Fondos federales

 Pese a que las negociaciones de un nuevo rescate económico continúan en el Congreso estadounidense, los diversos estímulos económicos asignados a la Isla han generado un flujo considerable de fondos que ayudarán a mitigar el efecto inmediato de la pandemia, pero no a disipar el impacto a futuro.

De acuerdo con la firma Estudios Técnicos, Puerto Rico podría estar recibiendo un total de $14,800 millones en paquetes de estímulo. A principios de junio, se habían otorgado más de $1,000 millones de fondos para la protección de nóminas en la Isla, más $1,100 millones de los cheques de estímulo federal de $1,200 se habían desembolsado a individuos, y $165 millones de fondos para el desempleo.

La gobernadora Wanda Vázquez Garced defendió a principios de esta semana la necesidad de que el Congreso le asigne más fondos a Puerto Rico para mitigar el impacto que ha tenido el coronavirus y los terremotos. Esta instó a la mayoría republicana a aprobar dos proyectos sometidos por los demócratas que otorgarían $24,000 millones adicionales a la Isla.

No obstante, el economista José Joaquín Villamil, principal oficial ejecutivo de Estudios Técnicos, comentó a EL VOCERO que las ayudas federales que ha recibido la Isla, y las que podrían estar llegando -si se concretan las negociaciones- son meramente un mecanismo para atender la situación inmediata, al tiempo que brinda un margen de tiempo para cambiar el enfoque económico.

“Esto nos da un respiro para poder pensar en lo que se hará más adelante. Sin esos fondos sería imposible pensar en la economía post pandemia. Aunque no van destinados a la inversión y sí al consumo, dan un alivio. El coronavirus ha cambiado las reglas del juego y estamos empezando casi desde cero, por eso hay que aprovechar la flexibilidad para delinear un plan certero de desarrollo económico”, sentenció Villamil.

Aunque insistió en que la recuperación de Puerto Rico será más complicada que la de otras jurisdicciones de Estados Unidos, y que al menos tardará tres años retomar las condiciones existentes previo a la pandemia, el experto puntualizó que la Isla está mejor ubicada en comparación con otros estados para despuntar el desarrollo económico.

“El gobierno de Puerto Rico todavía tiene muchísima liquidez. Eso le da al gobierno local, aun cuando termine con un presupuesto apretado, la posibilidad de invertir en acciones de desarrollo económico y de poder delinear un plan que sea ejecutable. Además, la Isla tiene separado casi $1,000 millones de los fondos de CDBG-DR para el desarrollo económico. Eso hace que las posibilidades de reactivar la economía sean buenas”, agregó Villamil.

Por su parte, el economista José Caraballo Cueto manifestó a este rotativo que la mayoría de las ayudas que han llegado a la Isla -como respuesta a la pandemia- son meramente “redes de seguridad” que atienden una situación específica e inmediata, a excepción del Programa de Protección de Salarios (PPP, por sus siglas en inglés) de la Administración de Pequeños Negocios (SBA, por sus siglas en inglés).

El PPP dispuso de $659,000 millones para préstamos, de los cuáles $1,800 millones fueron aprobados para la Isla. El programa venció ayer con un sobrante de poco más de $130,000 millones que no fueron utilizados.

“La que mejor efecto ha tenido y que repercutirá a futuro es la de PPP, que ha ayudado a las empresas a mantener la continuidad de negocios y poder seguir pagando salarios. Por el contrario, las demás ayudas y estipendios fallaron al darle prioridad a las personas que habían radicado planillas temprano, que son los que esperan reintegro y no tienen problema de liquidez, por lo que el dinero se fue meramente en consumo”, detalló Caraballo.

El economista también señaló que, dado a que el estipendio de $1,200 se canalizó mediante el Departamento de Hacienda (DH) y se les otorgó primordialmente a personas con liquidez económica, el dinero no generará prosperidad.

“Si se le hubiese dado prioridad a los que no tenían ingresos, se hubiese destinado para los pagos de renta, deuda, artículos de primera necesidad, entre otras cosas. Esto hubiese tenido un mejor efecto sobre la economía porque tiene un efecto multiplicador. Sin embargo, se utilizó en consumo conspicuo”, agregó.

Por otro lado, el economista Santos Negrón acotó que los mecanismos utilizados por el gobierno local y federal para despuntar la actividad económica, aunque importante, necesita ir acompañado de otras acciones que disipen la reducción de las arcas gubernamentales que suponen los paquetes de estímulo.

“Cuando ocurren estas cosas extremas, el Estado tiene que actuar rápidamente para estabilizar la economía, pero es necesario que se trabaje al mismo tiempo planes de desarrollo y contingencia para el futuro. El Estado inyecta dinero, sostiene los gastos de sus operaciones e incentiva la economía sin esperanza de recuperar ese dinero en las contribuciones e incurre en un déficit. Tienen que prepararse para eso”, puntualizó Negrón.

 Hasta el momento, -de no aprobarse la extensión- la Asistencia de Desempleo Pandémico (PUA), termina su vigencia el 25 de julio. Asimismo, la extensión de la ayuda del Programa de Asistencia de Nutricional (PAN), también culmina ahora en julio.

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