ARECIBO  Próximo a cumplirse un año más desde que se terminó de levantar la monumental estatua “Nacimiento de un nuevo mundo” en 2016 en el barrio Islote en este municipio, el caso judicial que ha impedido la apertura de lo que se conocería como el parque de la estatua de Cristóbal Colón, parecería estar a punto de concluir.

El caso interpuesto en el Tribunal Federal por el escultor ruso Zurab Tsereteli —creador de la estatua— contra el empresario José González Freyre y la entidad Columbus Park Corporation, es por el desarrollo de un parque alrededor de la escultura en Arecibo. El demandante alega incumplimiento de contrato, incentivo fraudulento, enriquecimiento injusto y fraude.

Así consta en una moción de las partes, contenida en el expediente del caso, en la que informan al juez Raúl Arias Marxuach, que están “involucradas en conversaciones de buena fe para llegar a un acuerdo que podría poner fin a este litigio”.

“El acuerdo que se está negociando implica el desarrollo de un proyecto que involucra la estatua de Colón en Arecibo. Por lo tanto, las negociaciones requieren un alto nivel de detalle en términos de bienes raíces, organización corporativa y acuerdos comerciales”, señala el documento, sometido por las abogadas del demandante, Mariana Muñiz y Janine Guzmán, y las representantes legales de los demandados, Rosell Barrios y Katherine Ruiz.

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Desde que se levantó la estatua de Cristóbal Colón en el barrio Islote, el litoral entre Arecibo y Barceloneta se ha convertido en uno de los principales puntos turísticos en la zona norte. >Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

Los letrados piden al juez la suspensión del caso hasta el 18 de mayo.

“Las partes han intercambiado borradores de un acuerdo de conciliación, así como un acuerdo de empresa conjunta y un acuerdo de desarrollo, y actualmente están trabajando en estos documentos”, reza el escrito.

La demanda alega que el demandante y los demandados trabajaron juntos durante años para encontrar una ubicación para instalar el monumento antes de ser localizada en Arecibo. El demandante alega que invirtió millones de dólares para la instalación de la estatua.

“Los demandados no han dado ni un solo paso para asegurar los intereses del demandante en el terreno ni transferir el título, enriqueciéndose a expensas del demandante”, señala el documento, en el cual se indica que fue para el 21 de noviembre de 2013 cuando se llegó a un acuerdo para iniciar la construcción del monumento y los demandados transferirían los terrenos para levantar el mismo y para el estacionamiento.

La estatua de Colón llegó a la Isla en 1998, luego de ser comprada por el entonces alcalde de Cataño, Edwin Rivera Sierra. No obstante, debido a la falta de fondos y permisos, no se armó.

Las piezas estuvieron almacenadas en varios lugares del País y en 2010 fue adquirida por González Freyre, quien procuró instalarla en la zona del puerto de Mayagüez, pero el proyecto no prosperó.

La obra tiene un peso de 6,500 toneladas y requirió de unos 500 trabajadores para ponerla de pie.

EL VOCERO intentó obtener una reacción de las partes, pero debido a la negociación en curso, no estuvieron disponibles.

Se hace sentir el Almirante

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La obra tiene un peso de 6,500 toneladas. >Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

Mientras en otros lugares, como Estados Unidos y México, se han levantado debates sobre monumentos de Colón como símbolo de la colonización, en Puerto Rico la escultura atrae la atención de cientos de visitantes cada fin de semana, actividad que le aporta buenos resultados a restaurantes y comercios de la zona, y a las arcas municipales en el cobro de patentes e impuestos al consumo. Para los residentes de Islote, el arribo del navegante al litoral no resulta del todo complaciente, pero se espera que una vez se dé el desarrollo y la apertura del parque, atraiga a más visitantes.

Por ahora, la estatua de Cristóbal Colón ha causado un mayor tráfico en la única ruta que transcurre todo Islote desde Arecibo hasta Barceloneta, lo cual también ha representado dificultades para la movilidad vial a la hora de atender situaciones de emergencia.

De acuerdo con Ernesto González Rodríguez, secretario municipal de la alcaldía, “la estatua nos trae otro tipo de turismo que quiere ver esa estatua en ese punto turístico. Aunque pueda traer controversia, trae turista y visitante. El segundo elemento que nos trae es (…) que nos aumenta las recaudaciones y la actividad económica que se desarrolla en esa zona”.

En cambio, el aumento vehicular en la carretera PR-681, plantea la preocupación de cómo manejar una situación de emergencia, ya que no habría un acceso rápido.

“La infraestructura vial no está diseñada ni para el número de residentes que ha aumentado en la zona, ni mucho menos para las horas y fechas pico de la llegada de los turistas”, recalcó.

El secretario aclaró que el alcalde Carlos “Tito” Ramírez puso en su agenda atender el problema del excesivo flujo vehicular en la zona. Indicó que el municipio buscará la forma para que el gobierno central se comprometa en la creación de algún conector que una la PR-681 hacia la PR-2 u otra carretera estatal cercana a esta.

Mientras tanto, todas las partes en el pleito legal aguardan por alcanzar el acuerdo que le sumará nuevas historias al monumento del navegante genovés.