la plaza de recreo José F. Náter, está la Farmacia La Asturiana, fundada en 1873, donde el farmacéutico Kelvin Negrón comentó que el día comenzó con una merma en la actividad de visitas, pero no muy significativa ya que cuentan con una clientela fija, que los frecuenta con sus recetas de mantenimiento. No obstante, reconoció que luego del estado de emergencia decretado la semana pasada por la gobernadora Wanda Vázquez, hubo un incremento importante de clientes en busca de artículos desinfectantes y alcohol, productos ya agotados.

“Creo que las personas están informadas. Ellos buscan en internet y vienen directo a comprar cosas específicas para protegerse, y eso es lo que hemos visto en los pasados días”, señaló Negrón.

Cerrada la Casa Alcaldía

En las oficinas centrales del ayuntamiento las puertas estaban cerradas y la aglomeración de compueblanos en busca de servicios no existía. En el interior del edificio, el alcalde Marcos Cruz revisaba y firmaba algunos documentos, antes de cerrar por completo su despacho. Contó que el municipio, con todos su programas de propuestas y servicios, cuenta con alrededor de 700 empleados, cuya mayoría permanece en sus hogares.

En la alcaldía solo están activados la Guardia Municipal, empleados de ornato y limpieza, Manejo de Emergencias y otros de primera necesidad.

“Estamos con sentimientos encontrados. Están las personas que son muy conscientes y otras que entienden que las medidas son muy extremas. Pero esto es un asunto donde lo que está en juego es la vida”, manifestó el alcalde.

Dijo que del Departamento de Salud han recibido la información que ha trascendido públicamente pero no ha habido un esfuerzo directo y específico a los municipios.

Sobre la economía de los pueblos y la baja en recaudos que se anticipa por concepto del Impuesto de Ventas y Usos (IVU), Cruz sostuvo que ciertamente hay un golpe directo, sobre todo si se extiende el periodo de los 15 días que estipula la orden de la gobernadora, como ya algunas personas anticipan que ocurrirá.