Guaynabo

Aunque entiende la posición de la legislatura municipal de Guaynabo de no acceder a transar el pleito interpuesto por la exabogada del ayuntamiento María Inés Jelú Iravedra por alegado acoso sexual por parte del hijo del exalcalde Héctor O’Neill García, el incumbente Ángel Pérez, advirtió que en caso de que un jurado falle en contra del municipio, le costaría mucho más dinero.

Pérez explicó a EL VOCERO que hasta el momento, el ayuntamiento ha pagado cerca de $250 mil en honorarios de abogados.

“Si el municipio perdiese el caso podríamos estar viendo una sentencia, que hicimos una comparación con las sentencias en otros municipios, que van desde $800 mil a $3 millones. La demanda en estos momentos es de $1.3 millones, así que pudiera pensar que la sentencia contra el municipio estaría cerca del millón de dólares”, afirmó el ejecutivo municipal.

“Todo ese dinero pudiera estar usándolo para seguir asfaltando las carreteras, en las luminarias, en los servicios para envejecientes y ahora tienen que ir dirigidos en pagar por estos actos irresponsables de la pasada administración de Héctor O’Neill y su hijo”, agregó.

Indicó que en casos de hostigamiento sexual el municipio ha desembolsado cerca de $2 millones. Además de este caso, quedan pendiente el de la agente municipal Yenetemne Díaz -por el cual O’Neill García enfrenta cargos criminales- y de otra empleada.

“Aquí a la legislatura se le explicó y yo entiendo la posición de ellos y tengo que respetarla, donde ellos lo que indican que nuestra administración no debería estar pagando. Es indignante que se tenga que estar pagando por actos ilegales de la pasada administración y que ellos entienden que no, que se debe litigar hasta las últimas consecuencias. Entiendo hasta cierto punto y apoyo que eta administración no esté pagando pero, tengo que ser responsable. Aquí hubo un dictamen y una recomendación de un juez (federal ) y fue lo que nosotros hicimos. Se escogerá el jurado y estaremos viendo el caso”, expresó. El proceso de selección del jurado se iniciará mañana a las 9:00 a.m.

Durante el pasado fin de semana la legislatura municipal de Guaynabo, de forma unánime, objetó que el municipio pagara los $600 mil a la demandante.

Por otra parte, los abogados de la demandante Pedro Vázquez III y José Quetglas, solicitaron al juez Raúl Arias Marxuach admita como evidencia para presentar al jurado la deposición del exalcalde O’Neill García, ya que no han podido citarlo porque no han podido dar con su domicilio.

De otro lado, el juez emitió una orden protectora en este caso en la que le prohibe a las partes hacer comentarios a la prensa sobre

El 31 de marzo de 2016 Jelú Iravedra, demandó en el Tribunal Federal a Héctor O'Neill Rosa, hijo del exalcalde, por incurrir en un patrón de hostigamiento que incluye contacto físico no consentido, explícitas invitaciones a sostener relaciones sexuales, persecución y acecho, llamadas a todas horas, que provocaron un ambiente de trabajo abusivo y hostil.

El recurso legal alega que el demandado le decía a la demandante que si no se sometía a us avances sexuales, iba a buscar que la despidieran porque él influenciaba en las decisiones de empleo tomadas por su padre. El hijo de O’Neill García no era empleado del ayuntamiento.

La demandante alega que el ayuntamiento sabía de este patrón de conducta ilegal y que falló en tomar las acciones correctivas y apropiadas.

De igual forma, alega que el municipio incurrió en un patrón de represalias.

Jelú Iravedra trabajó como abogada en la división legal del ayuntamiento desde el 15 de julio de 2012 hasta el 15 de julio de 2015.

Se alega que durante el primer mes de empleo, O'Neill Rosa se apareció a la oficina de la perjudicada y al saludarla la abrazó, frotándole sus genitales, le agarró las nalgas y le acarició los senos. Mientras hacía eso, le dijo que le gustaba mucho y que lo excitaba. La demandante le dijo que la dejara en paz, que no tenía interés en él y que no quería que él la afectara en su trabajo.

"O'Neill Rosa le respondió que era lo contrario, que todas las empleadas mujeres que trabajaban allí tenían que estar disponibles para él y tenían su confianza y que sería una ventaja para ella tenerlo feliz porque nadie más la iba a tocar allí y que le iba a conseguir muchos beneficios de empleo", reza la demanda.

Asimismo, se alega que este evento se repetía hasta cinco veces al mes. En una de las ocasiones O'Neill Rosa se apareció a la oficina de Jelú y tras abrazarla y tocarla, introdujo su mano en la ropa interior y le tocó su área genital. Esta le quitó la mano y accidentalmente, la lastimó.

Se alega que en otra ocasión el demandado se le apareció en su oficina, se bajó los pantalones se le acercó y le pidió que le hiciera el sexo oral. La demandante salió apresuradamente de la oficina y se encerró en el baño hasta que O'Neill Rosa se marchó del lugar.

De igual forma, en repetidas ocasiones le hacía comentarios vulgares tales como "dame 10 minutos y verás".

Cada vez que el demandado entraba a la oficina, la perjudicada se levantaba y se paraba al otro lado de su escritorio o interponía expedientes evitando que la tocara o en otras ocasiones esta tenía que empujarlo para separarlo.

En una ocasión, O'Neill Rosa la amenazó al decirle que no iba a durar mucho en el municipio porque se negaba ir a la cama con él.

Se indica que la demandante fue ascendida a abogada III y que el demandado le dijo que su ascenso fue a causa de él y que tenía que pagarle con actos sexuales.

"El exalcalde O'Neill García fomentaba este tipo de conducta al tener relaciones íntimas consensuales con varias subordinadas a quienes trataba favorablemente y a las que le daban mejores oportunidades que a otras empleadas", añade el escrito.

En varias ocasiones la demandante se querelló a sus supervisores sobre esta conducta, pero estos nunca tomaron acciones para corregirla.