Triple S

Edificio que ubica las oficinas centrales de la aseguradora Triple-S, en Hato Rey. >Archivo/EL VOCERO

La demanda incoada por varios urólogos en el Tribunal Federal contra Triple-S, MSO Puerto Rico —administradores de MMM— y el doctor Héctor Rodríguez Blázquez, fue desestimada por la jueza Silvia Carreño-Coll, según consta en la sentencia.

Los demandantes —los urólogos Roberto Vázquez Ramos, Javier E. Colón Irizarry, Luis Manuel Muñiz Colón y Juan Colón Rivera— alegaban prácticas monopolísticas en el programa Mi Salud (Vital) y Medicare Advantage.

Denunciaban que la otorgación de un contrato de exclusividad con el doctor Rodríguez Blázquez y sus corporaciones para ofrecer servicios de urología en el área oeste destruía la competencia y ocasionó un aumento en las castraciones en esta región de la Isla.

El recurso, radicado en 2019, planteaba que “los demandantes supieron que desde que los demandados entraron en su acuerdo monopolístico el número de pacientes de cáncer de la próstata tratados por Rodríguez Blázquez y Urologics que han sido castrados físicamente en vez de recibir tratamiento, si acaso más caro, más efectivo, ha incrementado resultando en una calidad de vida inferior para ellos y en más dinero para las cuentas de banco de los demandados”.

Ante la decisión, Rodríguez Blázquez expresó que “al fin ha salido a relucir la verdad y los pacientes no serán engañados. En esta demanda por monopolio me acusaron hasta de castrar pacientes innecesariamente cuando en mi práctica ha sido todo lo contrario”.

“He tenido que tratar pacientes castrados sin justificación por otros urólogos, utilizando medicamentos y otros operados en la República Dominicana pagando sobre $20,000, cuando pudieron ser tratados aquí y cubiertos por su plan médico. Esta reclamación frívola fue motivada por la incapacidad e ineficiencia de presentar una propuesta para brindar servicios a los miembros de Mi Salud/Vital y para perjudicar mi reputación”, señaló el galeno.

Aún queda pendiente otra reclamación judicial ante el foro local por parte del doctor Juan Colón Rivera impugnando la misma contratación de exclusividad del doctor Rodríguez Blázquez que fue objeto de la demanda en el Tribunal Federal.

Rodríguez Blázquez manifestó “estar confiando en que el caso en el foro local corra la misma suerte que el caso en el Tribunal Federal”. Atribuyó las acciones legales a un “patrón de persecución maliciosa” en su contra por parte de ciertos urólogos del oeste que no resultaron favorecidos en el proceso de propuestas para la prestación de los servicios urológicos.