Rosa Emilia

Francisco Reyes Caparrós, el exanalista de inteligencia de la Fiscalía Federal y quien demandó al Departamento de Justicia federal por alegadas represalias y hostigamiento laboral, se sentó ayer en la silla de los testigos para narrar su versión de los hechos.

Mientras temprano en el día, la fiscal Rosa Emilia Rodríguez se defendió y aseguró que todas las acciones disciplinarias tomadas contra el demandante fueron porque este cometió varias faltas y que su oficina cumplió con los procedimientos establecidos por Justicia federal.

“Me sentía cansado, exhausto, me rendí”, expresó Reyes Caparrós. Este describió entre lágrimas la frustración que sintió tras no ser reinstalado en su puesto.

El exanalista demandó a Rodríguez por alegadas represalias y hostigamiento laboral. Solicita una indemnización de $390 mil y su reinstalación en su puesto como analista de inteligencia.

“La única alternativa era renunciar… quiero volver, quiero caminar por los pasillos con mi cabeza en alto. Ellos no pueden... me siento traicionado, mi gente no me protegió. Me tiraron a los leones”, expresó Reyes Caparrós a preguntas de su abogada, Bamily López.

Declaró que en un principio mantenía una buena relación con sus supervisores. Entre ellas, la fiscal Rodríguez, María Domínguez y Jaqueline Novas. El demandante trabajó para la oficina de inteligencia desde mayo de 2009 hasta su renuncia el 3 de febrero de 2015.

A preguntas de la abogada, el exanalista relató las instancias en donde alega haber sido discriminado. Dijo que las represalias en su contra se iniciaron en 2012 tras gestionar un chaleco a prueba de balas para la exfiscal Idalia Mestey, quien había radicado una querella contra Rodríguez ante la Comisión para la Igualdad en el Empleo (EEOC, por sus siglas en inglés).

Según contó, Mestey le dijo que se sentía amenazada por un caso que estaba trabajando para la iniciativa de armas de fuego. El caso contra un sujeto identificado por sus apellidos Rodríguez Sánchez era trabajado junto a las autoridades estatales.

Personal de Justicia federal dispuso que se le proveyera a Mestey un chaleco a prueba de balas en lo que se investigaba el asunto. Manifestó que la investigación nunca se hizo porque se atenuó el informe.

Indicó que posteriormente, el fiscal José Capó, quien era supervisor de Mestey, también quería un chaleco por lo que hizo gestiones para obtener los dos chalecos.

El demandante narró que Rodríguez lo citó en su oficina para cuestionarle sobre el particular y que le gritó. Indicó que mes y medio después, Rodríguez ordenó la remoción de los chalecos. Reyes Caparrós alega que tras el incidente fue trasladado del piso 16 al piso 14 en represalias.

“No hice nada a escondidas”

En octubre de 2013, dos agentes del Negociado Federal de Investigaciones (FBI), acudieron a la oficina de Rodríguez Vélez para informarle que Reyes Caparrós era investigado debido a que había aceptado ir a un viaje a Rusia, costeado por el Centro Cultural de Rusia.

Según el FBI, a esa organización pertenecía un espía ruso. La Oficina del Inspector General (OIG) del Departamento de Justicia federal también efectuó una pesquisa contra el demandante. En medio de la investigación, el FBI le retiró a Reyes Caparrós su acceso a información confidencial.

Sobre este viaje, Reyes Caparrós narró que los agentes del FBI lo entrevistaron y que le contaron que en ocasiones el gobierno ruso les envía a funcionarios estadounidenses prostitutas menores de edad a sus hoteles, les toman fotos comprometedoras para luego chantajearlos y obtener información secreta.

“Me preguntaron si sabía de Yury Zaytsev, luego empezaron con sus historias y les dije, ‘espera estoy siguiendo los procesos (del viaje), si hay algún problema pues díganlo y no aprueben nada’. No hice nada a escondidas”, afirmó.

Expuso que cumplió con los procedimientos del gobierno federal para efectuar el viaje.

Tras el incidente, Reyes Caparrós fue asignado a trabajar como paralegal, bajo la supervisión de la fiscal Novas.

Detalla las supuestas faltas

De otro lado, en la comparecencia de Rodríguez esta detalló las supuestas faltas cometidas por el demandante. La primera, según dijo, fue en 2012 al decir a personas que él era la mano derecha de ella y que también era fiscal. Según Rodríguez, ella lo llamó a su oficina y le dio una amonestación verbal al recordarle que no era abogado y que no era su ayudante principal.

El segundo incidente ocurrido también en 2012. El demandante utilizó una foto de un guardia de seguridad de la fiscalía a la que alteró digitalmente y la tituló “Got Milk”. El guardia de seguridad se quejó ante Rodríguez. La fiscal lo llamó a su oficina, cuestionó su acción y Reyes Caparrós aceptó los hechos.

Rechazó que le gritara al demandante por este incidente.

Rodríguez señaló que la supervisora del demandante, Lisa Western, le dio una reprimenda por esta situación. La fiscal negó que le pidiera a Western darle una reprimenda a Reyes Caparrós. “Porque eso sería una falta de respeto”, apuntó.

Comentó que la política de su oficina es una de respeto y que Reyes Caparrós, quien además de ser analista de inteligencia estaba a cargo de la seguridad, exhibió una conducta “inapropiada”.