Rosimar Rodríguez Gómez

Rosimar Rodríguez Gómez.

Los investigadores forenses se disponen a comparar las hebras de cabello que fueron succionadas durante el examen al vehículo Suzuki SX-4 entregado por uno de los tres jóvenes que figuran como personas de interés en el secuestro y muerte de la joven Rosimar Rodríguez Gómez con las obtenidas del cadáver.

Rodríguez fue secuestrada en la noche del 17 de septiembre en el barrio Sabana Seca, en Toa Baja. La Policía fue alertada y el sargento que supervisaba el Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Bayamón pidió a través del retén que el patrullero fuera al lugar a cotejar la querella.

Supuestamente el patrullero nunca llamó al CIC ni se hicieron gestiones para buscar a la joven que, según la denuncia de una prima, fue obligada a abordar una guagua Suzuki blanca parecida al automóvil que entregó un joven identificado como Jay cuando fue entrevistado el pasado fin de semana.

Los agentes de la Uniformada, que insisten en la falta de personal para atender los casos, comenzaron a investigar el secuestro el 21 de septiembre ante los reclamos públicos de la familia de Rodríguez. El pasado domingo uno de los tres jóvenes que fueron interrogados en el fin de semana indicó a los agentes del CIC el lugar en que se hallaba el cadáver, a orillas de la PR-165, cerca del sector El Caracol en Dorado.

Todo apunta a que la joven fue asesinada poco después del secuestro. El cadáver en avanzado estado de descomposición fue identificado el pasado lunes mediante placas dentales.

Hasta la tarde de ayer los familiares, quienes acudieron el lunes al Negociado de Ciencias Forenses (NCF) para el proceso de identificación del cadáver, no le habían informado a esa agencia el nombre de la funeraria contratada para retirar el cuerpo.

La investigación se encuentra prácticamente en una pausa, y la comparación de las hebras de cabello halladas en la guagua Suzuki será pieza clave de resultar que corresponden a Rodríguez.

Nueva citación

Jay, quien supuestamente es el novio de Jonelis Soto —quien presuntamente mantuvo una relación de pareja con Rodríguez— fue citado por las fiscales para ser entrevistado nuevamente, posiblemente mañana. Tanto Jay como Soto contrataron abogados y se anticipa que se acogerán a su derecho constitucional a guardar silencio.

Jay ha estado bajo investigación por un asesinato ocurrido en Aibonito, del cual se presume que tiene conocimiento. Soto, por su parte, quien supuestamente podría aclarar dudas sobre el secuestro y asesinato de Rodríguez, guardó silencio el lunes al ser citada por las fiscales que investigan este caso.

Uno de los ángulos bajo investigación apunta a que la noche del secuestro supuestamente Soto le pidió a Rodríguez que le enviara un “pin” con su ubicación. La joven le envió la información y un rato después un individuo llegó al lugar y la secuestró.

El teléfono celular de Rodríguez, que se cree contiene valiosa información, no ha sido ocupado ni localizada su señal.

Las fiscales Jessica Correa y Gretchen Pérez Catinchi, en unión al agente Joel Correa Pérez, de la División de Homicidios del CIC de Bayamón, han estado trabajando en el caso durante largas horas desde el pasado fin de semana.