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Mabel López Ortiz, presidenta del Colegio de Trabajadores Sociales.

El Colegio de Profesionales del Trabajo Social rechazó las enmiendas propuestas por senadoras del Partido Popular Democrático (PPD) ante la Comisión de Iniciativas Comunitarias, Salud Mental y Adicción enmiendas para atemperar el proyecto del Senado 184 sobre terapias de conversión.

Señalaron que las enmiendas propuestas no guardan relación con la intención principal del proyecto, que busca prohibir las terapias de conversión, que han estado enmarcadas en prácticas violentas, de maltrato y que atentan contra la dignidad humana.

“Hablar de las terapias de conversión como iguales o sinónimos de terapia afirmativa y terapias de transición demuestra un desconocimiento de los procesos de acompañamiento y validación que deben promoverse en las relaciones profesionales con la población Lgbbtt+”, destacó Lydael Vega Otero, primera vicepresidenta del Colegio de Profesionales del Trabajo Social.

Las terapias afirmativas son desarrolladas por Alan Maylon (1982) como resultado de los modelos existentes que buscaban reparar la identidad de género y la orientación sexual, entiéndase las terapias reparativas.

El modelo afirmativo es un marco conceptual que provee oportunidad de desarrollo para las personas Lgbbtt+. En adición, atiende las opresiones interiorizadas que puede experimentar una persona Lgbbtt+ ante el rechazo social.

Las terapias de transición basan su práctica desde perspectiva médica, pero sin limitarse a ello. Este modelo incluye elementos relacionados a la utilización de hormonas, y otros procedimientos necesarios para asistir y acompañar a una persona de identidad trans.

“Sin embargo, hay que dejar claro que la terapia de transición no valida la identidad trans. La transición es parte del proceso, pero no lo es todo, por lo que incluir las terapias de transición en este proyecto es un error. Se debe tener presente que el escenario para una persona transgénero en Puerto Rico es difícil ante la vulnerabilidad que experimentan por la falta de acceso a servicios de salud, entre otros, y la timidez por parte del Estado para proteger sus derechos”, añadió Vega.

Asimismo, establecieron que tanto la terapia afirmativa y la terapia de transición son útiles para promover el pleno desarrollo de las personas que se identifican como no heterosexuales. Ambas cuentan con el rigor y estudio científico necesario para su aplicabilidad.

A diferencia de las terapias de conversión, estas promueven prácticas que no están avaladas por los gremios profesionales, no cuentan con opinión científica y estudios que validen su efectividad.

“Incluir las terapias afirmativas y las terapias de transición para que sean prohibidas junto con las terapias de conversión, es dejar a nuestras poblaciones diversas sexualmente, sin la oportunidad de desarrollo de su identidad, y su persona. Estas recomendaciones atentan contra el espíritu noble del P.S. 184”, indicó Luis Alejandro Santiago, vocal de la junta directiva del Colegio.