Ferrari Dino

El plan era perfecto. Nada podía salir mal. Rosendo Cruz de Alhambra estaba decidido a todo para reconquistar a su esposa y su primera jugada no solo la dejó impresionada a ella, sino que dejó boquiabiertos a todos sus vecinos en West Athens, Los Ángeles.

“Este regalo representa lo mucho que te amo”, le dijo este plomero, en octubre de 1974, entregándole un juego de llaves del exclusivo Ferrari Dino 264 GTS, modelo Chairs and Flares, cuya producción se había limitado a menos de un centenar de unidades. Su esposa casi se desmaya. Era un carro de 23,000 dólares, una fortuna en aquella época.

Pero Rosendo sabía que su “sueño americano” duraría muy poco. Jamás podría terminar de pagar semejante obsequio.

“Este es el plan –le compartió a dos secuaces–. Esta noche llevaré a cenar a mi esposa al restaurante Brown Derby, en Wilshire Boulevard (Los Ángeles). Pero no lo dejaré en el estacionamiento, sino que estará en la avenida. Lo único que tienen que hacer es llevarse el carro y arrojarlo al mar”.

Todo funcionó como un reloj suizo aquel 7 de diciembre de 1974. Al final de la cena, la feliz pareja que festejaba su aniversario fue en busca de su Ferrari, pero este había desaparecido. “¡Nos robaron!”, clamaba al cielo Rosendo en una actuación digna de Frank Sinatra.

Mientras tanto, sus cómplices no tenían pensado tirar la bella máquina italiana al mar. Ellos tenían otro plan brillante: conocían una casa abandonada y habían preparado un enorme agujero en su jardín para enterrar el carro. Incluso llevaron plástico y toallas para cubrirlo y evitar que se dañara. Una vez que la búsqueda del Ferrari se “enfriara” lo sacarían de allí. Enorme debe haber sido su cara de decepción cuando volvieron un tiempo después y descubrieron que la casa estaba remodelada y habitada. Nunca más se supo de los ladrones (¿o sí?).

Al mismo tiempo la aseguradora Farmers Insurance Group le pagaba Rosendo Cruz el valor de su carro. “Soy un genio”, debe haber pensado.

NIÑOS DESCUBREN UN FERRARI

Cuatro años más tarde, la prensa titulaba: “Niños encuentran un Ferrari enterrado en su jardín”. Según se informó, dos pequeños cavaban un hoyo en el jardín de su casa y descubrieron un pedazo de plástico y debajo un pedazo de metal. A medida que iban descubriendo lo que parecía un carro, llegó la policía. A nadie le extrañaría que hubiese un cadáver dentro.

Ferrari

Finalmente se desenterró por completo el Ferrari, que estaba en mal estado. En especial su interior, ya que los cómplices de Rosendo olvidaron cerrar una de las ventanillas y el lodo y la humedad causaron estragos. Sólo había rodado 500 millas, pero parecía tener 100 años de abandono.

La compañía de seguros reclamó el carro como propio y luego fue vendido en una subasta a un comprador particular. Por muchos años no se supo más nada del vehículo.

Ferrari

En 2012, Mike Spinelli del sitio web de automovilismo Jalopnik, escribió un artículo sobre el Ferrari, lo que provocó una llamada telefónica de un hombre llamado Brad Howard. "Leí su historia sobre el Ferrari Dino enterrado", dijo. "Muy interesante... Es mi carro y lo tengo desde 1978".

El Ferrari Dino fue restaurado pieza por pieza y hoy es un carro de exhibición; quedó igual al día que salió del concesionario.

Howard no fue la única persona que habló con Spinelli después de la publicación de su artículo. En un giro sorprendente, el sargento Dennis Carroll –el policía que primero llegó al lugar del descubrimiento–, ahora retirado del Departamento del Sheriff del condado de Los Ángeles, le explicó por qué el vehículo fue robado en primer lugar y cómo terminó en un patio en el oeste de Athens. Curiosamente, resultó que, contrariamente a lo que habían informado los periódicos, ningún niño había alertado a la policía de lo ocurrido. En verdad, ese pequeño detalle fue una parodia para ocultar a un informante policial (quizás uno de los cómplices de Rosendo Cruz) que develó el misterio.

Hoy el Ferrari Dino, color verde, sigue siendo visto por Los Ángeles, pero con una pequeña diferencia: su placa no es más 832 LJQ, ahora dice DUGUP (EL DESENTERRADO).