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El cartero José Daniel Le Hardy Figueroa, quien se hizo pasar por un barbero desempleado y que fue acusado por fraude y por robar $11,388 del programa de Asistencia por Desempleo Pandémico (PUA, por sus siglas en inglés), se declaró no culpable por este caso.

Le Hardy Figueroa compareció ayer a la vista inicial, de lectura de cargos y de fianza ante el magistrado federal Bruce McGiverin.

En cuanto al cargo por robo de fondos del PUA, se alega que conspiró junto a Christoffer Pérez Vélez para obtener de forma fraudulenta cheques a través del correo, para lo cual utilizó una dirección de la urbanización Jardines de Country Club, en Carolina.

El acusado, de 27 años, quedó en libertad luego de que McGiverin le impusiera las mismas condiciones que tenía en un caso federal previo por sustancias controladas. En el primer caso se le impuso una fianza de $10,000. Asimismo, se le ordenó someterse a pruebas para la detección de sustancias controladas y a tratamiento antidrogas.

El empleado del Sistema Postal fue representado por la abogada Carmen Coral Rodríguez, de la Oficina del Defensor Público federal, quien también es su abogada en el primer caso. La fiscal federal Camille García no objetó que el acusado quedara en libertad.

Lo habían arrestado por drogas

Durante la audiencia de ayer, trascendió que para el 28 de agosto de 2020 Le Hardy Figueroa fue acusado por un gran jurado federal por poseer cocaína, con la intención de distribuirla.

De acuerdo con el expediente del caso por narcóticos, el cartero se encontraba en el interior de un vehículo con cristales oscuros en el residencial Manuel A. Pérez, en San Juan. Agentes de la Policía que se encontraban en el área le pidieron que bajara el cristal del auto y observaron que en su interior había bolsitas vacías que contenían rastros de un polvo blanco.

Según una declaración jurada de un agente federal, Le Hardy Figueroa se negó a bajar del vehículo, por lo que fue removido por los agentes. El joven se soltó y trato de volver a entrar al auto. Los agentes lo detuvieron, le leyeron sus derechos y le preguntaron si tenía sustancias controladas en el vehículo. Le Hardy Figueroa respondió en la afirmativa.

Se indica que el acusado autorizó que el automóvil en el que viajaba fuera registrado.

En ese incidente los agentes le incautaron un cuchillo, una neverita con 508.023 gramos de cocaína, ocho bolsitas de cocaína, 49 frascos de cocaína, siete pastillas de Oxycodone, parafernalia y joyas.

Asimismo, le incautaron correspondencia que no estaba a su nombre, tarjetas de crédito y débito, múltiples certificados de nacimiento, identificaciones y títulos de vehículos de automóviles que no le pertenecían, tres celulares, un iPad, giros postales, así como cheques de bancos y del Departamento del Trabajo y del Departamento del Tesoro federal que totalizaron $177,186.96.

Los agentes le presentaron un formulario en el que el acusado consintió que le registrara su teléfono celular, un iPhone 11 y un iPad 7.

“Los agentes observaron múltiples imágenes de narcóticos”, reza el documento.

A su vez, el acusado admitió que estaba en el referido complejo de vivienda pública para entregar drogas a un sujeto no identificado.

Le Hardy Figueroa admitió que en su teléfono celular almacenaba conversaciones sobre narcotráfico, además de que tenía correspondencia robada, giros postales, así como imágenes de narcóticos, señala el escrito.

Por este caso de drogas, una minuta indica que la abogada Rodríguez le pidió a la jueza federal Silvia Carreño tiempo adicional para analizar la evidencia contra su cliente y discutir la posibilidad de participar en negociaciones para llegar a un acuerdo con el ministerio público.