Senado
>Carlos Rivera Giusti / EL VOCERO

 

 
 

(Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO)

A horas de que concluyera el paro convocado por el magisterio del País en contra de la reforma educativa, el Senado aprobó el proyecto con más de 30 enmiendas adicionales. Entre otras cosas, el Senado limitó a 3% los vales educativos, enfatizó en el carácter público de las escuelas chárter, abundó en los derechos del magisterio y eliminó la disposición de que se podrá establecerse una alianza público privada para operar los comedores escolares.

El proyecto se aprobó con 19 votos a favor y ocho en contra, incluyendo el de los senadores penepé Migdalia Padilla y Axel “Chino” Roque. El penepé Luis Daniel Muñiz dijo estar en contra, pero votó abstenido. Los populares Cirilo Tirado, José Luis Dalmau, Rossana López y Miguel Pereira le votaron en contra. Igualmente, el independentista Juan Dalmau y el independiente José Vargas Vidot.

El Senado eliminó todo lo referente a la educación sexual en las escuelas y eliminó la obligación de crear un programa de enseñanza para promover la equidad de género. En cambio, propone que la Oficina de la Procuradora de las Mujeres creará un programa para promover “la igualdad entre los seres humanos, el manejo de conflicto o control de ira”.

Las enmiendas del Senado establecen más explícitamente que las escuelas especializadas “no podrán ser convertidas en escuelas públicas alianza ya que las mismas cumplen con los parámetros de excelencia académica establecidos por el departamento”. Limitan los vales educativos para pagar escuelas privadas al 3% de los estudiantes. La versión cameral extendía esto a un 5% a partir del segundo año.

Sobre las escuelas Montessori, el proyecto establece que “permanecerán abiertas”, pero el Senado enmendó el proyecto para condicionar esta apertura y dice que se podrá relocalizar las mismas “en caso de que no tengan la matrícula necesaria…o que las condiciones de la edificación que tienen como sede no sean aptas para los estudiantes”. En estos casos, según enmendó el Senado, los estudiantes “serán reubicados en la escuela más cercana disponible, del mismo nivel y con cabida”.

El presidente de la Comisión de Educación del Senado, Abel Nazario, dijo a EL VOCERO que “no es necesario” establecer que estas escuelas no podrán ser chárter “porque dice que se mantendrán, que no se eliminarán”.

Nazario defendió el proyecto al indicar que “hemos tratado de poder entregarlo como un proyecto de grandes aspiraciones para el pueblo. La deserción escolar, los bajos estándares de aprovechamiento académico que caracterizan al sistema público, son la otra cara. La peor educación le toca, por lo general, a los que menos tienen”.

Eduardo Bhatia, portavoz popular en el Senado, defendió su voto a favor de la medida. “Hablar de educación no puede ser penepé, populares, independentistas. Eso sería una tragedia. Hablar de educación tiene que ser con gente que quiere el futuro del País y me rehúso a clasificar que este proyecto se debe votar por líneas de partido. Se debe votar por conciencia”, dijo Bhatia.

En la delegación penepé, la senadora Padilla cuestionó la “transparencia” del proceso de contratos con las organizaciones que operarán las chárteres.

La discusión del proyecto en el Senado se dio ante unas gradas vacías, toda vez que la entrada al Capitolio estuvo limitada y las puertas desde temprano estaban fuertemente vigiladas por policías y ujieres. Eva Ayala, del colectivo Educamos, intentó entrar al Capitolio mientras se daba el debate y le impidieron la entrada.“Todo esto se está televisando”, dijo el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz. “Todo el que de verdad quería informarse y observar, lo está haciendo. Lo que no se permitió es la locura de algunos líderes magisteriales que deberían ser coreógrafos o actores porque hacen una coreografía que solo les satisface a ellos”.

Durante el debate de ayer, el senador independentista Juan Dalmau reconoció que la medida tiene enmiendas positivas, como la aclaración de que las escuelas chárter no pueden cobrar por la matrícula, una enmienda que la Cámara había rechazado. Aplaudió también que se incluya en el proyecto el requisito de cursos de lenguaje de señas.

“Nosotros conocemos las fallas del sistema y yo no veo los pasos que atiendan esas fallas de fondo”, dijo Dalmau.

Con estas enmiendas, el proyecto debe regresar a la Cámara. Si la Cámara avala los cambios del Senado, el proyecto pasa a la firma del gobernador, Ricardo Rosselló. De lo contrario, comienza el proceso de negociación entre ambos cuerpos.

En declaraciones escritas, Rosselló expresó que “estamos complacidos con el trabajo titánico que hizo la delegación de mayoría en el Senado y en la Cámara para mejorar el proyecto del Ejecutivo para transformar nuestro sistema de enseñanza público”.

Agradeció además a los senadores de minoría que votaron a favor del proyecto tras considerar que lo hicieron “poniendo a los niños y niñas primero”.

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